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Todo el mundo ha olvidado por qué Donald Trump no podrá ganar la guerra comercial contra China

Donald Trump le da la mano al presidente c hino Xi Jinnping en una reunión durante el G-20 de Osaka, Japón.
Donald Trump le da la mano al presidente c hino Xi Jinnping en una reunión durante el G-20 de Osaka, Japón. AP
Opinión
  • Con todas las caóticas convulsiones de los mercados y el crecimiento de los aranceles, ha sido sencillo olvidar cuáles son los objetivos de los EEUU en su guerra comercial contra China.
  • Así, también ha sido fácil olvidar que estos objetivos son incoherentes los unos con los otros.
  • Por un lado está el representante del Comercio de los EEUU, Robert Lighthizer, y su deseo de convertir a China en una economía basada en el mercado. Por el otro, Trump, un populista obsesionado en forzar a China para que compre más bienes estadounidenses, lo que distorsionaría el mercado.
  • Esta inconsistencia ha dificultado las negociaciones y empujado a China a una posición por la cual simplemente no pueden perder contra Trump. Con estas condiciones, conseguir tablas sería lo mejor.
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Ha sido un desastre para los mercados, y la economía de los Estados Unidos ha caído, y un informe apunta a que las compañías estadounidenses han recortado 10.488 puestos de trabajos debido a la guerra comercial entre EEUU y China, un conflicto que ha ido a peor en las últimas semanas.

Por este motivo, ambos bandos han bajado las armas y se han dado un tiempo de tregua para intentar "crear las condiciones" que harían posible retomar las negociaciones el próximo mes de octubre.

Desafortunadamente, estas negociaciones, si es que ocurren, solo podrían calmar temporalmente los mercados financieros. La guerra comercial de Donald Trump es una guerra comercial que no se puede ganar.

La realidad es que los objetivos de esta guerra comercial de Trump son incoherentes, los unos con los otros. Esto provoca que sea imposible para el Gobierno estadounidense intentar crear un acuerdo que pueda considerarse una victoria para los EEUU.

De hecho, durante este conflicto, las demandas de Trump y las tácticas brutales que ha llevado a cabo ha puesto al presidente chino, Xi Jinping, en una posición en la que él y su administración no pueden dar ningún paso atrás.

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Solo queda confiar en que esta tregua sobreviva al próximo brote que le de a Trump en Twitter, porque es lo mejor que podría pasar.

Por qué Trump no puede ganar

Antes de que se profundice en materia, es necesario recordar que China tiene tres demandas que los EEUU tienen que aceptar para terminar esta guerra comercial.

  1. Que los EEUU reconozcan la soberanía nacional china.
  2. Que los EEUU eliminen todos los aranceles que se han impuesto desde que arrancó esta guerra comercial.
  3. Que los EEUU dejen de pedir a China que compre una cantidad de bienes estadounidenses surrealista.

Quédate con el tercer punto, porque es uno de los que más están complicando las cosas. Y por supuesto, es una de las obsesiones de Trump.

A estas alturas se ha olvidado que esta guerra comercial pretendía que el mercado chino fuese más justo con los negocios estadounidenses, y que se terminase el favoritismo con las empresas domésticas: acabar con la transferencia forzada de tecnologías o el robo de propiedades intelectuales.

En marzo de 2018 el representante del Comercio de los EEUU, Robert Lighthizer, escribió un informe al Congreso detallando muchos de los problemas de las empresas estadounidenses en China, y cómo el país asiático estaba vulnerando las normas de la Organización Mundial del Comercio. Todo tenía sentido.

Pero al mismo tiempo, Donald Trump estaba obsesionado con los déficits comerciales de EEUU con China, y quería conseguir que el gigante asiático comprase más bienes estadounidense. Esto no tenía —ni tampoco hoy tiene— ningún sentido. En las economías sofisticadas, los déficits comerciales en relaciones bilaterales no quieren decir absolutamente nada.

Lighthizer quiere conseguir algunos cambios que convertirían a China en una economía de libre mercado como los EEUU. Trump quiere cambios que distorsionarían la futura economía china, por forzar al país a comprar unos bienes en lugar de otros.

Lo primero es capitalismo. Lo segundo es una variedad de populismo nacionalista de Trump. Y ambos actores no casan bien.

"Hay fórmulas para reducir el déficit comercial a corto plazo, pero todas pasan por distorsionar gravemente el mercado chino", advierte a Business Insider el economista Lee Branstetter, de la Universidad Carnegie Mellon.

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Estos dos puntos en conflicto han causado problemas durante las varias ocasiones en las que se han retomado las negociaciones. En diciembre, Trump aumentó los aranceles, China logró negociar una tregua prometiendo comprar soja a los EEUU, y finalmente la tregua terminó con China negándose a ceder ante el resto de demandas de la administración americana.

"Antes de Trump, todo consistía en sentar las normas y las bases para que China aceptara el libre mercado", detalla Branstetter.

Ahora todo tiene que ver con las ventas.

Por otro lado, con los objetivos de Lighthizer —cambiar las normas chinas para abrir el mercado asiático a compañías estadounidenses— es probable que los planteamientos nacionalistas de Trump, como obligar a las empresas a producir en los EEUU, se vean afectados.

"Si China soluciona esos problemas, el resultado sería que el mercado chino sería más interesante para empresas estadounidenses y occidentales, que trasladarían su producción allí", relata por correo electrónico a Business Insider el economista Chad Bown, del Instituto Peterson.

"Hay una incoherencia insalvable entre conseguir ese objetivo y otras prioridades proteccionistas de Trump, que insiste en mantener la producción y la mano de obra en los EEUU aunque sea a expensas de todo lo demás —incluyendo a los ganaderos americanos—.

Por qué Xi no puede ganar

Para complicar todavía más las cosas, en el otro lado de la trinchera está el presidente chino, Xi Jinping, un hombre que literalmente no puede perder. Tiene razones políticas pero también razones prácticas para no hacerlo. En este último punto hemos de recordar la obsesión de Trump porque China compre más bienes estadounidenses.

Si China comprara los suficientes bienes estadounidenses para equilibrar el déficit comercial, la realidad es que los EEUU a día de hoy no producen lo suficiente como para ello. Tendría que alterar su relación comercial con alguno de sus otros socios o cambiar su producción, argumentan economistas de Citigroup.

Según Citigroup:

"EEUU podría aumentar la venta de productos de soja a China a corto plazo, así como otras carnes. Sin embargo, aumentar la distribución de bienes estadounidenses al gigante asiático en 1,2 billones de dólares de dólares en los próximos seis años, afectando a la venta de energía, maquinaria y tecnología, exige de importantes ajustes entre los actuales socios de EEUU y China, así como reconfigurar la actual producción americana de estos productos".

Los investigadores de Citigroup también han detectado que cuando se trata de alimentos, vehículos, semiconductores o bienes de la industria aeroespacial, los Estados Unidos tienen una alta tasa porcentual de consumo o uso de los bienes que produce. No pueden hacer más. Cuando se trata de energía o aves de corral, los EEUU no tienen la capacidad suficiente como para satisfacer un crecimiento de la demanda china.

Evidentemente, también hay razones políticas por las que Xi Jinping no puede ceder ante las demandas de Trump.

Desde que las negociaciones estallaran en mayo, Xi ha adoptado un lenguaje más belicoso. La semana pasada, en un discurso, usó en hasta 60 ocasiones una palabra china que puede traducirse por "pelea". En este discurso, que dio a través de los medios controlados por su Gobierno, calificó a los EEUU como una potencia envejecida que insiste en frenar el progreso chino.

En esta posición, Jinping y el Partido Comunista chino están muy cómodos. Permite culpar a los EEUU de los problemas económicos del país y alimentar un sentimiento nacionalista que hace imposible que el presidente chino pueda dar un paso atrás.

Entonces, ¿cómo podría ser un acuerdo que terminara con esta guerra comercial? ¿Cómo sería una victoria para Trump? Para algunos observadores chinos, sencillamente este escenario es inexistente.

"No hay ningún acuerdo que alcanzar". Habla a Business Insider Anne Stevenson-Yang, fundadora de una firma de inversión centrada en el gigante asiático, J Capital Markets. "Todo lo que está sucediendo es una pantomima para los mercados. Es absurdo que los mercados se lo traguen".

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