La vacuna del COVID-19 todavía podría tardar años en llegar a los países con menos recursos: estos son los grandes retos para su distribución mundial

Una niña espera que le hagan la prueba de COVID-19 en el barrio de Kibera en Nairobi, Kenia.
Una niña espera que le hagan la prueba de COVID-19 en el barrio de Kibera en Nairobi, Kenia.

Tony Karumba/AFP via Getty Images

  • A lo largo del mes de noviembre, el primer mundo ha celebrado los logros en la carrera por una vacuna contra el COVID-19.
  • Sin embargo, quizás los países más subdesarrollados tengan que esperar años antes de poder vacunar a la mayoría de su población.
  • El coste y la disponibilidad, combinados con los problemas de transporte, almacenamiento y distribución, plantean problemas graves.
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En EEUU, por ejemplo, se calcula que a finales de abril toda la población podría tener acceso a la vacuna. Sin embargo, este no es el caso de la mayoría de las personas en los países más pobres, que pueden tener que esperar varios años más.

Mientras los fabricantes de medicamentos aceleran sus esfuerzos los Gobiernos de todo el mundo están negociando para comprar posibles vacunas, pero este "frenesí de acuerdos" podría evitar que los países más pobres accedan a suficientes vacunas para la mayoría de su población hasta 2024.

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Esto es según los investigadores del Centro de Innovación en Salud Global de la Universidad de Duke. Los científicos de la iniciativa Launch and Scale del centro han investigado las barreras que podrían afectar al acceso a una vacuna y han encontrado una gran variedad de factores.

No se trata solo del coste y la disponibilidad. Muchos de los segmentos más vulnerables de la sociedad también carecen de la infraestructura para transportar, almacenar y distribuir el material.

Fabricación

Pfizer, Moderna y AstraZeneca han logrado importantes avances en la carrera mundial por una vacuna en este último mes.

Sin embargo, cuando se aprueban las vacunas, se necesita tiempo para fabricar las dosis.

Las vacunas líderes utilizan varias tecnologías diferentes, como ARN mensajero, ADN recombinante y adenovirus. Cada uno de estos tiene su propio y complejo proceso de fabricación , lo que significa que las vacunas tardan mucho en estar listas.

Podría llevar de 3 a 4 años producir suficientes para inmunizar a la población mundial, según los investigadores. Los países más ricos pueden emitir múltiples dosis a sus ciudadanos antes de que la inmunización se generalice en los países más pobres.

Sanitaria tomando una muestra de hisopo de una paciente durante una prueba de detección del COVID-19 en una clínica en los barrios marginales de Dharavi, en Mumbai.
Sanitaria tomando una muestra de hisopo de una paciente durante una prueba de detección del COVID-19 en una clínica en los barrios marginales de Dharavi, en Mumbai.

Indranil Mukher/AFP via Getty Images

Incluso si los fabricantes de medicamentos invierten mucho en sus instalaciones, "existe un límite en cuanto a la capacidad global de fabricación de vacunas que se puede expandir en los próximos años", afirma Andrea Taylor, analista principal de Launch and Scale.

"Los países del primer mundo están haciendo tratos con los principales desarrolladores de vacunas que, a su vez, se reservan la mayor parte de la capacidad de fabricación mundial para cumplir con esos compromisos", añade.

Los expertos también están preocupados por la escasez de viales de vidrio para almacenar las vacunas.

Coste

La vacuna también será cara de comprar. Pfizer ha cobado 16,19 euros por dosis por los primeros 100 millonessegún indicó BioNTech. Cada persona requiere 2 dosis de la vacuna, lo que suma un coste total de unos 36 euros.

Moderna, por su parte, planea cobrar entre 20 y 30 euros por dosis.

Un trabajador limpia el Botafogo Favela en Río de Janeiro, Brasil.
Un trabajador limpia el Botafogo Favela en Río de Janeiro, Brasil.

Fabio Teixeira/NurPhoto via Getty Images

Sin embargo, algunos fabricantes de medicamentos han prometido garantizar que los países con menos recursos también puedan tener acceso a las dosis.

AstraZeneca está reservando 400 millones de dosis de su vacuna para estos países,  y explicó que vendería su vacuna por entre 2 y 4 euros por dosis aproximadamente. No obstante, esta garantía sin ánimo de lucro podría expirar antes de julio de 2021.

Johnson & Johnson también contó que no se beneficiaría de las ventas de su vacuna en los países del tercer mundo, y China dijo que su vacuna "se convertiría en un bien público mundial".

Covax

Desde mayo, los países del primer mundo han realizado pedidos anticipados de posibles vacunas.

Para evitar que los países más ricos obtengan dosis vitales, la Organización Mundial de la Salud (OMS), Gavi y la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante Epidemias (CEPI) lanzaron un plan llamado Covax en abril.

Los países se inscriben para acceder a una proporción igual de vacunas exitosas, lo que significa que las dosis se comparten entre todos. El plan tiene como objetivo proporcionar a los países de ingresos más bajos dosis suficientes para cubrir al 20% de su población y, hasta ahora, se han inscrito 184 países.

"Para las naciones financiadas con ingresos más bajos, que de otro modo no podrían pagar estas vacunas, así como para una serie de países autofinanciados con ingresos más altos que no tienen acuerdos bilaterales con los fabricantes, Covax es literalmente un salvavidas y la única forma viable de que los ciudadanos tengan acceso a las vacunas contra el COVID-19 ” afirmaron las empresas detrás de la iniciativa.

Hasta el 11 de noviembre, los investigadores de la Universidad de Duke no habían encontrado evidencia de acuerdos directos realizados por países subdesarollados, lo que sugiere que dependerían completamente de la cobertura de población del 20% de Covax.

A pesar de ser un "esfuerzo fenomenal de colaboración internacional", Covax está "seriamente subfinanciado", tal y como cuenta a Business Insider Ted Schrecker, profesor de política de salud global en la Escuela de Medicina de la Universidad de Newcastle.

Algunos países, en particular China y Estados Unidos, no se han unido. Estados Unidos podría controlar 1.800 millones de dosis, según los investigadores de la Universidad de Duke, o aproximadamente una cuarta parte del suministro mundial a corto plazo, y nada de esto se compartiría con los países más pobres a través de Covax.

Además, muchos países ricos que se han adherido al plan, incluidos el Reino Unido, la UE y Canadá, también han llegado a "acuerdos paralelos" con empresas farmacéuticas para garantizar su suministro.

Esto "socava" Covax, "impulsa la desigualdad y amenaza con prolongar una pandemia global", en opinión de Elina Urli Hodges de la Universidad de Duke.

Transporte

Distribuir las vacunas a nivel mundial será una tarea muy complicada.

Los ejecutivos de las aerolíneas de carga ya advirtieron que llevar la vacuna del COVID-19 a todo el planeta podría llevar hasta 2 años, y dijeron que podría ser "uno de los mayores desafíos para la industria del transporte".

Algunas requieren almacenamiento ultrafrío, lo que necesita una inversión significativa. La vacuna de Pfizer, por ejemplo, tiene que ser transportada a -70 ºC a través de un sistema de depósitos de aeropuerto y vehículos refrigerados que utilizan hielo seco y dispositivos de monitorización de temperatura GPS reutilizables.

Incluso cuando las vacunas lleguen a los países más pobres, es posible que carezcan de los enlaces de transporte y las redes de carreteras para distribuir las dosis a todos los necesitados.

Las comunidades agrícolas rurales, como esta en los valles de Debre Berhan, Etiopía, pueden no tener acceso a un centro de salud local.
Las comunidades agrícolas rurales, como esta en los valles de Debre Berhan, Etiopía, pueden no tener acceso a un centro de salud local.

Edwin Remsberg/VWPics/Universal Images Group via Getty Images

También pueden ser necesarios vehículos especialmente adaptados, tal y como explicó a Business Insider Alison Copeland, profesora de geografía humana en la Universidad de Newcastle. 

Almacenamiento

Cuando las dosis llegan a las zonas locales, las vacunas como la de Pfizer todavía deben seguir almacenadas en frío. Incluso algunos de los hospitales de mayor reputación, como la Clínica Mayo de Minnesota, carecen de instalaciones adecuadas para almacenarla, ya que son necesarios congeladores específicos, y en los países con menos recursos, este acceso a congeladores es menos probable.

Una vez que las inyecciones llegan a los centros de salud, se pueden descongelar en un refrigerador normal, pero deben inyectarse en los 5 días siguientes.

En muchos países del tercero mundo, solo las áreas metropolitanas cuentan con los recursos necesarios, tal y como explicó Schrecker, y es posible que algunas aldeas y asentamientos carezcan de ese tipo de material.

Incluso si las comunidades pueden permitirse el almacenamiento de la vacuna, es posible que no tengan electricidad, según añadió Copeland.

Es poco probable que los barrios marginales como Ciudad Bolívar en el sur de Bogotá tengan acceso a los sistemas de almacenamiento de frío necesarios para la vacuna.
Es poco probable que los barrios marginales como Ciudad Bolívar en el sur de Bogotá tengan acceso a los sistemas de almacenamiento de frío necesarios para la vacuna.

Juan Barreto/AFP via Getty Images

Las necesidades de almacenaje de los distintos tipos de vacunas que están en desarrollo son diferentes según cada una.

La vacuna de AstraZeneca, por ejemplo, puede almacenarse, transportarse y manipularse a temperaturas de entre 2 y 7 ºC durante al menos 6 meses.

Una vez que llega a su destino, se puede administrar dentro de los entornos de atención médica existentes, según AstraZeneca, en lugar de requerir una inversión en equipos de almacenamiento ultrafrío.

La vacuna de Moderna también se puede transportar y almacenar a esa temperatura, pero solo durante un mes.

Los conductores hacen cola para ser examinados con hisopo para detectar COVID-19 en Manila, Filipinas.
Los conductores hacen cola para ser examinados con hisopo para detectar COVID-19 en Manila, Filipinas.

Ezra Acayan/Getty Images

Pfizer también está buscando alternativas para resolver el problema del almacenaje. La farmacéutica estadounidense está estudiando el desarrollo de una vacuna contra el coronavirus de segunda generación en forma de polvo, que solo necesitaría ser refrigerada, no ultracongelada. Esto podría desarrollarse en 2021, según el CEO de Pfizer a Business Insider, aunque actualmente es incierto.

Centros e infraestructura de salud

Dado que las áreas urbanas tienen la mayor cantidad de infraestructura de transporte, también tienen la mayor parte de la infraestructura de servicios de salud.

Aunque muchos países africanos mejoraron sus servicios de salud durante la pandemia del ébola, la mayoría de las comunidades rurales permanecen aisladas, según explicó Schrecker a Business Insider.

Además de las dosis de vacuna en sí, se necesitan otros suministros para realizar las vacunaciones. Por ejemplo, los países deben asegurarse de tener jeringuillas disponibles a tiempo para la llegada de las vacunas, según Taylor.

Vacunan a una niña contra el ébola.
Vacunan a una niña contra el ébola.

Pamela Tulizo/AFP via Getty Images

Los países en vías de desarrollo también pueden tener que lanzar campañas de vacunación donde la gente no tienes los conocimientos sobre salud necesarios. Si bien las vacunas infantiles son cada vez más comunes, las personas de todos los grupos de edad, especialmente los ancianos, necesitarán la vacuna contra el COVID-19. Esto requerirá que los condados lleven a cabo importantes campañas de educación sobre vacunación, tal y como explicaron Taylor y Copeland.

Otro desafío es que la mayoría de las vacunas requieren 2 inyecciones, incluida la de Pfizer, que necesita 2 con 3 semanas de diferencia. En las zonas rurales de la India, donde resulta mucho más complicado hacer llegar los avisos a los cuidadanos, algunos no regresan para una segunda inyección.

Razones para ser optimistas

A pesar de los obstáculos que enfrentan los países en vías de desarrollo, la vacunación mundial en masa es posible.

Después de su cumbre de mediados de noviembre, los estados del G20 afirmaron que "no escatimarán esfuerzos para garantizar su acceso asequible y equitativo [a los diagnósticos, terapias y vacunas del COVID-19] para todas las personas".

"Para controlar el virus, necesitamos inmunidad colectiva en todo el mundo, por lo que entre el 60% y el 72% de la población necesita inmunización", dijo Copeland a Business Insider. "Con suerte, esto será un incentivo suficiente para que los países más ricos ayuden", añadió.

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