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UberEats se come a su hermana mayor Uber en ciudades como Madrid

El responsable de UberEats en Londres (Reino Unido), Toussaint Wattinne.
El responsable de UberEats en Londres (Reino Unido), Toussaint Wattinne. Business Insider UK/Sam Shead
  • El servicio de reparto de comida a domicilio de Uber se llama UberEats.
  • Creado en Los Ángeles (EE. UU.) en 2013, el servicio persigue alcanzar los 3.000 millones de dólares (unos 2.530 millones de euros) en ventas según información del Financial Times.
  • El responsable de UberEats en Londres, Toussaint Wattinne, explica a Business Insider las razones detrás del éxito meteórico de la plataforma.

El servicio de reparto de comida a domicilio de Uber (UberEats) ya es más importante que su servicio de transporte de viajeros tradicional en varias ciudades del mundo.

Según indica la propia compañía, la aplicación de UberEats tiene más presencia que su versión para el transporte de viajeros en 19 ciudades europeas. Según el responsable de UberEats en Londres (Reino Unido), Toussaint Wattinne, UberEats es uno (si no el primero) de los servicios de reparto de comida a domicilio que más crecen del planeta.

"Si buscamos las razones de nuestro crecimiento y cómo mejorar nuestro servicio, lo primero que tiene un rol relevante es la selección de restaurantes disponibles", explica Wattinne en la oficina de Uber en Londres, donde UberEats cuenta con en torno a 45 trabajadores (esperan aumentar esa cifra un 50% en 2018).

Impulsada por los miles de millones de dólares que Uber ha recaudado de diferentes inversores y fondos de inversión, UberEats está presente hoy en más de 30 países. Entre ellos, y según explica Wattinne, Reino Unido es uno de los mercados más importantes del mundo con 40 ciudades activas en todo el país.

"Tenemos acuerdos con más de 8.000 restaurantes en Reino Unido", explica. "Las marcas más populares en la plataforma van desde McDonalds hasta Duck and Waffle y Pret y Prezzo. Poder ofrecer esos restaurantes es un factor clave para que la gente no solo se descargue la aplicación y la pruebe por primera vez, sino para que también la utilicen más a menudo. A medida que aumenta la oferta de restaurantes, también vemos cómo aumenta el uso de la aplicación".

"El segundo aspecto en el que nos fijamos y analizamos –sigue Wattinne– es la rapidez y la fiabilidad con la que podemos repartir un pedido. Y, en general, ese es uno de nuestros puntos fuertes gracias a la experiencia en logística y tecnología que tenemos. Gracias a ello, somos capaces de entregar un pedido –Londres es una de las ciudades más rápidas– la mayoría de las veces en menos de 25 minutos".

UberEats supera a Uber en Madrid, Milán y Grenoble

El rival de Deliveroo, que cuenta con aproximadamente 2.000 repartidores o riders activos en Reino Unido, cobra una comisión de alrededor del 30% en todos los pedidos realizados a través de su aplicación y ha factura más que el servicio tradicional de transporte de Uber en ciudades como Madrid (España), Milán (Italia) y Grenoble (Francia), tres ciudades en las que el negocio de comida a domicilio se ha duplicado desde el lanzamiento.

La filial de Uber, nacida hace tres años en Los Ángeles (EE.UU.) como UberFresh, se acerca a los 3.000 millones de dólares (unos 2.503 millones de euros) en ventas según un documento filtrado y al que ha tenido acceso el Financial Times. Según se desprende del documento, la facturación de UberEats habría pasado durante el segundo trimestre de 2017 de 700 millones de dólares (más de 590 millones euros) a 870 millones de dólares (cerca de 734 millones de euros) mientras que los ingresos totales de Uber en ese mismo tiempo fueron 8.700 millones de dólares (unos 7.341 millones de euros).

Wattinne rechaza emitir cualquier valoración sobre el informe y entrar en detalles sobre las cuentas de UberEats. "Son buenas y prometen mucho", explica. Asimismo, el encargado del servicio en Londres también se niega a revelar tanto el número de pedidos al día como el coste medio de los mismos.

Algunos analistas han puesto en duda la rentabilidad de empresas como UberEats y Deliveroo con las márgenes tan bajos que presentan. Wattinne, sin embargo, lo niega.

Hamburguesas de McDonald's
UberEats permite, entre otras, pedir comida de McDonald's McDonald's

"El margen tiene que verse y entenderse desde el punto de vista del repartidor, el restaurante y la plataforma. Es la única manera de lograr un negocio viable a largo plazo", sostiene. "Sin embargo, lo que estamos viendo es un potencial muy importante y números sólidos en varios mercados. Reino Unido, por ejemplo, presenta una trayectoria muy saludable. En resumen, el modelo de negocio puede ser muy próspero. Hay espacio para que cada uno de estos tres agentes pueda conseguir márgenes razonables y decentes".

Azuzada por la fuerte competencia de compañías como Amazon Restaurants y Deliveroo en Reino Unido, UberEats explora ya cómo fomentar la lealtad de sus usuarios. La empresa no descarta la idea de crear un plan de suscripción de pago con el que seguramente se podrían conseguir pedidos de forma gratuita, una mayor oferta de restaurantes y menús especiales. Deliveroo, por ejemplo, ha presentado su propio plan de suscripción en Reino Unido por 7,99 libras al mes (unos 9 euros al mes).

UberEats no piensa abrir sus propias cocinas

Una de las áreas en las que UberEats no piensa competir con Deliveroo es en la apertura de sus propias cocinas para después alquilarlas a los restaurantes incapaces de atender todos los pedidos que reciben.

"Somos una empresa de tecnología y lo que sabemos hacer es proporcionar los datos, la tecnología y la infraestructura logística necesaria", explica Wattinne. "No tenemos la ambición de dirigir nuestra propia cocina, negociar con propiedades inmobiliarias y producir nuestro propia comida. No es en lo que somos los mejores".

Sin embargo, Uber parece querer distanciar su servicio de reparto a domicilio de su servicio de transporte con conductor. La compañía ha tenido un año complicado: las acusaciones de sexismo institucionalizado; el vídeo de su fundador y aquel momento CEO, Travis Kalanick, enfrentándose a un conductor; el software secreto Greyball para engañar a las autoridades; los ejecutivos descubiertos tras hacerse con el expediente médico de una víctima de violación; demandas, muchas demandas, en todo el mundo; la dimisión del propio Kalanick; y la pérdida de su licencia para operar en Londres, la cual reclaman todavía en los tribunales.

UberEats, por el contrario, ha logrado mantenerse fuera de los focos desde su lanzamiento. La aplicación del servicio, que usa la misma tarjeta bancaria y perfil que el servicio de transporte, ha sido incluso rediseñada hace poco en un probable intento de marcar todavía más las distancias con su hermano mayor, el malcriado.

"Queremos dejar claro y de antemano que [UberEats] es una aplicación aparte, que una experiencia diferente y que tiene sus propias ventajas", insiste Wattinne. "Sí, nos basamos en los mismos fundamentos de logística, eficiencia y velocidad de entrega. Pero ofrecemos una experiencia totalmente nueva".

"Vas a probar nuevos alimentos, vas a poder a conocer la mejor comida de tu alrededor y queremos que eso sea el núcleo de nuestro servicio. Eso es lo que buscamos al convertir Eats en algo más grande; esa es nuestra máxima prioridad".

Los precios pueden subir si UberEats es obligada a considerar como trabajadores a sus repartidores

Uno de los posibles retos más acuciantes para UberEats es si finalmente tiene que considerar a sus repartidores o riders, a los que paga alrededor de 4,5 libras (unos cinco euros) por pedido, como trabajadores contratados. Varios repartidores afirman que apenas llegan al salario mínimo con UberEats si la actividad en el servicio desciende.

Preguntado por el impacto que supondría, Wattine responde: "Cambiaría el modelo operativo, lo que seguramente aumentaría los costes debido a la menor flexibilidad. Es un valor que se pierde y por tanto tiene que redistribuirse en otro lugar, seguramente el usuario final. Poner números al cambio es muy, muy difícil".

Según Wattinne, el ambiente de trabajo para las personas con puestos en la oficina no es tan tóxico como algunos medios de comunicación han publicado. "No creo que tengamos una cultura adicta al trabajo. Cuando comencé hace cuatro años en París, sí que echábamos miles de horas hasta bien entrada la noche. Seguramente faltaba equilibrio. Pero creo que la situación ha mejorado. Como empresa, hemos hecho un gran esfuerzo tanto a nivel mundial como a nivel de Reino Unido. Eso significa que lo más probable es que ya no haya tantas personas en la oficina después de las siete y media de la tarde y que si lo están, solo lo están en ocasiones contadas".​​​

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