Suelo radiante: ventajas, funcionamiento y en qué superficies se puede instalar

Instalación de calefacción por suelo radiante.

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Es importante aclarar, antes de profundizar, que un sistema de calefacción por suelo radiante supone una inversión mayor que otros modelos, pero que, a su vez, implicará un abaratamiento en tu factura de la luz de alrededor del 30%. 

Partiendo de esta premisa, cada persona debe valorar si le conviene acometer un considerable desembolso ahora, sabiendo que no tardará en amortizarlo. O si, por el contrario, prefiere optar por sistemas más clásicos, como los radiadores, y también (al menos en un principio) más baratos. 

Para tratar de ayudar en la toma de la decisión, en este artículo se listarán una serie de ventajas de la calefacción por suelo radiante, además de explicar su funcionamiento. 

Ventajas y desventajas de la calefacción por suelo radiante

En este artículo de Selectra se hace un preciso repaso a los aspectos más relevantes de la calefacción por suelo radiante. 

Entre ellos, listan las ventajas y desventajas del mismo. Son estas: 

Ventajas

  • Bajo consumo energético: como el agua que circula por las tuberías no necesita estar a una temperatura elevada, se genera un importante ahorro.
  • Rendimiento elevado: la energía suficiente para calentar la superficie es muy reducida.
  • Es 'invisible': los elementos calefactores no se ven, están bajo el pavimento.
  • Distribución del calor homogénea: sensación de confort en todas las estancias de la vivienda, eliminándose los puntos de frío y puntos de calor.

Desventajas

  • Requiere una inversión inicial elevada.
  • Para su instalación se necesita realizar el levantamiento de todo el pavimento de la vivienda.
  • La instalación y mantenimiento requieren un gran conocimiento técnico.
  • Es recomendable en espacios donde el consumo se haga de forma continuada. El suelo radiante no se adapta a cambios bruscos de temperatura.

¿Cómo funciona la calefacción por suelo radiante?

La mejor manera, continuando con lo apuntado desde Selectra, para comprender cómo funciona la calefacción por suelo radiante es concretar cuáles son los elementos que forman parte de la instalación. 

Antes, no obstante, es importante dejar claro que hay suelo radiante por agua caliente y suelo radiante eléctrico y que la obra hay que encargársela a un especialista.

Ahora sí, estas son las partes de una calefacción por suelo radiante:

  • Placa aislante: también denominada placa de aislamiento, se sitúa sobre el forjado y sirve como base para la colocación de los circuitos de tubería. Para que esta se efectúe de manera correcta, la placa aislante cuenta con una superficie cuadriculada. De esta manera, actúa como soporte y guía de la tubería.
  • Tubería: se trata de tubos de polietileno que transportan el agua caliente (en el caso del suelo radiante por agua caliente) por toda la superficie de la estancia a calentar. Se colocan sobre la placa aislante y se sujetan gracias a las denominadas grapas de sujeción.
  • Banda perimetral: banda de espuma que actúa como aislamiento lateral, asegurando la separación entre la instalación de suelo radiante y las paredes. La principal función de este elemento es evitar los denominados puentes térmicos. Se trata de zonas específicas donde se transmite el calor hacia otras estancias o superficies.
  • Placa de mortero: es la capa que se instala sobre los elementos de la instalación anteriormente señalados. Se trata de una placa de cemento que cubre la instalación y sobre la que, posteriormente, se colocará el pavimento (que puede ser de cualquier material).
  • Fuente de calor: normalmente, la instalación del suelo radiante va acompañada de una caldera de condensación (la más eficiente), caldera eléctrica o bomba de calor.  Actualmente, también se pueden combinar con aerotermia, energía solar o energía geotérmica.

¿En qué superficies se puede poner el suelo radiante?

Para esta última parte del artículo, se toma prestado este post de Warmup, una empresa que, según anotan en su web, es la marca de calefacción por suelo radiante más vendida del mundo con más de 2,5 millones de sistemas instalados en 72 países. 

Dejan claro en el artículo comentado que la calefacción por suelo radiante se puede utilizar debajo de cualquier suelo. La única diferencia es la conductividad térmica del material.

Los mejores acabados para el suelo radiante son los de baldosas y piedra, explican, porque tienen una alta conductividad térmica, lo que significa que el calor de una tubería de calefacción por suelo radiante o de cables se transfiere a la superficie del suelo rápidamente. 

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La baldosa y la piedra también retienen el calor y hacen que el sistema sea eficiente. Debido a las excelentes propiedades térmicas, son ideales para este tipo de calefacción en áreas de alta pérdida de calor. Se pueden calentar a una temperatura de hasta 29º C o más, lo que proporciona una alta producción de calor de hasta 200 W/m².

El grosor de la baldosa y la piedra tiene poco impacto en la salida de calor, pero aumenta el tiempo de calentamiento un poco, por lo que se recomienda adherirse a un grosor máximo de 20 mm cuando se busca un sistema de respuesta rápida.

Los suelos de baldosas y piedra son muy conductores, lo que los convierte en el mejor suelo para usar con calefacción por suelo radiante.

Calefacción de suelo radiante sobre madera

Se refieren también en Warmup a la instalación de este tipo de calefacción en suelos de madera. 

Los diferentes tipos de suelos de madera, detallan, tienen diferentes propiedades térmicas, como tal, hay diferencias en su idoneidad para el uso con un sistema de calefacción por suelo radiante. Cuanto más densas y más delgadas son las tablas del suelo, mejor conducen el calor y, por lo general, son más adecuadas.

El parqué o laminado es el mejor tipo de piso de madera para emplear con un sistema de calefacción por suelo radiante, ya que funciona bien con los cambios en la temperatura del suelo. 

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También se puede utilizar otro suelo de madera, pero con madera más suave y menos densa se debe prestar atención al grosor de las tablas del piso para que no actúen como un aislante que bloquee el calor. Como regla general, para suelos de madera, la temperatura de la superficie del piso no debe exceder los 27 °C.

Calentar el suelo cambia el contenido de humedad de la madera, por lo que debe elegir un suelo de madera que pueda adaptarse a los cambios en las temperaturas del piso sin cambiar la apariencia del piso. La madera secada al horno tiende a funcionar mejor con este sistema. 

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