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Unilever rechaza a los influencers que compran seguidores

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Getty Images

Se articula la ofensiva contra los influencers desde lo más alto de la pirámide publicitaria. La corporación británico-holandesa Unilever anunció que dejará de contratar a los "superusuarios" de las redes sociales que inflen su listado de seguidores.

La empresa de productos de belleza y alimentarios es la segunda anunciante del planeta, y es dueña de marcas como Dove, Lipton, Hellmann's, Ben & Jerry's y Axe. Su decisión de no trabajar con influencers que compran seguidores la respalda aduciendo transparencia.

La necesidad de "acciones urgentes" para "reconstruir la confianza antes de que se vaya para siempre" es el principal móvil apuntado por el director de mercadeo Keith Weed, en referencia al convulso ambiente de la publicidad digital ante sus enésimas transformaciones.

Además de decidir no contratar a influencers con seguidores fantasma Unilever prometió que nunca comprará seguidores en redes sociales para aumentar sus cifras de posicionamiento.

7.000 millones de presupuesto

La noticia no es poca cosa: el presupuesto publicitario de la compañía es de unos 7.000 millones de euros al año.

El número de seguidores de un influencer usualmente dicta sus tarifas para realizar anuncios publicitarios, pero estos usuarios (celebridades del mundo analógico y digital) tienen varios métodos al alcance para comprar seguidores y cobrar más.

El conglomerado propone "limpiar el ecosistema de los influencers eliminando las interacciones engañosas, hacer que las marcas y los influencers sean más conscientes del uso de prácticas deshonestas, y mejorar la transparencia de las plataformas sociales para ayudar a las marcas a medir el impacto".

Leer más: Facebook quiere sacar tajada del gran negocio de los influencers

"La confianza viene a pie y se va a caballo, y podríamos ver que rápidamente que todo el espacio de los influencers se socavaría", dijo Weed a Reuters. "Hay muchos grandes influencers por ahí, pero hay algunas manzanas podridas que estropean el barril y el problema es que todos bajan una vez que se socava la confianza", agregó.

La moda de los seguidores falsos afecta a los consumidores pero principalmente hace a las empresas perder dinero, porque las marcas invierten para tener exposición ante personas que no existen y el retorno nunca llega, según explicó Peter Storck, cofundador de la firma de medición de mercadeo de influencers Points North Group.

   

  Artículo original de Economía Digital.

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