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Los teleoperadores, atrapados en sus puestos ante el coronavirus: "Exigimos teletrabajo porque estamos a 20 centímetros de nuestro compañero"

Así se trabaja en un call-center durante la alerta sanitaria del coronavirus
Fotos de un call-center de Madrid durante la alerta sanitaria del coronavirus

Business Insider España

  • No son pocos los teleoperadores que se han visto obligados a ir presencialmente a su puesto de trabajo, a pesar de que España se encuentre en estado de alarma por emergencia sanitaria debido a la crisis del coronavirus.
  • Business Insider España se ha puesto en contacto con 2 empleadas de call-center que muestran su preocupación: "No se están tomando las medidas sanitarias necesarias y estamos a menos de 20 centímetros de distancia unos de otros. Si te llamamos, por favor, dinos que no es el momento para poder decírselo a nuestros superiores".
  • "Mi contrato finalizaba a finales de marzo y la semana pasada, en plena crisis, me propusieron ampliarme el horario de 5 a 8 horas. Acepté por miedo a que me despidieran porque yo estoy contratada por Adecco, una Empresa de Trabajo de Temporal (ETT) y el 80% del sueldo que entra en mi casa es gracias a mí", explica R. A., que trabaja para Unísono, un call-center de Vodafone.
  • "Como medidas de precaución, lo único que han hecho ha sido colocarnos una pegatina de color en función de la planta en la que trabajamos. Cuando la situación empezó a tornarse muy adversa, también pusieron geles desinfectantes para lavarnos las manos, pero ahora han desaparecido y sospechamos que algún compañero los ha sustraído", explica otra C. G., una empleada de GSS Covisian, subcontrata de Mutua Madrileña.
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C. G., teleoperadora en el call-center de GSS Covisian, de 26 años y con casi 2 años y medio de experiencia en la profesión, relata cómo era un día antes de que estallara la crisis del coronavirus: "Me dedico en concreto a la venta de seguros de automóvil para Mutua Madrileña a través de GSS Covisian con un contrato de 25 horas semanales y mi día a día era de lo más común en este tipo de actividad".

Según cuenta, la diferencia versa principalmente en el ambiente de trabajo: "El call-center estaba más lleno, ahora mucha gente se ha dado de baja, y otros tienen miedo de venir por los casos confirmados —que si no me equivoco son 2—, aunque uno seguro porque la empresa nos avisó por escrito".

La empleada expone que antes entraban con normalidad por la puerta principal (ahora lo hacen por la de emergencia), además de que tenían una cafetería y un office con máquinas expendedoras para almuerzos, comidas, etc. que ahora están vetados, pese a que "aún hay personas usando las máquinas, por lo que las medidas de seguridad no se respetan y no hay absolutamente nadie velando por que así sea".

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Por su parte, R. A. —con más de 14 años a sus espaldas en distintos empleos de venta al público— trabaja para Unísono, uno de los call-center de Vodafone. Su situación es similar a la de C. G., pero algo distinta, ya que a ella le ampliaron el horario el miércoles pasado.

"Mi contrato finalizaba a finales de marzo y la semana pasada, en plena crisis, me propusieron ampliarme el horario de 5 a 8 horas. Acepté por miedo a que me despidieran porque yo estoy contratada por Adecco, una Empresa de Trabajo de Temporal (ETT) y el 80% del sueldo que entra en mi casa es gracias a mí. Cobro 7,89 euros brutos/hora, por lo que apenas supero el sueldo mínimo. Trabajo a menos de 20 centímetros de distancia respecto a mi compañero y tengo miedo a contagiarme", explica a Business Insider España.

Cómo es el día a día en la actualidad

C.G. comenta cómo cambió todo cuando el número de infectados por coronavirus fue creciendo hasta llegar a la situación actual de la declaración del estado de alarma. "Tras incorporarme este mismo lunes a mi puesto de trabajo después de mi parón vacacional he intentando respetar las medidas de seguridad pertinentes, aunque en la empresa resulta complicado", alerta.

"La organización para la que trabajo ha reaccionado con mucha parsimonia ante la situación del brote, pese a haber casos positivos de coronavirus", avisa. En este sentido, confirma a Business Insider España que las únicas medidas que se han tomado es colocarles una pegatina de color en función a la planta en la que trabajan y dejar un espacio libre entre los trabajadores. Además, intentar que no haya aglomeraciones en los baños.

Con todo, la realidad es que las condiciones de higiene son bastante negativas, según asegura la trabajadora de la Mutua. "Cuando la situación se empezó a tornar muy adversa, pusieron geles desinfectantes para que todos nos lavásemos las manos, que a día de hoy han desaparecido y que, sospechamos, algún compañero ha sustraído", relata. También, decidieron cerrar las zonas comunes y hacer acceder a todos los empleados por las escaleras para evitar los ascensores.

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"Aun así, la mayoría de las cosas deja mucho que desear", asevera. La limpieza de los puestos de trabajo es nula, pese a que la empresa ha mandado varios comunicados explicando que se habían desinfectado en profundidad todos los espacios. "La realidad es que hay polvo por todos los lados, el suelo está sucio, y los propios trabajadores hemos tenido que llevar desinfectante de nuestras casas para poder dejar nuestro espacio bajo unas condiciones mínimas de higiene", describe.

Todo ello, "pese a que hay personal de limpieza, pero son muy pocas trabajadoras y no dan de sí con esta situación", añade. 

Por su parte, Unísono proporcionó toallitas desinfectantes para mantener la higiene y cerró el office, así como las máquinas de vending. También pusieron un gel de manos antes de entrar al torno (que actualmente permanece abierto permanentemente). "La rutina es la misma que antes: esperar en una fila detrás de un compañero —como si de una cola del cine se tratara— hasta que te dan el consentimiento para poder sentarte. Eso sí, antes advierten que hay que limpiar el teclado, la pantalla, los auriculares, la mesa y la silla con una única toallita, pero yo creo que necesitamos más", explica R. A.

Además, confirma que, a partir del jueves, se les obligaba a levantarse en grupos de 3 cada hora para lavarse las manos. "Solo a algunos, a mí no me tocó nunca. No sé a qué criterio responden estas medidas", destaca.

No se toman medidas con los casos Covid-19 positivos

Así es un puesto de trabajo en un call-center de Madrid
Esta es la distancia que hay entre 2 trabajadores de un call-center

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C. G. va mucho más allá al afirmar que lo realmente llamativo de todo esto es que, pese a que se conocen de casos positivos, no se estén tomando medidas de salud para salvaguardar la salud de los trabajadores. Lo más conveniente sería parar hasta que haya los recursos tecnológicos suficientes para teletrabajar. "Nadie quiere quedarse sin trabajo o renunciar a sus funciones", explica. Lo único que pide el colectivo es desempeñar su labor con la máxima seguridad y atender desde sus domicilios.

En la misma línea se sitúa R. A.: "Exigimos teletrabajar. Si yo fuera doctora o enfermera, entendería tener que ir a trabajar físicamente, pero en mi caso no es necesario. Además, he de decir que, dada la situación, no aconsejaría a nadie que dejase entrar a un técnico. En mi empresa hay casos de familiares y parejas contagiados y, aún así, no creen necesario que estas personas se queden en casa".

En resumen, describe que, al ir a trabajar, se sienten con miedo e inseguras. "Estoy en una plataforma con muchos compañeros y en la empresa se nos ha comunicado que hay, al menos, una persona infectada", avisa la trabajadora de GSS Covisian.

Cómo pueden ayudar los demás y qué se puede aprender

Otra de las cuestiones es si puede haber colaboración externa por parte de los ciudadanos que llaman a este tipo de servicios. "Me gustaría pedirle a los clientes de aseguradoras que piensen que los departamentos comerciales no son algo imprescindible,y que los compañeros de atención al cliente siguen trabajando para garantizar servicio, por lo que intenten llamar para servicios imprescindibles (partes, grúas o contrataciones de seguros inminentes)", considera C. G.

R. A. opina lo mismo: "Cuando llame, me gustaría que me dijeran que no es el momento de vender. De esta forma, lo entenderán mis superiores".

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En cuanto al aprendizaje de esta situación, la trabajadora de la aseguradora piensa que se pueden extraer cosas positivas. "Estoy aprendiendo cómo reacciona la gente en los momentos de crisis, y diría que, si bien se puede llegar a ver la peor cara de algunas personas, también es cierto que otras muchas muestran su solidaridad y su rechazo a las condiciones laborales en las que algunos seguimos", asegura.

"Lo mejor de esta situación es que el ser humano es capaz de dejar sus diferencias a un lado en muchos casos, pero en ciertos sectores seguimos igual. Al igual que rectificaron con las peluquerías, me gustaría que se modificaran también las recomendaciones con los call-center", explica.

En este sentido, indica que estos días han compartido en redes sociales la denuncia y no pueden negar que se ha recibido una oleada de apoyo. En su opinión, solo la solidaridad, la unión de todos y la conciencia social puede ayudar a salir de esta crisis
 

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