Tipos de alimentos que deberías evitar si tu hijo tiene hiperactividad

Caramelos, gominolas, dulces
Vinicius Amano/Unplash
  • El Trastorno de Déficit de Atención con  Hiperactividad (TDAH), es un desorden psiquiátrico que hasta la fecha no cuenta con una cura.
  • Suele detectarse en la infancia y afecta de manera seria a la atención, escucha, comprensión e hiperactividad de los niños afectados por él.
  • Si bien la dieta no se coloca como el origen de este trastorno, ciertos alimentos han sido relacionados con un incremento de los síntomas del TDAH.
  • En general se recomienda reducir consumo de grasas saturadas y trans, y carbohidratos de digestión rápida, aunque varias investigaciones han mostrado los efectos de algunos aditivos y colorantes sobre la atención y actividad de los niños.
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El Trastorno de Déficit de Atención con  Hiperactividad (TDAH) está catalogado como un desorden psiquiátrico crónico de tipo biológico, más concretamente neuronal.

Este es capaz de generar en los niños que lo padecen problemas de atención e hiperactividad que puede afectar de manera negativa en el desarrollo académico e incluso social de los mismos.

La dieta no se coloca como el origen y la solución de estos desordenes, en su mayoría causados por herencia. Este trastorno suele aparecer en la infancia y entre sus tratamientos se incluye la medicación.

Pero si bien esto es así, a lo largo de los años la evidencia científica ha mostrado ciertos vínculos entre algunos tipos de alimentos y su capacidad para afectar a los síntomas derivados del TDAH.

Una dieta saludable rica en frutas y verduras

Según apuntan las recomendaciones médicas, lo aconsejable en cuanto a nutrición en los niños con hiperactividad y déficit de atención es basar su alimentación en una dieta rica en frutas y verduras, granos enteros, aporte importante de proteínas y grasas insaturadas saludables.

A su vez resulta aconsejable limitar el consumo de grasas saturadas y trans, y carbohidratos de digestión rápida. Y es que los alimentos con un índice glucémico elevado, (tales como bollería industrial, refrescos y en general productos ultraprocesados) al absorberse rápidamente, conllevan picos de glucemia elevados, lo que a su vez podría influir en la actividad de los niños.

Pero además, algunas investigaciones apuntan a que reducir la ingesta de productos ricos en colorantes y aditivos artificiales, así como favorecer la ingesta de ácidos grasos omega-3 podría ayudar a reducir los síntomas del TDAH.

En el caso de los aditivos artificiales, algunos de estos colorantes, conservantes y saborizantes han mostrado indicios de repercutir en la hiperactividad de niños pequeños, de acuerdo a los resultados obtenidos en distintos estudios. Pero como indican desde el portal de salud de Harvard, por el momento estas evidencias no han sido tan rotundas como para contar con un apoyo unánime de la comunidad científica.

Respecto de esto, cabe saber que en Europa, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) regula el uso de este tipo de colorantes, (como el E-110 y el E-102 algunos de los más vinculados a la hiperactividad), asegurando que no existen riesgos para la salud en las cantidades permitidas. A pesar de ello, la normativa recoge que el etiquetado de los productos indique su presencia, advirtiendo que existen riesgos sobre efectos en la atención de los niños.

En cuanto a lo relativo al consumo de omega-3 en los pacientes de TDAH, la ciencia ha descubierto que una deficiencia en estos ácidos grasos comparte ciertos síntomas con el trastorno de déficit de atención como son: abundante sed y mayor necesidad de orinar. En casos puntuales, además,  algunos pacientes han mostraban bajos niveles de ácidos grasos esenciales.

Pero aunque se pueda dar una correlación entre niveles bajos de estos nutrientes y el TDAH, por el momento no existen evidencias contundentes de que una dieta rica en omega -3 pueda atenuar los síntomas de la hiperactividad.

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A continuación recogemos algunos productos de alimentación que han sido vinculados con síntomas de hiperactividad en niños.

A pesar de lo aquí expuesto, cabe reseñar que antes de escoger qué tipo de dieta puede ser más favorable para niños con hiperactividad y déficit de atención, es clave acudir a un profesional médico. Esta será la persona más capacitada para aconsejar en lo relativo a la alimentación que seguir ante cualquier tipo de enfermedad.

Dulces y chucherías

Caramelos, gominolas
Pixabay

Caramelos, chucherías y otros productos dulces ultraprocesados no es lo más adecuado de consumir por los más pequeños de la casa. Pero son especialmente poco recomendables de incluir en la dieta de aquellos niños que tienen tendencia a la hiperactividad o algún tipo de trastorno de la atención.

Y es que en su composición incluyen elevadas cantidades de azúcar así como de colorantes. Dos elementos que parecen actuar de manera negativa sobre la hiperactividad.

Por un lado los azúcares refinados entran en el torrente sanguíneo rápidamente, producen cambios rápidos en los niveles de azúcar en la sangre, y esto puede conllevar a un "aumento de energía" y generar a su vez efectos en la actividad y el comportamiento de un niño.

Por otro lado, aunque la ciencia aún no se ha puesto de acuerdo en una opinión fuerte y única al respecto, varias investigaciones ha sugerido una posible relación entre el consumo de colorantes y saborizantes y el desarrollo de hiperactividad y trastornos de déficit de atención.

De todas ellas, la más citada es la investigación que The Lancet publicaba en 2007, en la que los investigadores señalaban vínculos entre ciertos aditivos (como el E110, E102, el E122, el E124 y el E211) con la hiperactividad en niños con edades comprendidas entre los de 3 y 8 años.

Refrescos

Refrescos
Pexels

Un estudio de 2013 encontró que los niños de 5 años que bebían refrescos azucarados podían alterar su comportamiento teníendo más probabilidades de mostrar agresión y retraimiento social.

Según la investigación, aquellos niños que consumieron las cantidades más elevadas de refrescos también fueron más propensos a exhibir puntuaciones más altas por problemas de atención y comportamiento reservado.

Además este tipo de bebidas son ricas en fructosa y azúcares de rápida absorción lo que puede afectar y pronunciar en cierta medida la hiperactividad y excitación. Por otro lado, muchos refrescos también contienen cantidades considerables de colorantes y conservantes, lo que se ha visto podría desempeñar un rol negativo en este tipo de trastorno.

Productos ultraprocesados, bebidas energéticas, masa para pasteles...

Comida, supermercado,
Frankie Cordoba/ Unsplash

Este tipo de aditivos no solo se encuentran en determinados productos como chucherías o bebidas con burburjas. Cualquier otro artículo destinado a la alimentación que no se trate de un alimento real es posible que pueda contener algún tipo de conservante, colorante o saborizante.

De manera particular, las bebidas energéticas, que pueden ser altamente consumidas por adolescentes, se ha visto asociadas a efectos adversos graves tales como convulsiones, diabetes, o trastornos del estado de ánimo y del comportamiento.

Piensa desde gelatinas, a masas para pasteles, cereales infantiles con frutas y colores llamativos, bebidas energéticas... la lista puede ser larga y lo recomendable es que si decides restrigir el consumo de estas sustancias en la dieta de tu hijo, siempre previa consulta médica, leas en todo momento las etiquetas de ingredientes y te decidas por los alimentos más naturales.

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