La escalada del precio del níquel está castigando a todo el sector del automóvil, pero Tesla podría evitar la peor parte gracias a varios movimientos inteligentes hechos en los últimos años

Elon Musk.
Elon Musk.

Patrick Pleul/Pool/AFP via Getty Images

Análisis Faldón

La invasión de Ucrania por parte de Rusia ha provocado el alza de precios de muchos productos, desde el gas natural al trigo. La industria de los coches eléctricos no se está librando de estos problemas, particularmente con el incremento de los precios del níquel. Un problema que está afectando desde a los grandes imperios del motor hasta a compañías emergentes del sector, como Lucid o Rivian.

Incluso el líder del sector, Tesla, está sufriendo. La empresa de Elon Musk ha aumentado precios dos veces la semana pasada para afrontar los problemas de la cadena de suministros y del níquel. Ahora mismo, su modelo más económico, el Model 3, parte de los 45.000 dólares en Estados Unidos, cuando antes estaba en los 35.000. En España, el acabado más económico parte de 51.990 euros, según la web oficial de la compañía.

No obstante, Tesla tiene una diferencia respecto a sus competidores: está mejor preparada para afrontar la subida de precios del níquel, debido a años de inversiones en su cadena de suministro y su estrategia de reciclado de baterías.

¿Por qué ha subido tanto el precio del níquel?

El níquel es un elemento fundamental para fabricar acero inoxidable y baterías de iones de litio. Durante años se lleva hablando de un futuro en el que será un material escaso, pero un informe reciente de la firma noruega Rystad Energy puso fecha al inicio de esos problemas: a partir de 2024 la demanda superará a la oferta y 2 años después comenzará una crisis por su escasez.

Eso, hasta que Rusia invadió Ucrania. Un 20% del suministro global del níquel de mayor calidad y un 10% del conjunto de todas las existencias mundiales dependen de Rusia, así que cuando comenzaron las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea, los mercados lo notaron. El mercado de metales de Londres llegó a cancelar su cotización durante una semana por la escalada de precios.

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Imagen de archivo de la planta de producción de níquel de la empresa rusa Norilsk

Para los fabricantes estadounidenses, los precios del níquel son altos porque EEUU apenas produce el 0,7% de las existencias mundiales. Además, el proceso de extracción es más limpio que otro componente habitual de las baterías, el cobalto, pero sigue sin ser especialmente respetuoso con el medio ambiente. 

De hecho, la Administración dirigida por Joe Biden bloqueó los permisos a una mina de cobre y níquel en Minnesota para proteger los bosques y las aguas adyacentes de la contaminación.

"Depender de que tus enemigos te suministren materiales críticos nunca te va a venir bien. Eso les da la habilidad para controlar el precio y ponerte en dificultades para conseguir los suministros con los que obtener tus objetivos", explica la analista del sector automovilístico Lauren Fix a Business Insider.

La estrategia de Tesla

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Tesla no ha respondido a las cuestiones de Business Insider  sobre sus planes para capear el crecimiento de los precios del níquel, pero lleva años desarrollando una estrategia para ser lo más inmune posible a los saltos del mercado.

Esta estrategia se basa en construir una cadena de suministro de níquel independiente con acuerdos con compañías mineras y empresas de producción de este material. Incluso compró una mina de níquel, en una isla de Nueva Caledonia, en el Océano Pacífico, a principios de 2021

Además, lleva años desarrollando su nueva batería, denominada 4680 por las dimensiones de su celda. Esta batería, como otras muchas, emplea níquel, pero según varias informaciones lo utilizaría de forma más eficiente, lo que haría su producción más barata y su ciclo de vida más largo que la media.

Conforme Tesla ha ido desarrollando esta nueva celda, gigantes del sector como la japonesa Panasonic ya han preparado un prototipo y anunciado inversiones de hasta 622 millones de euros para una nueva fábrica donde comenzar a producirlas a partir de marzo de 2024.

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Elon Musk ha reconocido que Tesla ha comenzado a utilizar baterías de litio ferrofosfato (conocidas como LFP), más baratas, para sus modelos más económicos, y manganeso para reducir el uso de níquel en algunas baterías. Bajo su punto de vista, estas medidas les ayudarán a hacer vehículos más baratos, una producción más respetuosa con el medio ambiente, además de fabricar más.

Por último, la compañía ha puesto en marcha un sistema de reciclaje de baterías de níquel, que también tiene efectos tanto en la cadena de suministro como en su impacto medioambiental.

No obstante, para Marius Foss, vicepresidente de la consultora de energía Rystad Energy, este programa de reciclaje está lejos de ofrecer una producción que sea significativa para la compañía de coches eléctricos. "Cuando esas baterías se agoten, se utilizarán para almacenar energía antes de ser recicladas. Hace 10 años, menos del 1% de los coches eran eléctricos, mientras ahora el mercado de los eléctricos ha superado el 10% a nivel mundial en 2021", subrayó.

La compañía de Elon Musk tiene una ventaja

Ninguna empresa es inmune a los sobresaltos del mercado, y el plan de Tesla de producir un eléctrico barato de unos 25.000 dólares parece bastante más difícil por el conflicto entre Rusia y Ucrania. Al mismo tiempo, la pandemia sigue ahí, lo que obligó a la empresa estadounidense a cerrar su fábrica en Shangái (China) durante la semana pasada. Musk lleva años esforzándose para conquistar el mercado chino.

Pese a todo, los expertos consultados coinciden en que la estrategia coloca a Tesla en una buena posición para seguir liderando la industria de los coches eléctricos.

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Un trabajador de una mina de níquel en la isla de Sulawesi, Indonesia.

Foss asegura que más de la mitad de los vehículos que Tesla entregó en el último trimestre de 2021 utilizaron baterías de litio-ferrofosfato, algo que considera "inaudito en otras compañías occidentales". Bajo su punto de vista, la estructura de negocio de la compañía le permite pivotar más rápido, mientras los fabricantes tradicionales "tienen el freno de los sindicatos y los concesionarios".

"Antes de la guerra, los precios del níquel y el peligro de una escasez ya eran una gran preocupación para Elon Musk y el conjunto de la industria de los coches eléctricos", considera el inversor Tien Wong, fundador del evento de emprendedores Connectpreneur.

"La guerra no ha hecho más que exacerbar esa dinámica, lo que resulta en precios más altos y un descenso en las entregas de vehículos. Para Tesla, como líder del mercado actual, la situación con el níquel puede incluso ayudarla respecto a los competidores a un corto plazo", añade el inversor tecnológico.

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