Los egipcios tenían su propia ginecología hace 3.500 años: un método anticonceptivo curioso y el primer test para descubrir si una mujer estaba embarazada

camello Egipto pirámide

Reuters

  • Aunque se desconocen la mayor parte de los métodos que utilizaban los egipcios en la antigüedad, la Universidad de Copenhague (Dinamarca) alberga una colección de papiros que catalogan numerosas ciencias naturales, como la ginecología.
  • Los Papiros Carlsberg y el Papiro Kahun incluyen un método anticonceptivo basada en mazclas de heces de cocodrilo junto a otras sustancias y el posible primer test de embarazo para las mujeres, mediante la orina en trigo y cebada.
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Si has visto la serie The Great (2020) sobre la figura de Catalina la Grande (Catalina II de Rusia), llevada a la ficción por Elle Fanning, habrás asistido a una escena algo peculiar: un test de embarazo mediante la micción en una especie de plantas.

Pues bien, en 1963, tiempo después de que Catalina la Grande falleciera, un médico egipcio, Paul Ghalioungui, reprodujo este método, con una precisión de acierto del 70% e incluyó los resultados en un estudio.

Curiosamente, los egipcios tienen mucho que ver en esta historia sobre ciencias naturales enfocadas a la ginecología. 

La Universidad de Copenhague (Dinamarca) alberga una colección egipcia de papiros sobre ciencias naturales, apenas estudiada por las ciencias modernas y contemporáneas, por lo que muchos métodos han quedado en el olvido.

Es lo que se conocen como los Papiros Carlsberg, en los que se detalla casi de manera idéntica el test de embarazo al que se somete Fanning en la obra de ficción y al que se han sometido muchas mujeres a lo largo de la historia

Un test de embarazo de 3.500 años de antigüedad y un método anticonceptivo algo cuestionable

Aunque los Papiros Carlberg son una gran colección casi inexplorada, el tratado más antiguo de ginecología se incluye en el Papiro Kahun, que cuenta en su interior con problemas matemáticos y teorías sobre veterinaria.

El texto en cuestión, de más de 3.800 años de antigüedad, detalla paso a paso un método anticonceptivo algo desagradable, aunque totalmente natural.

La mujer debía introducirse en la vagina una mezcla de heces de cocodrilo junto a sustancias animales, como la miel. La eficacia de aquel método, evidentemente, es algo cuestionable.

Sin embargo, el método más aplicado en la historia fue uno referente a los Papiros Carlsberg –también citado en el Papiro Kahun– y trataba sobre las pruebas de embarazo. Probablemente, la más antigua de la historia de la humanidad, de origen egipcio.

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“Cuando escuchas sobre la historia de la ciencia, la atención se centra a menudo en el material griego y romano, pero tenemos material egipcio que se remonta mucho más atrás", explicó la egiptóloga Kim Ryholt, directora de la Colección de Papiros Carlsberg de la Universidad de Copenhague. "Uno de nuestros textos médicos fue escrito hace 3.500 años cuando no había material escrito en el continente europeo”.

Así, el método consistía en lo siguiente: la mujer sospechosa de estar embarazada debía orinar en 2 recipientes, uno con cebada y otro con trigo. Más tarde, los responsables de verificar la prueba tenían que observar si alguno de los cereales germinaba.

De esta forma, se atrevían a determinar hasta el sexo del bebé. Si germinaba el trigo, sería niña; si la cebada, niño. En caso de que ninguno lo hiciera, no estaba embarazada. Todo eso, sin embargo, cambió durante el siglo XX, a expensas de animalitos que fueron sujetos de laboratorio.

El avance de los test de embarazo en el siglo XX: un inicio bastante cruel

Como ha pasado en algunas ocasiones, los animales fueron los sujetos que permitieron avanzar en la consecución de algunos fines científicos. En este caso hay que remontarse a 1928, cuando los ginecólogos Bernhard Zondek y Selmar Aschheim descubrieron que si inyectaban la orina de una mujer embarazada en una hembra de ratón, su ovario aumentaba de tamaño. 

Más tarde, Maurice H. Friedman decidió que había llegado la hora de pasar a los conejos, por ser más eficientes en este sentido. El resultado era que los animales tenían que ser sacrificados, con el objetivo de poder observar sus ovarios.

Los animales siguieron siendo usados como método, aunque sin necesidad de ser sacrificados, cuando los genetistas Lancelot Hogben y Francis Albert Eley Crew descubrieron que podían utilizar ranas de garras africanas, en la década de 1930. 

Sin embargo, la gran solución y la liberación de animales de pruebas llegaría en los años 60. La ciencia inventó el test que se conoce en la actualidad, mediante la detección de la hormona del embarazo –también conocida como hormona gonadotropina coriónica humana o hCG– en la orina

Aunque si algo queda claro es que en Egipto acertaron en algunas cuestiones, como que las mujeres han de seguir orinando para saber si, por fortuna o por desgracia, están embarazadas. Eso queda a decisión de cada una.

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