El tiempo que tardas en llegar al trabajo, detrás de la brecha de género

Mujer cansada en un coche.

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En España tardas hoy unos 5 minutos más en llegar al trabajo que hace 30 años. 

La media está en torno a los 35 minutos. Pero en Europa a uno de cada 5 trabajadores les cuesta más de 60 minutos acercarse a su puesto —y la misma proporción corresponde a los trabajos de peor calidad—.

El dato puede parecer insignificante, pero el incremento del tiempo en los desplazamientos para trabajar se traduce en un mayor descontento con el puesto, una caída de la productividad, problemas de salud e incluso un incremento de la brecha de género

Así lo ha demostrado un estudio realizado por el grupo de investigación Economía de la Población, Mercado de Trabajo y Economía Industrial de la Universidad de Zaragoza, donde analizan el tiempo que los trabajadores pasan yendo y viniendo del trabajo en 15 países europeos, durante las últimas 3 décadas. 

En términos generales, los desplazamientos han aumentado en Dinamarca, Finlandia, Suecia, Irlanda, Italia, España, Bélgica, Francia y Países Bajos desde 1990. Por el contrario, se han reducido en Austria, Alemania, Grecia y Portugal. 

En España, en concreto, los trabajadores con educación secundaria y primaria tienen tiempos de viaje similares. Pero los universitarios tardan 4 minutos más en comparación con el resto de trabajadores. Mientras que, entre los asalariados y los particulares, la diferencia es de 13 minutos

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En la mayoría de los países —con algunas excepciones entre las que se incluye España— los trabajadores masculinos dedican más tiempo a desplazamientos que sus contrapartes femeninas.

"Las condiciones laborales en Europa están mejorando, pero la preocupación está en que no necesariamente pasa en todos los grupos de trabajadores. Depende de en qué sector estés trabajando, de tu educación e incluso en si eres hombre o mujer", explica Barbara Gerstenberger, líder de la Unidad de Vida Laboral de Eurofound (Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y Trabajo).

Gerstenberger dice que los datos demuestran que hay un gap entre hombres y mujeres en el tiempo que prefieren dedicar al trabajo, cuánto trabajan y cómo lo hacen realmente. Pero las conclusiones del estudio subrayan que esta diferencia no está especialmente motivada por factores sociodemográficos. 

"Los hombres dedican más tiempo a ir y volver del trabajo que las mujeres, incluso cuando se comparan hombres y mujeres de similares características (edad, nivel educativo, ingresos, estado civil, ocupación y región de residencia, entre otros)", escriben los autores en The Conversation.

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En un principio, la brecha parece estar relacionada con el grado de especialización laboral, la carga de responsabilidades domésticas y las posibles actividades intermedias que ocurren en el trayecto de un lugar a otro. Aunque los propios autores reconocen que aún se necesita más investigación. 

"Ahora, el tiempo de trabajo flexible y las medidas de flexibilidad pueden hacer aquí una diferencia. El teletrabajo, por ejemplo, permite decidir cuándo y dónde trabajas, pero tienes el riesgo de difuminar los límites entre tu vida profesional y personal", advierte Gerstenberger.

En el XIX Smart Business Meeting, sobre la salud física y mental en el nuevo paradigma social y profesional, Mario Alonso Puig señalaba que este tipo de medidas podía mejorar la calidad de vida y del trabajo de los empleados que, por ejemplo, viven en el extrarradio de una ciudad y "tienen que estar 2 horas en un atasco para ir y otras 2 horas para volver".

"¿Cómo están esas personas por dentro? Si yo estaría en ese coche tendría que aplicar todo lo que conozco de técnicas de autogestión para no llegar como una moto a casa. Eso es innecesario".

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