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Uber y Waymo llegan a un acuerdo y ponen fin a su batalla legal por la conducción autónoma

Travis Kalanick y Anthony Levandowski.
De izqd. a der., el fundador y ex CEO de Uber, Travis Kalanick, y el antiguo empleado Anthony Levandowski, pieza central del juicio. Associated Press
  • Uber y Google han llegado a un acuerdo en una batalla legal de primer nivel que enfrentaba a las dos empresas por el robo de secretos industriales sobre conducción autónoma
  • Como parte del acuerdo, Waymo, la empresa dedicada al desarrollo de sistemas autónomos dentro de Google (Alphabet), recibirá una parte de las acciones de Uber. 
  • El acuerdo llega justo unos pocos días antes del que el anterior director ejecutivo de Alphabet y cofundador de Google, Larry Page, tuviera que testificar en el juicio abierto al público.

Uber y Waymo (empresas propiedad de Alphabet) han anunciado este viernes 9 de febrero que han llegado a un acuerdo para resolver la batalla legal de alto riesgo que les enfrentaba a raíz del robo de secretos industriales sobre conducción autónoma.

Como parte del acuerdo, Uber compensará a Waymo con un paquete que incluye el 0,34% del capital de Uber, según una persona conocedora del acuerdo. Eso equivale a unos 245 millones de dólares (más de 200 millones de euros al cambio actual) según la valoración privada actual de Uber en 72.000 millones de dólares (unos 58.921 millones de euros). No está claro si Waymo, la empresa creada por Google para desarrollar coches autónomos, ha conseguido además una compensación en efectivo.

El director ejecutivo de Uber, Dara Khosrowshahi, ha expresado su "arrepentimiento por las decisiones y acciones" que originaron el juicio en un comunicado publicado en internet. "Estamos de acuerdo en que la adquisición de Otto por parte de Uber podría y debería haberse hecho de forma diferente", escribió.

El origen del juicio es la compra de la empresa de camiones autónomos Otto por parte de Uber en 2016. Otto, una prometedora startup, había sido fundada por Anthony Levandowski, un antiguo responsable de ingeniería de Google y un experto de primer nivel en vehículos sin conductor. Waymo acusaba a Levandowski de llevarse consigo gigas y gigas de archivos confidenciales de Google, incluidos los esquemas y diseños de la empresa para el desarrollo de coches autónomos. Según la empresa demandante, Uber pretendía utilizar esa información para el desarrollo de sus propios vehículos sin conductor.

Leer más: Claves para entender el juicio entre Uber y Waymo

La historia ha dado durante todo 2017 varios titulares incendiarios sobre la supuesta mala conducta de Uber y desatado el debate sobre lo apropiado o no de la filosofía de "muévete rápido y rompe cosas", tan popular en Silicon Valley y que la empresa de vehículos con conductor ha personificado (aunque no acuñado) más que ninguna otra compañía.

El juicio hasta ahora

Un modelo autónomo de Waymo, la empresa propiedad de Alphabet
Uno de los coches autónomos desarrollados por Waymo. Business Insider/Biz Carson

El guión digno de cualquier éxito de Hollywood con dos gigantes tecnológicos enfrentados como protagonistas y el goteo de acusaciones y filtraciones hasta el día del juicio crearon tal revuelo que el juez federal responsable del caso en San Francisco (EE. UU.), William Alsup, tuvo que reiterar en varias ocasiones que el caso siempre ha sido lo que lo que era en su origen: una disputa sobre propiedad intelectual.

"El principal tema sigue siendo si Uber usurpó o no los secretos industriales o comerciales [de Waymo], no si Uber es una empresa malvada", llegó a decir.

Pese a ello, el juicio no tardó en desviarse de la seriedad pretendida al más absoluto surrealismo, sobre todo, con la declaración del fundador y anterior director ejecutivo de Uber, Travis Kalanick, el cual fue obligado a dejar la compañía. Los periodistas habían esperado durante horas para poderle escuchar. Durante el juicio, Kalanick fue interrogado con dureza sobre sus comunicaciones privadas con Levandowski, desde los crípticos mensajes al por entonces trabajador de Google en los que se le decía "quema el pueblo" hasta cortes del mítico discurso de "la ambición es buena" en la película de 1987 Wall Street; el fragmento llegó a interpretarse delante del jurado y el público en lo que se podría considerar el punto álgido del surrealista juicio.

Las dos partes tenían cada una 16 horas para presentar sus argumentos empezando por el demandante. El acuerdo, en cambio, se alcanzaba cuando Waymo –el demdante– se preparaba para terminar su alegato. El fin de la disputa significa por tanto que el tribunal ya no tendrá que escuchar a algunos de los testigos de primera línea previstos como el cofundador de Google Larry Page y el extrabajador de Uber y pieza central del juicio Anthony Levandowski, de quien se esperaba que se acogiera a la quinta enmienda [de la Constitución de los Estados Unidos] para evitar declarar.

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