Este es el motivo por el que te duermes rápido en el sofá, pero luego, en la cama, no hay manera, según un neurólogo

Hombre dormido en el sofá
  • Estás en el sofá viendo la tele, jugando a la consola, leyendo... De repente, te entra sueño y caes en el placer de dormirte un ratito. Cuando ves que el sueño va en serio, te levantas para seguir durmiendo en la cama... ¿por qué entonces, una vez allí, no hay manera de dormirse?
  • Un neurólogo experto en trastornos del sueño explica que, debido a falsas creencias, la gente suele crear malos hábitos en el descanso. Creer que dormir en el sofá ayuda luego a descansar en la cama es una de estas trampas mentales.
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Seguro que te ha pasado al menos una vez en la vida. Estás tumbado en el sofá viendo Netflix o jugando a la consola (tal vez leyendo un libro). De repente, te viene el sueño así que te echas una cabezadita, creyendo que pasará rápido.

La cabezadita se convierte en una mega-siesta, así que al final logras recuperar fuerzas, levantarte, e irte a la cama para seguir durmiendo allí. Pero entonces... ¡no te duermes ni a la de 3! Es más: estás totalmente desvelado y pasan más horas antes de que te puedas dormir.

¿Qué ha pasado? ¿Por qué en el sofá te duermes enseguida y luego en la cama no hay manera de descansar?

"Este fenómeno está integrado en el ámbito del insomnio", aclara Karol Uscamaita, neurólogo especializado en trastornos del suelo, para Rac1. "Existen falsas creencias que nos hacen pensar que sabemos lo que nos va bien para dormir, cuando en realidad lo que fomentan son hábitos poco adecuados".

La neurológica explica que hace años se decidió investigar tanto a personas con problemas para dormir como personas que se duermen fácilmente. "Nos fijamos en las conductas de los 2 grupos de estudio".

Se descubrió que las personas con problemas para dormir han desarrollado malos hábitos que dificultan la tarea de descansar. "Por ejemplo, creen que dormirse antes en un lugar diferente a la cama luego les ayuda a coger el sueño rápidamente. Es una falsa creencia. No tiene base alguna. Por eso algunas personas tienen el mal hábito de quedarse dormidas tumbadas en el sofá".

Detrás de esta conducta perjudicial se oculta la curiosa forma que tiene el cerebro de funcionar. Este trabaja con hábitos.

"Por ejemplo, si una persona se habitúa a comer y cenar muy temprano, tendrá hambre mucho más temprano. Lo mismo ocurre con el sueño".

"Si una persona siempre se duerme en el sofá antes de la hora de dormir, el cerebro entenderá que, al estar en un lugar cómodo en un estado de inactividad, ya es el momento de dormir. En cambio, si luego esa persona se va a la cama, pero se pone a mirar el móvil o a pensar, el cerebro interpreta la cama como un lugar de actividad y, por lo tanto, no es ideal para dormir".

Este círculo vicioso se hace más y más fuerte y cada vez es más difícil de romper.

Dormir

"Es importante condicionar al cerebro para que considere la cama como un lugar exclusivo para 2 actividades: dormir y mantener relaciones sexuales. Si te pones a pensar, a ver la tele o a ver el móvil, ya no se convierte en un lugar para descansar".

¿Te has dado cuenta de que has caído en este círculo vicioso y quieres romperlo? El neurólogo Karol Uscamaita tiene la solución.

Después de cenar, es importante que solo realices actividades relajantes. Da igual el tipo que sean, pero no deben incluir ni los móviles ni pantallas de ningún tipo. Espera a que te entre el sueño, pero sin llegar a un nivel en el que te quedarías dormido en el acto.

"En ese momento, ve a la cama e intenta dormir durante 10-15 minutos como mucho", explica el experto. "Si consigues dormirte en menos de un cuarto de hora, perfecto. Si no, sal de la cama y haz algo relajante en un sitio relajante (puede ser el sofá, pero no te duermas). Regresa a la cama cuando vuelvas a sentir somnolencia".

Ten paciencia porque este ejercicio no saldrá a la primera y, cuando lo tengas controlado, deberás repetir varias veces para reeducar al cerebro. De esta forma, le estarás diciendo "cama = lugar relajante para dormir; sofá = lugar relajante para otras actividades". La disciplina valdrá la pena porque notarás que te vas a dormir antes y que descansas mejor.

En el futuro, si notas que empiezas a dormirte en el sofá, rechaza el canto de sirena que te susurra al oído que será un momento placentero que merecerá la pena. Levántete y ve a la cama. Si te duermes, genial. Y si no, pues sigue con tus actividades.

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