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Por qué la gigantesca cantidad de los bonos que habitualmente emiten las empresas para financiarse pueden crear un riesgo sistémico para la economía global

Trader desolado ante el último desplome de Wall Street.
Reuters
  • Entre 2014 y 2018 las empresas estadounidenses emitieron 1,42 billones de dólares en bonos BBB, el tipo de deuda que habitualmente emiten la mayoría de las empresas, según cifras de Dealogic.
  • En términos globales, las emisiones en esta categoría en los últimos cinco años superan los 10 billones de dólares, lo que evidencia cómo la cantidad de bonos con calificación BBB ha aumentado de manera meteórica en los últimos años.
  • Tal y como analiza David Lee, gestor de Capital Group, estas alturas del ciclo, es prudente “adoptar un enfoque cauteloso con respecto a la deuda corporativa”. 
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Entre 2014 y 2018 las empresas estadounidenses emitieron 1,42 billones de dólares en bonos BBB, el tipo de deuda que habitualmente emiten la mayoría de las empresas, según cifras de Dealogic. En el mismo periodo las empresas chinas colocaron 2,87 billones; las alemanas, 0,77 billones, y las japonesas, cerca de 0,96 billones. Unos números que alertan a los que siguen el mercado y que consideran que se ha podido estar construyendo una burbuja

En términos globales, las emisiones en esta categoría en los últimos cinco años superan los 10 billones de dólares, lo que evidencia cómo la cantidad de bonos con calificación BBB ha aumentado de manera meteórica en los últimos años. Tal y como se observa en el índice de Bloomberg Barclays, solo en Estados Unidos estos activos representaban en 2018 el 49% del total de bonos corporativos, lejos del 34% que suponían 10 años atrás.

Con estos números como telón de fondo cabe preguntarse si estamos ante un riesgo sistémico en el supuesto de que la situación económica se vuelva más adversa y los intereses de esa deuda se disparen aún más. Tal y como analiza David Lee, gestor de Capital Group, estas alturas del ciclo, es prudente “adoptar un enfoque cauteloso con respecto a la deuda corporativa”

Desde su punto de vista, el mercado parece estar “en alerta máxima”, dispuesto a retroceder ante cualquier “indicio de noticias negativas”. Las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos aumentan la incertidumbre en torno a la guerra comercial con China, el Brexit y la política de la Reserva Federal.

La parte positiva, explica el experto, es que las compañías “han adquirido préstamos con tipos de interés muy bajos y han sido en cierto modo disciplinadas en cuanto a la deuda que han contraído”. Además, en la última década los beneficios empresariales “han aumentado de manera notable”, añade. 

En términos generales, las empresas rentables tienen “un amplio flujo de caja disponible y pueden abonar fácilmente los intereses cuando estos se vuelven pagaderos”. El entorno de tipos de interés bajos y el impulso para aumentar el valor para los accionistas “han contribuido a que más compañías estén dispuestas a operar con mayores cargas de deuda”, describe.

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La deuda triple B, la gran amenaza

Por otra parte, Lee concreta que el aumento de la deuda corporativa triple B —la calificación de grado de inversión más baja— en este contexto es “un acontecimiento que no pierdo de vista”. Ahora hay alrededor de 2.900 millones de dólares estadounidenses de deuda corporativa BBB pendiente de Estados Unidos. Esto supone más de cuatro veces lo que había en 2008. Estos bonos representan el 50 % de la deuda corporativa de grado de inversión.

Volumen de deuda corporativa.
Barclays, Bloomberg, Capital Group

A pesar de este profundo cambio en el perfil crediticio de las empresas estadounidenses, hemos visto muchos casos en los que las compañías de mayor calidad están plenamente centradas en proteger sus calificaciones crediticias de grado de inversión. Existe la voluntad de tomar medidas, como reducir los dividendos para retener el acceso a capital relativamente barato que viene con una calificación de grado de inversión, según analiza Lee.

Así, el incremento de las empresas con calificación BBB sugiere que en la próxima recesión “podríamos ver un número récord de rebajas a un alto rendimiento debido en parte al mayor tamaño del mercado actual”. Esto, con probabilidad, “causaría que los diferenciales de crédito BBB y BB se ampliaran radicalmente”, alerta.

Por tanto, una oleada de rebajas en la calificación crediticia también puede “dificultar que los inversores compren y vendan bonos”, porque la liquidez disponible de los operadores no ha seguido el ritmo del crecimiento del mercado. Eso podría contribuir a que los diferenciales de crédito “se ampliasen”, afirma.

Unos datos económicos significativamente más débiles, perturbaciones geopolíticas u otros signos crecientes de recesión “también podrían ser factores desencadenantes”, agrega. Dado que las empresas con grado de inversión suelen ser poco estudiadas en cuanto al crédito, la volatilidad tiene un aspecto positivo: “la creación de puntos de entrada atractivos para inversores selectivos”, concluye.
 

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