Trufa negra: todo lo que debes saber sobre el alimento de moda, rico en nutrientes y perfecto para cualquier dieta

Trufa negra

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  • La trufa es un alimento que se ha colado entre los ingredientes de las cartas de prácticamente todos los restaurantes. 
  • En una tortilla, coronando un plato de pasta y hasta en unos huevos rotos, la trufa ha renovado los platos más tradicionales. 
  • Aquí puedes leer curiosidades sobre su conservación, todos sus valores nutricionales y otros tipo de trufa que quizás no conocías. 
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Es el aderezo de moda que lleva haciéndose hueco en la gastronomía desde hace años. Ha reinventado los huevos rotos, la pasta, los risottos, la pizza e incluso la tortilla de patata. Sí, es la trufa negra. 

El valor de la trufa negra es apreciado a nivel internacional y España es su primer productor a nivel mundial, con los montes turolenses a la cabeza en producción truficultora.

Además de aportar un sabor muy característico, tiene un importante valor nutricional, parecido al de las setas. 

  • La trufa es un alimento rico en minerales, posee potasio, fósforo, yodo, selenio, hierro, calcio, magnesio y azufre.
  • Destaca el contenido en vitamina C y en vitaminas del grupo B, especialmente B2, B3 y B9.
  • No contienen grasa.
  • Aportan gran cantidad de agua.
  • Contienen muy pocos hidratos de carbono.
  • La trufa blanca es más ligera que la trufa negra.
  • 100 gramos de trufa aportan entre 50 y 90 kcal.
  • Las trufas también aportan fibra y proteínas vegetales (sobre todo la trufa negra).

Existen trufas de verano

Trufas de verano

Trufato

No es época de trufa negra, pero es posible que veas que usa un tipo de trufa, con diferencias casi imperceptibles si no eres un experto. Es el caso de la trufa de verano o Tuber Aestivum. Crece junto a las raíces de bosques mediterráneos, y es más fácil de cultivar que la trufa negra, aunque tiene un pero, y es que su aroma es algo menor.

También es conocida como trufa de San Juan, y se recolecta entre los meses de mayo a septiembre.

Aún así, pese a que son estacionales, hay maneras de conservar las trufas para que aguanten más tiempo. 

¿Cómo conservar una trufa natural?

En Trufato, recomiendan que cuando se guarden en la nevera, se protejan de la humedad envolviendo cada una en un papel absorbente que debe cambiarse a diario.

Además, para evitar la pérdida de su aroma, tienen que guardarse en un envase hermético que hay que abrir de vez en cuando para que las trufas “respiren”. 

Para prolongar el tiempo de conservación en nevera hasta un año se puede optar por conservar las trufas en su jugo. Para ello, basta con introducir las trufas limpias en un bote de cristal, cubrirlas con brandy o un vino blanco seco, tapar y hervir al baño María hasta que haga vacío.

Otra forma es guardándolas en el congelador. Envuélvelas con papel film transparente y congélalas. La trufa no pierde sus propiedades y puede aguantar hasta un año. 

Si optas por esta manera de conservación es importante que te asegures de que la trufa “no respire”, para que no pierda su aroma. Para consumirla, ralla solo lo que necesites, sin que la trufa llegue a descongelarse del todo y guarda lo restante. 

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