Lo que dicen (y lo que no) los resultados de las vacunas contra el coronavirus de Pfizer y Moderna

Vacuna.

REUTERS/Lisi Niesner

  • Los anuncios de Moderna y de Pfizer sobre los prometedores resultados de sus vacunas contra el coronavirus han desatado el optimismo ante la posibilidad de que estemos en el principio del fin de la pandemia. 
  • Sin embargo, aunque los expertos celebran los resultados, también se muestran cautelosos ante la ausencia de los datos completos y la incertidumbre sobre cómo funcionarán a largo plazo. 
  • Esto es todo lo que se sabe (y lo que no) sobre la capacidad de las vacunas de las compañías para frenar la pandemia. 
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En las últimas semanas dos compañías han anunciado que sus vacunas contra el coronavirus, que se encuentran en la última fase de ensayos clínicos, han demostrado una eficacia superior al 90% a la hora de prevenir los contagios. 

La noticia ha sido acogida con entusiasmo por los mercados, la industria y los expertos, que, aunque se muestran cautelosos, celebran los resultados y aseguran que son prometedores. 

Las compañías han anunciado los resultados mediante un comunicado de prensa y no han sido publicados todavía en ninguna revista científica, por lo que hay que ser prudentes a la hora de sacar conclusiones. 

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Además, hay que tener en cuenta que los hallazgos se corresponden con un corto periodo de tiempo y no permiten anticipar cómo funciona la vacuna a largo plazo. 

"Hay que ser cautelosos porque estos resultados, siendo buenos y esperanzadores, son muy preliminares y no se han hecho públicos los datos. El anuncio de Pfizer comenta que la vacuna tiene un 90% de eficacia a los 7 días después de la segunda dosis vacunal. Siete días es un periodo de tiempo muy corto para estimar la eficacia de una vacuna. Esperemos que se mantenga esa eficacia durante semanas y meses", explica la doctora María Montoya, investigadora del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas del CSIC (CIB-CSIC) y miembro de la Junta directiva de la Sociedad Española de Inmunología, a Business Insider España. 

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La efectividad de las vacunas a largo plazo no está garantizada 

Reuters

Un desafío común a todas las vacunas que lleguen a comercializarse es que no se sabrá durante cuánto tiempo garantizan protección.

"No sabemos en este momento cuál será la duración de la protección", ha asegurado recientemente Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas, tal y como recoge STAT

Isabel Sola, científica titular y codirectora junto a Luis Enjuanes del laboratorio de coronavirus del Centro Nacional de Biotecnología (CNB) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), aseguraba en una entrevista anterior con Business Insider España que las vacunas que hayan completado los ensayos podrán ponerse en el mercado con la tranquilidad de que son vacunas "seguras y eficaces". 

"No sabremos cuánto dura la inmunidad, porque no habrá dado tiempo a seguir a los voluntarios durante mucho tiempo", reconocía aun así Sola, "pero será el único interrogante. Por lo demás, serán seguras e inducirán inmunidad". 

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Para la doctora Montoya, el éxito de las vacunas de Pfizer y Moderna no debería el desarrollo de otras vacunas. "Es esperanzador, pero hay que seguir desarrollando más vacunas. Primero, porque no sabemos la duración de cada vacuna y, en segundo lugar, porque no sabemos su efectividad a largo plazo", señala.

Por otro lado, el diseño de los ensayos de ambas vacunas tiene algunas limitaciones que hace que sea difícil saber cuál es su eficacia real en algunos caso. Ni Moderna ni Pfizer evalúan si la vacuna previene las infecciones y las enfermedades sintomáticas, que son la clave para controlar la propagación del virus. 

"Los datos que tenemos son que estas vacunas te protegen contra enfermedades graves, pero no significa que no puedas infectarte y pasarla a tu paciente, a tu vecino, a tu cliente o a quien sea", advierte Ruth Karron, que dirige el Centro de Investigación de Inmunización de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins, a Science. 

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Aunque puede que generen efectos adversos desconocidos una vez empiecen a administrarse masivamente, los datos sobre la seguridad son prometedores 

REUTERS/Hannah McKay

Los datos de las compañías, que han sido más detallados en el caso de Moderna, revelan que la vacuna tiene algún efecto adverso, pero ninguno de especial gravedad. 

Algunos de los síntomas observados en el caso de Pfizer fueron fiebre y dolor; mientras que el candidato de Moderna parece causar más fatiga y dolor de cabeza. 

Pero los datos de seguridad más importantes no llegarán hasta que los pacientes hayan sido seguidos durante meses e incluso años. Pfizer y Moderna han prometido recoger y revelar esa información a tiempo, asegura STAT. 

A pesar de la seguridad de los ensayos clínicos, es esperable que las vacunas causen algunos efectos no observados hasta empezar a administrarse de forma masiva. 

"Se trata de vacunas que tienen pueden tener efectos secundarios, es una incógnita", asegura Gary Nabel, director científico de la empresa farmacéutica Sanofi, que actualmente está trabajando en dos candidatos a la vacuna del COVID-19, a Financial Times. "Por muy grande que sea un ensayo de 30.000 personas, cuando salgan al mundo de millones de personas, ocurrirán cosas".

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La agencia regulatoria competente en materia de salud en Reino Unido asegura que, basándose en las campañas de vacunación anteriores, podrían esperarse entre 50.000 y 100.000 informes de posibles efectos secundarios por cada 100 millones de dosis en un período de 6 a 12 meses.

Sin embargo, asegura que todas las vacunas, incluyendo la del coronavirus, son sometidas a rigurosas pruebas y que la mayoría de las reacciones serán leves y a corto plazo.

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Los éxitos de Pfizer y de Moderna son un éxito de toda la industria 

Pfizer

Los anuncios de Pfizer y de Moderna han sido celebrados sin duda en las oficinas de otras farmacéuticas en la carrera por la vacuna contra el coronavirus a pesar de la competencia por lograr un mercado que podría valer millones a al año para el ganador.

Por un lado, ambas vacunas utilizan el ARN mensajero, una técnica pionera que nunca antes ha logrado aprobación para uso humano. "En el caso de que los resultados sean los suficientes para que las agencias del medicamento de cada país lo apruebe, sería la primera vacuna con una construcción de ARNm, por lo que abriría las puertas a otras vacunas basadas en este concepto", explica la doctora Montoya.

Los resultados de las compañías validan la plataforma de ARNm, que está siendo utilizada por muchas otras farmacéuticas que están desarrollando una vacuna contra el coronavirus. 

Por otro lado, ambas vacunas apuntan a la proteína S, una espícula en la superficie del virus que es vital para que este puede penetrar en la célula. La gran mayoría de las principales vacunas en desarrollo han optado por esta estrategia, por lo que los hallazgos de Pfizer y Moderna permiten un suspiro de alivio a toda la industria y aumenta las posibilidades de que lleguen más vacunas eficaces. 

"Creemos que estos resultados provisionales también aumentan la probabilidad de éxito de otras vacunas candidatas frente al COVID-19 que utilizan un enfoque similar", asegura el director general de CEPI, Richard Hatchett, en un comunicado recogido por STAT.

"En una vacuna hay dos componentes, un vehículo vacunal y la proteína o antígeno que proviene del patógeno, en este caso del SARS-CoV-2. Estos resultados son esperanzadores para las vacunas que utilizan la S del SARS-CoV-2, aunque sea con otro vehículo vacunal", confirma la doctora Montoya.

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¿Funcionarán? Solo si la gente se las pone 

REUTERS/Remo Casilli

Por último, el gran interrogante en torno a estas vacunas es si realmente llegarán a suponer una gran diferencia a la hora de frenar la pandemia. 

Por ahora, la respuesta es que a corto plazo probablemente no. Las dosis serán muy limitadas debido a los desafíos de fabricación y distribución y se administrarán primero a los colectivos de mayor riesgo y más expuestos. 

Sin embargo, especialmente a medida que los fabricantes escalen su capacidad de producción y que más vacunas vayan llegando al mercado, las personas podrían ir adquiriendo más inmunidad que, si bien no eliminará de golpe las demás restricciones, garantizará cierto nivel de protección. 

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha asegurado recientemente que confía en que habrá un número suficiente de población española vacunada contra el coronavirus para el mes de mayo.

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"Hacia mayo podremos tener un porcentaje de gente suficientemente relevante vacunada que nos va a permitir pasar a un escenario distinto en la lucha contra el COVID-19", ha señalado el ministro, sin especificar cuál es esa cifra de personas vacunadas que prevé. 

Sin embargo, para eso la gente tiene que acceder a ponérsela. 

Ante los datos que revelan que la población española es cada vez más reacia a ponerse una vacuna contra el coronavirus cuando esté disponible, el ministro de Sanidad ha asegurado que el Gobierno seguirá trabajando para transmitir el mensaje de que "las vacunas salvan vidas". 

Illa no cree que será necesario obligar a la vacunación contra el coronavirus (un escenario que sí se está planteando en Australia) porque ha asegurado que confía en que "la ciudadanía española va a responder muy bien a una campaña de vacunación". 

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