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Come sano (y barato) por tres euros al día

  • Una organización básica y una mínima inversión en ingredientes son las claves para transformar la nevera y salvar la cartera.
  • Te damos algunas recetas sencillas y duraderas para salvar cualquier comida aún más deprisa que comprando precocinados.
  • Basta con dividir el presupuesto en tres tercios: bases, frescos y condimentos.

Nada para cenar, cinco minutos para comer, la nevera tiritando y la tentación, que vive cerca: algo precocinado, comida rápida, una noche más. Un día más. Pero todo tiene remedio: hoy te ofrecemos algunos consejos para ahorrar dinero y (aunque no lo parezca) tiempo a la hora de comer. Ni que decir tiene que, además, ganarás en salud y en sabor con dedicar algo de atención al modo en que te organizas.

Para empezar, sigue dos ideas: invierte y ordena. Por ejemplo: con un kilo de tomates maduros triturados, un diente de ajo, cebolla y aceite puedes preparar una salsa natural para un buen puñado de raciones de pasta o arroz. Puedes envasarla, congelarla y consumirla poco a poco: podrás recurrir a ella cuando no tengas tiempo o ideas y, en el tiempo necesario para cocer algo de pasta tener lista una comida que cuesta menos de un euro por ración. Esto solo te exigirá una mínima inversión de tiempo, pero también de dinero.

Leer más: Cómo convivir con una lechuga una semana y no morir por ensalada

Solemos dejarnos engañar por las ofertas del frontal o por estar dispuestos a pagar por ahorrar tiempo pero, de nuevo, es una trampa: sumado, el tiempo que invertimos en una pequeña excursión a por comida preparada o precocinada a lo largo de la semana casi equivale a la hora que nos puede llevar preparar lentejas como para una boda; salsa para sobrevivir a una glaciación o una sencilla pechuga de pollo a la plancha bien acompañada.

Por último, sigue la norma de los tres tercios en tu presupuesto: un tercio para bases (arroz, pasta, legumbres...) que son lo más barato y duradero; un tercio para alimentos frescos y del día a día (carnes, pescados, verduras y frutas); y un tercio para cuidar aquello que marca la diferencia como condimentos que te gusten, un buen aceite o darte algún capricho.

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