La espiral de desconfianza de Google con sus empleados ha llevado a que se forme el primer sindicato en las 'big tech', que quiere ajustar cuentas con los ejecutivos de Alphabet

Sundar Pichai, CEO de Google
Sundar Pichai, CEO de Google

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  • Un grupo de trabajadores de Google anunció esta semana que ha formado un sindicato, después de varios años de tensión creciente entre los empleados y los ejecutivos de la tecnológica.
  • El sindicato está abierto tanto a trabajadores fijos de Google como a contratistas, y pretende entrar en temas como aspectos éticos y represalias contra empleados.
  • Pero no será algo sencillo —los empleados de Google, conocidos como 'Googlers', están entre los mejor pagados del sector tecnológico, y el sindicato es pequeño— y por el momento no tienen la capacidad de llevar a los ejecutivos a la mesa de negociación.
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En noviembre de 2019, Google despidió a cuatro empleados acusados de quebrar normas de seguridad y filtrar documentos confidenciales. Fueron conocidos como "los Cuatro de Acción de Gracias" —por el día en el que fueron despedidos— y estuvieron involucrados en varias protestas en la compañía, incluyendo una sobre los contratos con la autoridad de fronteras de Estados Unidos.

Para estos empleados, el despido de Google había sido una represalia.

Los despidos se produjeron después de meses de tensión creciente entre los mandos y los empleados rasos dentro de Alphabet, la matriz de Google, lo que acabó generando una movilización de empleados para plantear una oposición más drástica a la compañía.

Más de un año después, unos 230 empleados han firmado para formar parte de la Alphabet Workers Union (AWU, que podría traducirse como el sindicato de trabajadores de Alphabet), apoyados por los sindicatos de las comunicaciones de EEUU. Es un tipo de sindicato minoritario, lo que significa que no tendrán acceso inmediato a la mesa de negociación con los ejecutivos y no serán reconocidos por las autoridades laborales.

Este naciente sindicato está abierto tanto a empleados fijos de Google como a los más de 130.000 contratistas y temporales que dependen de la compañía. El sindicato también aceptará a empleados de otras divisiones de Alphabet, como la filial de salud y ciencia Verily o la empresa de coches autónomos Waymo. Hasta el viernes pasado, tenía más de 619 trabajadores, según representantes de la nueva organización.

La AWU pretende afrontar varios asuntos, desde proteger a los trabajadores contra las represalias a los contratos éticamente dudosos de la compañía. Es el primer sindicato de trabajadores "de cuello blanco" (de oficina) en una de las grandes compañías tecnológicas, que tradicionalmente han sido poco amigables, por decirlo suavemente, a la sindicalización.

Los trabajadores de Google, además de por tener los mejores salarios y beneficios sociales de Silicon Valley, son conocidos por ser bastante abiertos. El lema no oficial de la compañía en sus inicios "Don't be evil" ("No seas malvado"), pero en los últimos años varios empleados creen que la responsabilidad sobre ello ha recaído en los empleados, pero no en los ejecutivos.

Los empleados de la multinacional han protestado sobre las condiciones de trabajo de la empresa en China, los contratos con el Pentágono, pero hasta ahora no han tomado ningún tipo de acción, algo que este sindicato espera iniciar.

"Organizarse entre los trabajadores ha sido siempre una parte de la cultura de Google desde hace mucho tiempo (...) Pero estos últimos actos han sido el catalizador para que muchos más empleados piensen: ¿Qué podemos hacer para mantener esta lucha abierta a largo plazo?", asegura uno de los directivos del nuevo sindicato, Parul Koul, a Business Insider.

Así acabó Google imbuida en una cultura de desconfianza que llevó a la formación del sindicato de trabajadores de Alphabet, según varias conversaciones con empleados actuales y antiguos, sindicalistas e informaciones de Business Insider, New York Times, Bloomberg, y otros medios.

Los 'Googlers' consideran que los ejecutivos de la compañía han reprimido el disenso y las discusiones

Protesta de trabajadores de Google

Stephen Lam/Reuters

Las tensiones entre empleados y ejecutivos en Google llevan produciéndose varios años, pero las cosas comenzaron a calentarse en 2018, cuando el New York Times reveló que el creador de Android Andy Rubin había recibido una compensación de 90 millones de dólares (74 millones de euros) tras haber sido despedido después de que una empleada le acusara de acoso sexual.

Unos 20.000 trabajadores realizaron una marcha de protesta, la mayor manifestación de 'Googlers' en la historia, que supuso un punto de inflexión para los ejecutivos de la compañía: desde entonces, los empleados aseguran que la compañía ha reprimido el disenso y los canales para que los empleados manifestaran sus quejas.

Pero en el verano de 2019 las cosas se pusieron aún peor.

En octubre, Bloomberg reportó que algunos empleados acusaban a la compañía de desarrollar métodos de vigilancia interna que se activaban cuando se convocaban reuniones con más de 10 salas o 100 participantes. Los empleados consideraban que Google estaba intentando detectar a los empleados que quisieran organizarse sindicalmente.

Un portavoz de la compañía aseguró esta semana a Business Insider que esta herramienta sigue activa, pero negó que estuviera orientada a evitar que los empleados se organicen.

"Esas acusaciones sobre el propósito de esta extensión son categóricamente falsas. Se trata de un recordatorio que pregunta a la persona sobre si es consciente de que que está añadiendo en una reunión a un gran número de empleados", aseguró el portavoz.

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Los trabajadores, sin embargo, vinculan este tipo de medidas a la contratación por parte de Google de compañías consideradas de represión sindical como IRI Consultant, según informó en 2019 el New York Times.

Con la tensión en crecimiento, y justo unos días antes de que fueran despedidos "los Cuatro de Acción de Gracias", el consejero delegado de Google Sundar Pichai anunció que el encuentro semanal "Thank God Its Friday" ("Gracias a Dios, es viernes", un encuentro semanal en el que ejecutivos de la compañía compartían los avances y respondían a preguntas de los empleados, conocido por sus siglas TGIF) pasaba a realizarse una vez al mes. Según Pichai, tal y como estaba siendo hasta el momento no estaba funcionando, y aseguró que algunos empleados estaban filtrando la información a la prensa.

Los encuentros TGIF eran un foro abierto a la discusión entre empleados y ejecutivos, y simbolizaban la transparencia y cultura de libertad que formaba parte de la visión de sus fundadores, Larry Page y Sergey Brin. Pichai dijo que en el futuro esas sesiones se emplearían en reuniones de "estrategia de productos y servicios".

Protesta de trabajadores de Google en 2018
Protesta de trabajadores de Google en 2018

REUTERS/Stephen Lam

Todas estas decisiones por parte de los ejecutivos de Google señalaban el final de una cultura en la que se pedía a los empleados que se expresaran, y se convirtieron en un catalizador para la creación del sindicato de trabajadores.

Google también aumentó la moderación de las discusiones en los foros de trabajo a partir de finales de 2019, según informó Bloomberg, donde se desaconsejaban las discusiones políticas.

"En general, es mejor dejar los temas políticos para después el trabajo, ya que típicamente despiertan creencias profundas y provocan discusiones que pueden llevar a desencuentros y raramente cambian la mente de los otros", se puede leer en la guía a empleados de Google, según pudo confirmar Business Insider.

"Si tu discusión sobre política puede ofender a otros o a otros grupos, evítala. Si tu puesto está relacionado con operaciones de nuestros productos y servicios (incluyendo diseño de los algoritmos, políticas de productos, seguridad...) es incluso más impotante que te comportes de una forma que ayude a mantener la integridad", añade esta guía.

Un portavoz de Google aseguró a Business Insider que todos los foros internos y las listas de correo son moderadas.

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"Creo que los foros internos y las vías para dar feedback y comunicar nuestros pensamientos sobre algunos aspectos de nuestro trabajo han fallado a la hora de la transparencia. Me parece que este sindicato puede ser una respuesta a esto", asegura uno de los directivos del nuevo sindicato, Parul Koul.

Los foros internos de Google se convirtieron en noticia el mes pasado, cuando la experta en Inteligencia Artificial, ética y diversidad en tecnología Timnit Gebru reveló que había sido despedida por un correo electrónico que había enviado a una lista de correo interna denominada Google Brain Women and Allies en la que pedía a sus compañeros que dejaran de trabajar en un informe sobre el bajo número de mujeres que Google estaba contratando porque "no provocarían un cambio". El grupo estaba siendo moderado por la compañía, y un ejecutivo vio su correo electrónico.

El correo de Gebru se produjo al mismo tiempo que matenía una importante disputa con la compañía sobre un estudio que había elaborado junto a otros empleados en el que se hablaba sobre los peligros potenciales de los lenguajes de inteligencia artificial, una tecnología fundamental en los planes de Sundar Pichai para el futuro de Google.

Los ejecutivos pidieron a Gebru que se retractara o eliminara su firma del estudio, algo a lo que ella se resistió, amenazando con dimitir si no le explicaban los motivos.

El correo que envió la experta fue descrito por uno de los ejecutivos de la compañía como "inconsistente con las expectativas que se tienen sobre un responsable de Google" y fue utilizado como la base para argumentar su despido.

"El foro obviamente no era un sitio psicológicamente seguro", admitió Gebru a Business Insider. "Si no puedes poner ni siquiera tu nombre en los asuntos con los que estás trabajando, no es un entorno psicológicamente seguro"

La salida de Gebru provocó un repunte en el apoyo al naciente sindicato

Timnit Gebru
Timnit Gebru

Kimberly White/Getty Images

Con la desaparición de los espacios internos sin regular para la comunicación entre empleados, la idea de un sindicato comenzó a convertirse en una necesidad para muchos "Googlers". Aunque ya estaba en marcha cuando se produjo la salida de Gebru —que Google aún argumenta como una dimisión, aunque ella afirma que fue despedida—, la forma en la que se produjo su cese envalentonó a quienes perseguían la formación de una organización de trabajadores.

Gebru era una de las pocas ejecutivas negras y mujeres en la compañía, además de un elemento crítico sobre sus políticas de diversidad. Su salida despertó preguntas no solo sobre la integridad de las investigaciones académicas de Google, sino sobre su tratamiento a las minorías. En respuesta, más de 2.600 empleados de Google firmaron un documento en solidaridad con ella, al mismo tiempo que los empleados de la división de Inteligencia Artificial de Google enviaban una lista de quejas a la dirección.

La controversia alrededor de su despido también supuso un incremento del apoyo al proyecto de sindicato. Una portavoz de AWU, Raine Serrano, explicó que esta semana que el despido de Gebru provocó "decenas de peticiones" para entrar en el sindicato.

En un artículo de opinión públicado en el New York Times en el que se anunciaba la formación del sindicato, sus fundadores mencionaron la salida de Gebru. "En respuesta a ella, miles de nuestros compañeros se organizaron, pidiendo una explicación (...) Nosotros hemos escuchado a nuestros colegas —algunos de ellos nuevos, otros con décadas en la compañía— que han decidido que trabajar en Alphabet ya no es una decisión que toman con la conciencia tranquila", aseguraban.

¿Y ahora qué?

La formación del sindicato de trabajadores de Alphabet ha sido aplaudida por muchas personas —los senadores demócratas estadounidenses Bernie Sanders y Elizabeth Warren manifestaron su apoyo en Twitter— y ha levantado muchas especulaciones sobre si se podrían formar otras organizaciones sindicales en grandes compañías tencológicas.

Pero la llegada de la AWU se ha tomado con escepticismo por parte de muchos observadores y empleados, que dudan sobre el poder que realmente puede obtener. Su estructura poco tradicional supone que no podrá sentarse en una mesa de negociación con los directivos, lo que limita su poder.

Kathryn Spiers, una empleada que asegura que fue despedida después de involucrarse en actividades sindicales, tuiteó su apoyo a la organización pero al mismo tiempo consideró que no era lo suficientemente radical. Algunos trabajadores han asegurado a Business Insider que no están seguros de que tenga la capacidad para provocar cambios reales.

Aún así, los miembros del sindicato están animados porque anteriores esfuerzos para poner presión sobre Google han tenido efectos: tras la marcha de 2018 por el acoso de ejecutivos a empleados, la compañía accedió a terminar con el arbitraje forzado en las disputas entre empleados. Y las protestas contra el proyecto Maven —una iniciativa de inteligencia artificial con Google y el Departamento de Defensa de Estdos Unidos— acabaron con la renuncia de la compañía a renovar su contrato con el Pentágono.

Mientras tanto, los empleados de otras tecnológicas han mostrado también el deseo de movilizarse. El viernes, más de 300 empleados de Twitter firmaron una carta presionando a sus ejecutivos a suspender permanentemente la cuenta del presidente estadounidense Donald Trump por promover el asalto al Capitolio el pasado 6 de enero. El sábado, un grupo de empleados de Amazon reclamó a la compañía que cortara los servidores a la red social Parler, la favorita de la extrema derecha estadounidense. Ambas compañías actuaron después de recibir esas peticiones.

La AWU también publicó recientemente su primer comunicado, condenando el papel de las redes sociales en el asalto contra el Capitolio, en el que reprendía a los ejecutivos por no bloquear la cuenta de YouTube de Trump. Este ha sido el primer pulso de la organización con los directivos de Alphabet, una muestra de lo que pretenden hacer.

"Últimamente sentimos que la gente que trabajamos para este tipo de compañías somos los que conocemos más intímamente cómo se han utilizado y el impacto que tienen. Queremos que la voz de los trabajadores sea tenida en cuenta en esa discusión", finaliza uno de los directivos del nuevo sindicato, Parul Koul.

Este artículo fue publicado originalmente en BI Prime

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