Las vacunas contra el coronavirus reducen el riesgo de COVID persistente, según un nuevo estudio

Un niño recibe una vacuna contra el COVID-19.

REUTERS/Jon Nazca

  • Hasta el 80% de los recuperados del coronavirus podrían sufrir la persistencia de uno o más síntomas durante meses e incluso un año, independientemente de la gravedad del caso.
  • Un nuevo estudio ha demostrado que las vacunas reducen la probabilidad de desarrollar síntomas que duren más de 4 semanas en un 50%.
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Las personas que se contagian con el coronavirus después de recibir la pauta completa de la vacuna tienen menos probabilidades de desarrollar un COVID-19 prolongado, también conocido como COVID persistente o long covid (en inglés).

Estos casos se caracterizan por un "complejo sintomático multiorgánico que afecta a aquellos pacientes que han padecido el COVID-19 y que permanecen con sintomatología tras la considerada fase aguda de la enfermedad, pasadas 4 e incluso 12 semanas", según una guía de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

Ahora, un estudio publicado en The Lancet Infectious Diseases ha demostrado una forma de frenar esta afección que amenaza con volver a colapsar los sistemas de salud: la vacunación.

Los hallazgos confirman que las posibilidades de desarrollar síntomas que duren más de 4 semanas se reducen en un 50% tras la vacunación. 

"Descubrimos que las probabilidades de tener síntomas durante 28 días o más después de la infección posterior a la vacunación se redujeron aproximadamente a la mitad con 2 dosis de vacuna", concluye la investigación.

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En el estudio se analizaron datos de 6030 y 2370 adultos residentes de Reino Unido con infección por SARS-CoV-2 confirmada por prueba, después de su primera o segunda dosis de la vacuna —de Pfizer, AstraZeneca o Moderna—. 

Asimismo, se identificaron factores de riesgo de COVID prolongado, que afectan principalmente a personas inmunodeprimidas o expuestas al contagio. 

En comparación con los no vacunados, los investigadores descubrieron que las personas vacunadas en riesgo de sufrir el COVID-19 a largo plazo tienen menos probabilidades de tener algunos de los 55 síntomas que se han identificado en los casos persistentes, que afectan a más del 80% de los recuperados

"Este resultado sugiere que el riesgo de COVID prolongado se reduce en las personas que han recibido la pauta completa de vacunación, al considerar además el riesgo reducido de infección ya documentado en general", defienden. 

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Además, casi todos los síntomas individuales del COVID-19 fueron menos comunes en los participantes vacunados que en los no vacunados —coincidiendo con el resto de publicaciones que han evidenciado que los síntomas de los inmunizados contagiados son leves—.

"También descubrimos que el COVID-19 fue menos grave (tanto en términos de la cantidad de síntomas en la primera semana de infección como de la necesidad de hospitalización) en los participantes después de su primera o segunda dosis", aseguran los autores del estudio. 

Según los investigadores, los hallazgos alertan sobre la relajación de las medidas de distanciamiento físico y protección personal (como las mascarillas), particularmente entre los grupos de riesgo y las personas expuestas al contagio incluso después de las 2 dosis de la vacuna.

 

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