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Un estudio sugiere que las restricciones al uso del coche en las grandes ciudades pueden ayudar a combatir la obesidad

comer coche
Hombre comiendo mientras conduce.

Getty Images

  • Un estudio realizado en Pekín ha mostrado cómo las personas que disponen de vehículos tienden a una vida más sedentaria y a ganar peso.
  • Los conductores se movieron en bicicleta o andando un 42% menos tras adquirir un vehículo.
  • Estos problemas se suman a otros que provocan los coches, normalmente asociados a las emisiones contaminantes.
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Los beneficios de tener un vehículo en propiedad son evidentes: mayor capacidad de desplazamiento, ahorro de tiempo en viajes y posibilidad de llegar a lugares que pueden ser inalcanzables de otro modo.

Sin embargo, poseer un vehículo también ocasiona problemas de salud en las personas, y no solamente los que van asociados a la crisis climática que acrecientan. Para demostrarlo, en China se ha realizado un estudio comparativo entre las personas que tienen un coche y los que carecen de él.

En Pekín, desde 2011 existen restricciones a la hora de emitir permisos para poseer automóviles. Los problemas de congestión y contaminación que sufren son tan importantes que se han tomado importantes medidas de control: para lograr un permiso hay que ser seleccionado en un sorteo mensual entre todos los solicitantes.

Leer más: Las personas más desagradables tienden a conducir vehículos de gama alta, según un estudio de la Universidad de Helsinki

Tomando como participantes del estudio a ciudadanos apuntados a este sorteo, se ha realizado una comparativa entre los hábitos de vida de los premiados con permisos y los que todavía no los han conseguido. Los resultados han sido esclarecedores, tal como recoge TreeHugger.

Los ganadores del permiso para poseer vehículo motorizado se movieron en bicicleta o andando un 42% menos en los siguientes 5 años. Esto tuvo una consecuencia directa sobre su peso: aumento de 5,2 kg en menores de 40 años y 10,34 kg en mayores de 50 años.

La investigación es especialmente interesante al estudiar individuos en base a un aspecto no arbitrario. No se tomó en cuenta el tipo de vida que tenían antes de conseguir el vehículo, la zona de residencia ni sus hábitos diarios, solamente ser solicitantes de dicho permiso.

Del mismo modo, deja constancia de que es la posesión de vehículo lo que cambia los hábitos y el comportamiento de los ciudadanos de Pekín, no son las personas con vidas poco saludables quienes desean un coche.

En definitiva, según el estudio, a la contaminación y los problemas respiratorios provocados por los coches, hay que sumar su influencia directa en el sedentarismo y las consecuencias, en peso y salud, que puede ocasionar.

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