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Donald Tusk advierte sobre los riesgos por el aumento de los gigantes tecnológicos de Estados Unidos

Donald Tusk
REUTERS
  • Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, ha comparado el creciente poder de los gigantes norteamericanos con el monopolio tecnológico chino.
  • En el punto de mira están los temidos monopolios de Google, Apple, Facebook y Amazon, entre otras firmas.
  • Recientemente, la comisaria de Competencia de la UE, Margrethe Vestager, respaldó la idea de imponer un impuesto a las empresas digitales en Europa, el cual afectaría principalmente a los gigantes norteamericanos. 

No es ninguna sorpresa que la Unión Europea tiene un gran temor al auge de los grandes monopolios tecnológicos, la mayoría de ellos procedentes del otro lado del Atlántico. Incluso Donald Trump ha llegado a considerar esta protección de la libre competencia como un atentado contra los intereses comerciales norteamericanos.

Pero no parece que Bruselas vaya a cesar en su empeño por luchar por un mercado sano que no acabe en manos de unas pocas marcas. Y para advertir de los peligros que acechan en los monopolios, nada mejor que ejemplificar con la situación existente en China en la actualidad.

"En el Este, vemos el surgimiento de aquellos capaces de controlar el comportamiento de todos, y en el Oeste hemos visto el surgimiento de un imperio espontáneo e incontrolado", ha explicado Donald Tusk -presidente del Consejo Europeo- durante un discurso en Varsovia. "Nuestros niños dependen de Internet y cada día serán más dependientes de él", agregó el mandatario comunitario.

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Toda una muestra de las preocupaciones europeas ante el surgimiento de gigantes tecnológicos como Google, Apple, Facebook y Amazon, comparando sus poderes con los de países como China.

Recordemos que hace poco, la comisaria de Competencia de la UE, Margrethe Vestager, respaldó la idea de imponer un impuesto a las empresas digitales en Europa, el cual afectaría principalmente a los gigantes norteamericanos. Eso pese a que la propia Unión Europea fracasó en su primer intento de imponer una tasa digital a escala comunitaria, debido a la oposición de Suecia, Finlandia, Irlanda y Dinamarca.