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Los primeros resultados en humanos de la vacuna del coronavirus de AstraZeneca y Oxford muestran que genera respuesta inmunitaria, una señal positiva de su eficacia

El primer ensayo en humanos de la vacuna hAdOx1 nCoV-19. del Grupo de Vacunas de Oxford.
El primer ensayo en humanos de la vacuna hAdOx1 nCoV-19. del Grupo de Vacunas de Oxford. YouTube/University of Oxford

  • La vacuna de la Universidad de Oxford y AstraZeneca, una de las principales candidatas a acabar con el coronavirus, ha dado inmunidad a varios voluntarios sanos, según sus primeros resultados publicados el lunes. 
  • Los primeros datos, publicados en The Lancet, mostraron los resultados de 543 voluntarios vacunados.
  • No obstante, todavía no está claro qué nivel de respuesta inmune se necesita para proteger a la gente del virus ni si la vacuna experimental previene la infección o la enfermedad.
  • Las vacunas candidatas desarrolladas por Pfizer y Moderna también provocaron respuestas inmunes en los primeros ensayos clínicos publicados en julio.
  • En la actualidad existen más de 150 programas de vacunas en curso, y más de 20 ya han comenzado sus experimentos con voluntarios humanos.
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Los líderes de la carrera por la vacuna contra el coronavirus han superado el primer obstáculo.

En sus primeras pruebas en humanos, los programas de vacunas dirigidos Pfizer y Moderna ya han cosechado sus primeros éxitos en cosechar respuestas inmunes en voluntarios sanos. AstraZeneca, que financia la vacuna de la Universidad de Oxford, ha sido la última en sumarse a esta lista, publicando este lunes sus primeros resultados clínicos en la revista médica The Lancet.

Con 543 voluntarios.testeados y presuntamente inmunes, la dosis no ha presentado ningún efecto secundario grave, pero el 70% de los voluntarios vacunados experimentaron fatiga y el 68% tuvo dolores de cabeza, lo cual supone una tasa bastante alta.

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"Todavía queda mucho trabajo por hacer antes de que podamos confirmar si nuestra vacuna ayudará a manejar la pandemia de COVID-19, pero estos primeros resultados son prometedores", señaló Sara Gilbert, catedrática de Universidad de Oxford y una de las directoras de la investigación.

Los primeros resultados aún no determinan si la vacuna funciona

Todavía no está claro qué nivel de respuesta inmunológica protegerá a las personas del virus. En la actualidad se están llevando a cabo ensayos a gran escala con miles de personas en el Reino Unido, Sudáfrica y Brasil, aunque la farmacéutica plantea formar un centro de pruebas de fase avanzada más en Estados Unidos.

Estas pruebas finales determinarán si la vacuna puede realmente prevenir infecciones o enfermedades, comparando a los voluntarios vacunados con otros que reciban un efecto placebo. Hasta entonces, su fiabilidad comercial seguirá en entredicho. 

Moderna planea comenzar su etapa final de pruebas el 27 de julio, al igual que Pfizer. Otros candidatos a la vacuna, liderados por Johnson & Johnson y Novavax, tienen como objetivo iniciar sus grandes pruebas de eficacia este otoño.

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Todos estos programas siguen una línea de tiempo sin precedentes en el desarrollo de la vacuna, con una rapidez nunca vista. Normalmente se tarda varios años elaborar una vacuna, probarla en ensayos y fabricarla a gran escala, pero dada la urgencia de la pandemia, los fabricantes de medicamentos han estado trabajando estrechamente con los gobiernos del mundo para acortar ese proceso a una cuestión de meses.

AstraZeneca, Pfizer y Moderna han dicho que esperan estar listos en otoño para un posible uso de emergencia de sus vacunas. Cabe resaltar que las dosis serían escasas debido a la falta de tiempo, y no está claro cuántos datos clínicos estarían disponibles para apoyar una decisión reguladora tan pronto.

La vacuna permitía sortear la inmunidad preexistente de los voluntarios

La inyección ha sido desarrollada por científicos de la Universidad de Oxford financiados por AstraZeneca. Su experimento consistió en coger una versión de chimpancé del virus del resfriado común, conocido como adenovirus, para transportar la proteína de la espiga, un elemento crítico del nuevo coronavirus; con él, evitaron que la inyección se pasase a voluntarios que ya fuera inmunes.

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Esta cuestión se planteó debido a las pruebas de la empresa CanSino Biologics, que cometió el error de usar un adenovirus humano y, mala suerte, resultó que cerca de la mitad de los voluntarios humanos tenían inmunidad preexistente a ese virus. Desde entonces se evita este tipo de interacciones.

AstraZeneca se unió a este esfuerzo a finales de abril, en su estrategia de fabricación y pruebas. A raíz del acuerdo con Oxford, la farmacéutica ha incluido la firma de un acuerdo de 1.200 millones de dólares con el gobierno de Estados Unidos, el suministro de hasta 400 millones de dosis a Europa y varios acuerdos con organizaciones internacionales para distribuir su vacuna a países de ingresos bajos y medios.

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