Hago caso a Elon Musk y me paso al orden cronológico de Twitter durante dos semanas para evitar la "manipulación" del algoritmo: ¿resultado? No sale bien

Elon Musk, fundador de Neuralink.
Elon Musk, fundador de Neuralink.

Reuters

Este mes he cometido dos errores importantes en mi vida. Probablemente hayan sido muchos más, pero estos dos tienen que ver con Twitter y el hombre del momento, Elon Musk.

El primero, y probablemente el peor, ha sido seguir los consejos a pies juntillas del megalómano multimillonario y persona más influyente del planeta, según la revista Time. No, no he invertido en cripto (todavía). Me he pasado al orden cronológico en Twitter para huir de la manipulación del algoritmo.

El otro error lo desvelo al final de este artículo, pero primero explicaré cómo me he convertido en un fiel devoto musketeer así se conoce a los seguidores del surafricano y por qué he llevado a cabo semejante herejía.

Elon Musk, quien se espera que se convierta en el dueño de Twitter y del mundo en los próximos meses tras lanzar una oferta de 44.000 millones de dólares para adquirir la compañía, está empeñado en recuperar la libertad de expresión dentro de la red social. 

Según ha denunciado en varias ocasiones, el algoritmo de Twitter, es decir, el sistema de machine learning que selecciona el orden de aparición de los mensajes de la plataforma, estaría ocultando arbitrariamente cierto contenido en la red social. En un tuit el pasado mayo, Musk recomendaba lo siguiente: 

Muy importante para arreglar tu feed de Twitter:

  1. Toca el botón de inicio.
  2. Toca las estrellas en la esquina superior derecha de la pantalla.
  3. Selecciona "Tweet más recientes".

Estás siendo manipulado por el algoritmo de formas que no te das cuenta. Fácil cambiar de un lado a otro para ver la diferencia.

Como una especie de Morfeo, Elon iluminaba en su cuenta de Twitter el camino para desembarazarnos del Gran Hermano en el que se han convertido las redes sociales. Volver al orden natural de las cosas, huir de la mano invisible del algoritmo.

Durante dos semanas he hecho la prueba de usar el orden cronológico, me he sumado a sus 96,2 millones de seguidores y Musk ha pasado a ser mi nuevo guía espiritual. También me he cambiado la foto de perfil por una echando rayos por los ojos. Como Elon, yo quería ser el amo de mi destino.

En mi corta vida no he conocido otra cosa que no sea la magia de los algoritmos. Soy hijo de la publicidad segmentada y el contenido personalizado. Un crossover entre los perros de Pavlov y la caja de Skinner. Soy adicto al scroll infinito, los follows y los likes. He descubierto canciones que me encantan gracias a las recomendaciones automáticas de YouTube y a menudo me trago lo primero que Netflix me echa.

Sin embargo, según cuentan los más viejos de la tribu, hubo un tiempo en que internet no era así. Hubo un tiempo en el que Twitter era un lugar libre, una especie de plaza de pueblo global, y que Marshall McLuhan tenía razón. 

Pero todo eso, un día cambió.

Ahora, gracias a Elon, he podido volver a los albores de Internet. Huir de la manipulación, alcanzar la verdad, tomar la pastilla roja. 

Pero te lo adelanto, ha sido una tarea ardua, un trabajo hercúleo que requiere tiempo y esfuerzo. Mucho esfuerzo. Como cualquier adicción, este camino ha sido una montaña rusa. 

Así han sido mis dos semanas en busca de la libertad haciendo scroll cronológico en Twitter.

Primeros días: Desintoxicación

Elon Musk

(Etapa en la que se detiene el consumo, se retira la sustancia o sustancias y se limpia el organismo. Se supera la dependencia física. Es la más corta) *.

Día 1, año 0 d.A. (después del Algoritmo). Salto a los tuits cronológicos con la curiosidad de un niño. Activo la función tanto en mi ordenador como en mi móvil. Hasta aquí todo en orden. No siento nada raro. 

Es lunes, estoy ocupado y no pierdo mucho el tiempo en Twitter. Aunque ya me han advertido: esto es como dejar de fumar, lo difícil viene después. Por ahora mi misión es seguir al conejo hasta su madriguera, pero cuidado, curiosity leads to trouble (la curiosidad conduce a los problemas).

Por lo pronto mis tuiteros de cabecera se han esfumado. Los medios de comunicación, auténticas máquinas de generar contenido en redes, monopolizan mi línea del tiempo. 

Además, los tuits se mezclan sin ton ni son. A una noticia sobre un asesinato en un pueblo de Inglaterra publicada por The Independent le sigue una #BrasaTorrijos y debajo un vídeo de Ayuso out of context subido por el Huffington Post. Nada nuevo bajo el sol. 

Semana 1: Deshabituación

Elon Musk

(En esta fase el principal objetivo sería facilitar que el paciente aprenda a vivir sin el consumo. No es suficiente limpiar el organismo. Hay que deshabituar al cerebro de la conducta adictiva).

Día 7. Primeras hipótesis: en el orden cronológico, los usuarios más activos en la red social salen ganando. Los menos activos, acaban desapareciendo en un océano de contenido. La red social favorece la todología, una doctrina que empuja a sus creyentes a opinar acerca de absolutamente todo constantemente. 

Los todólogos acaparan la atención, ganan likes. Los usuarios sensatos pasan desapercibidos.

Estrategia: activo las notificaciones de aquellos que me interesa escuchar y leer, seguido de un buen unfollow a The Independent. Siempre que abro Twitter, el medio británico está ahí con noticias sobre las fiestas en casa de Boris Johnson o recetas caseras. El ruido lo silencio.

Ha pasado ya una semana y siento como las cadenas de "el algoritmo" se van soltando. Sin embargo, paso cada vez más tiempo en Twitter porque tengo que estar una y otra vez refrescando, haciendo scroll o buscando perfiles que realmente me interesen. El orden cronológico es puro caos. A veces está bien y es interesante, a veces no tanto. 

Hay que deshabituar al cerebro de la conducta adictiva, dicen los médicos. Por ahora he hecho limpieza de gente a la que sigo y empiezo a explorar la herramienta de las listas. Como decía antes, ser libre es un trabajo.

Semana 2: Rehabilitación

Elon Musk, CEO de Tesla.

(En este periodo se consolidan los cambios que el paciente inició y se le vuelve a habilitar para enfrentarse a la vida. Se aprende a superar los retos.)

"(El algoritmo) manipula y amplifica inadvertidamente tus puntos de vista sin que te des cuenta de que esto está sucediendo", dice Musk. 

El multimillonario gurú tecnológico repite algo de sobra conocido. Las redes sociales se nutren de nuestra atención y, por lo tanto, retenernos en su tela de araña es fundamental. Lo incómodo ahuyenta, la reafirmación nos reconforta.

"El algoritmo fue diseñado simplemente para ahorrarte tiempo cuando estés fuera de la aplicación", se defendía Jack Dorsey, amigo del surafricano, fundador de Twitter y hasta hace poco CEO de la compañía.

"Eso definitivamente puede tener consecuencias no deseadas", añadía.

Yo mientras tanto sigo en cronológico. He depurado mi lista de seguidos, 1.200 personas me parece un número relativamente bueno para poder seguir los temas que me interesan. 

Me he hecho listas por temáticas; periodistas de actualidad, gente que habla de películas, los que tuitean sobre libros, los locos del emprendimiento, mundo startup, medios de comunicación extranjeros, nacionales, locales. Le dedico más tiempo y cariño a mis listas que a mi novia. Yo quiero ser libre, Elon. Sin embargo, algo empieza a fallar. 

Twitter ya no es lo que era, me aburre tanto esfuerzo. 

Noto que me pierdo cosas interesantes. Tengo que echarle muchas horas para no saltarme nada. Un tuit ingenioso, una exclusiva, un detalle inadvertido. Refrescar cada pocos minutos. El flujo de mensajes es frenético. El día a día me come, me satura. Twitter se ha convertido en una avalancha de información. En el orden cronológico todo es importante, y, por lo tanto, nada lo es.

Fin del experimento: Recaída

Elon Musk.

(Dejar de consumir quizá sea la parte más fácil. Lo complicado es aprender a vivir sin hacerlo).

Han pasado ya 2 semanas. Pongo fin a mi experimento, y sí, he vuelto a la comodidad del algoritmo. Sin embargo, algo ha cambiado dentro de mí. 

Ahora que escribo estas conclusiones, voy saltando entre ambos modos. Me bajo del barco del Musketeerismo, pero saco varias lecciones. A veces me abrazo a los automatismos, otras, en cambio, modero mi propio contenido.

Si esta historia va de estar bien informado y de poder pensar de manera libre, ninguno de los dos modelos va a ser mejor o peor, va a depender de ti mismo y del marco mental que elijas. 

Como explican Viktor Mayer-Schönberger, experto en la economía de la información e investigador en la Universidad de Oxford, Kenneth Cukier, redactor jefe de The Economist, y Francis de Véricourt, investigador de machine learning, en el libro Framers. La virtud humana en la era digital (Turner, 2021), los marcos determinan nuestra manera de comprender el mundo y de actuar en él.

Los modelos mentales son representaciones de la realidad que nosotros hacemos para comprender mejor el mundo, señalan los investigadores. Y todos tenemos marcos diferentes. Es probable que tras leer el mismo tuit, varias personas saquen conclusiones distintas. Este, según apunta Mayer-Schönberger y compañía, es uno de los aspectos más problemáticos en la actualidad.

"Muchos de los problemas más peliagudos de la sociedad en el fondo no son más que desavenencias sobre cuál es la mejor manera de enmarcar una cuestión".

Por eso, puedes usar el cronológico o el modelo algorítmico indistintamente. Pero estos expertos dan algunas claves para verdaderamente huir de cualquier manipulación. Yo he elegido las que humildemente me parecen más importantes.

  • Pregúntate ¿por qué? Y ¿cómo?: ¿Por qué has llegado a esta conclusión?. No me creo nada, leo, contrasto, pregunto. Todo el rato.
  • Desarrolla una curiosidad por lo desconocido y no dejes de desafiar tu manera de ver el mundo. Hago RT no porque esté de acuerdo sino porque me parece interesante. 
  • Aspira al desacuerdo en vez de a la confirmación. Sigo a gente con la que no estoy de acuerdo o piensa diferente a mí, incluso si tuitea barbaridades. (Siempre hay líneas rojas)
  • Rechaza cualquier cosa que se presente como un único marco que abarca toda la realidad. Incluso a Elon Musk diciéndote que el algoritmo te manipula. 

Este mes he cometido 2 errores importantes en mi vida. El peor ya lo he contado, el segundo es haberme activado las notificaciones cada vez que mi guía espiritual escribía algo en la red social. 

En este último caso, olvida el punto número 3 de ahí arriba. Para acabar este experimento, mi consejo es simplemente este: la respuesta del periodista David Leavitt al tuit de Elon Musk que abría este artículo.

Muy importante para arreglar tu feed de Twitter:

  1. Haz clic en @ElonMusk
  2. Pulsa los 3 puntos de la derecha.
  3. Selecciona "bloquear".

*Estas acotaciones están sacadas literalmente del blog médico de Síndrome Adicciones, un centro de tratamiento y rehabilitación de adicciones. La entrada ha sido escrita por Elsa Jiménez, terapeuta experta en prevención y tratamiento de conductas adictivas.

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