Tesla, ante su mayor desafío: el acelerón de Volkswagen y General Motors en los vehículos eléctricos y los nuevos rivales en el coche autónomo ponen a prueba su progresión en bolsa

Elon Musk, CEO de Tesla, en una fábrica de su empresa.
Elon Musk, CEO de Tesla, en una fábrica de su empresa.

Noah Berger/Reuters

  • El fabricante de vehículos eléctricos Tesla vive en un estancamiento en bolsa que ya dura varios meses y que contrasta con la progresión acelerada del último lustro.
  • La rivalidad con Volkswagen y General Motors es la principal amenaza sobre su negocio a largo plazo.
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Tesla ha pasado en solo 5 años de ser una de las compañías descartadas por los analistas de Wall Street a copar buena parte de la atención de la comunidad inversora. 

Durante ese período, las acciones de Tesla se dispararon desde los alrededor de 40 dólares (33 euros al cambio actual) por título a los máximos históricos de 900 dólares (744 euros) que marcó el pasado enero, lo que suponía una rentabilidad para el accionista 20 veces superior a la de Amazon, Apple y Alphabet. 

Pero, desde entonces, Tesla ha perdido casi un tercio de su capitalización bursátil. Hoy, cotiza ligeramente por encima de los 600 dólares por acción y la presión bajista crece a medida que el foco cambia de las tecnológicas de alto crecimiento a valores cíclicos que se benefician de la reactivación económica, como es el caso de los bancos. 

Además, una serie de informaciones negativas recientes sobre las ventas de Tesla en China y la retirada de algunos vehículos han elevado la presión.

Los inversores que perdieron el barco el año pasado, cuando Tesla se recuperó más del 700% en los mercados, se preguntan si es un buen momento para apostar por la compañía ante las caídas recientes o si los planes de electrificación de los fabricantes de automóviles tradicionales podrían poner en jaque el negocio de Tesla. De hecho, compañías como Volkswagen o General Motors han experimentado el recorrido opuesto a Tesla en el parqué en lo que va de 2021. 

Inicialmente, los bajistas de Tesla argumentaron que los vehículos eléctricos tendrían dificultades para llegar a un público masivo. Eso, a su vez, alimentó la narrativa de que la compañía que dirige Elon Musk nunca podría vender suficientes coches como para obtener beneficios

Pero Tesla no solo demostró que estaban equivocados, sino que también contribuyó decisivamente a poner en marcha la revolución de los coches eléctricos que ahora avanza a pasos agigantados.

Irónicamente, el éxito de Tesla podría ser, a su vez, el inicio de su fracaso. 

El mayor obstáculo para la progresión de Tesla

Las marcas de automóviles tradicionales como General Motors, Ford y Volkswagen están invirtiendo miles de millones en la fabricación de vehículos eléctricos con el objetivo de vencer a Tesla en su propio terreno. 

Según informa Reuters, General Motors impulsó su gasto en vehículos eléctricos y autónomos en el segundo trimestre del año y adelantó planes para 2 plantas de baterías en suelo americano.

El fabricante número 1 de Estados Unidos gastará 35.000 millones de dólares hasta 2025 en la producción de vehículos eléctricos, lo que supone un aumento del 75% en relación con la cifra que manejaba en marzo del 2020, antes de que la pandemia provocara el cierre de las fábricas. 

“A medida que un número creciente de fabricantes de automóviles con una dilatada trayectoria se sube al tren de los vehículos eléctricos, Tesla corre el riesgo de perder su ventaja de ser el primero en moverse”, aseguran los expertos de RBC Capital en una nota reciente. 

Después de todo, estas empresas tienen décadas de experiencia en la producción y venta de vehículos. 

Mientras, en China, Tesla se enfrenta a advenedizos como Nio y Xpeng. Estos competidores están invirtiendo con fuerza para aumentar su cuota de mercado y algunas podrían estar mejor posicionadas que Tesla para satisfacer las necesidades de los consumidores chinos.

Además, más allá de los vehículos eléctricos, se multiplican las complicaciones en el segmento de los vehículos autónomos. Por ejemplo, Honda lanzó un nuevo automóvil con la primera tecnología de conducción autónoma de nivel 3 a principios de marzo, mientras que Mercedes-Benz lanzará su propio coche a finales de este ejercicio. 

“Si bien estos recién llegados pueden no tener tantos datos sobre la conducción autónoma (en comparación con Tesla), siguen siendo serios competidores en esta particular carrera tecnológica”, asegura Goldman Sachs en un informe. 

Esto podría sugerir que la ventaja de Tesla, cuyo sistema de conducción autónoma solo está certificado como un producto autónomo de nivel 2 para los reguladores, probablemente no sea tan grande.

Los bajistas apuntan a que la valoración de Tesla parece no estar correlacionada con el mundo real. A 572 dólares por acción, cotiza a 17,6 veces sus ventas. General Motors cotiza a menos de 1 vez su facturación.

En otras palabras, los inversores están confiando en el potencial de Tesla para cosechar el éxito en el negocio de los vehículos eléctricos y en actividades alternativas. 

La posibilidad del escenario alcista para Tesla

Durante la mayor parte de sus 18 años de existencia, Tesla no ha sido rentable. Todo eso cambió el año pasado, cuando anunció su primer beneficio anual gracias a un aumento del 28% en sus ingresos. Para alcanzar ese nivel, vendió casi medio millón de vehículos, la mayor cifra hasta la fecha.

Aunque 2020 fue un año sólido, Tesla cree que 2021 será aún mejor. Y, hasta ahora, ha sido así. En el primer trimestre, la compañía batió nuevos récord en producción y entrega de vehículos. Los ingresos se dispararon un 74% interanual.

“Cuando se trata de Tesla, es importante ver el panorama general: la compañía puede estar liderando el mercado de vehículos eléctricos (EV), pero su participación en el mercado mundial de automóviles sigue siendo muy baja”, dice en un informe Cathie Wood, analista de Ark Investment. “Como contexto, los fabricantes de automóviles venden entre 70 y 80 millones de vehículos nuevos en todo el mundo cada año, mientras que Tesla vendió casi 500.000 coches en 2020, lo que implica una cuota de mercado de menos del 1%”, agrega.

A pesar de que los vehículos eléctricos son ahora una tendencia aparentemente imparable, la mayoría de los coches modernos aún funcionan con un motor de combustión interna (ICE). “Como líder en esta industria, Tesla está preparada para avanzar con el viento de cola de los vehículos eléctricos, aumentando su volumen de producción en los próximos años”, comenta Wood. 

Pero, más allá de la fabricación de automóviles, Tesla aspira asimismo a liderar industrias emergentes como los vehículos autónomos.

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