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Las ventas de PC están resucitando en Europa y la culpa la tiene el obsoleto Windows 7

Bill Gates
Chip Somodevilla/ Getty
  • El mercado de PC creció un 1,1% interanual en EMEA durante el primer semestre del año, rompiendo su preocupante racha decadente y sumando un total de 16,4 millones de unidades comercializadas durante estos seis meses.
  • Los expertos habían pronosticado que la caída constante que lleva viviendo la industria del PC durante el último lustro continuaría en este 2019.
  • La causa de este cambio de tendencia, al menos momentáneo, la tiene el fin del soporte técnico a Windows 7.

En los últimos años se ha reproducido, casi como un mantra, una tendencia clara en cuanto al declive de los ordenadores personales. No en vano, sus ventas no han hecho sino caer en picado en el último lustro debido a una nefasta combinación de un menor ritmo de renovación de equipos, la falta de innovaciones que incentiven el cambio de modelo o el auge de nuevos dispositivos con los que trabajar en movilidad (tablets, smartphones, etc.).

Un fenómeno constante año tras año y que, por ende, prometía revalidarse a lo largo de 2019. De hecho, y como ya os contamos en Business Insider España, la firma de análisis IDC estimaba que este curso veríamos una caída del 3,3% en el número de ordenadores y tablets '2 en 1' que se comercializarán en todo el mundo. Tendencia que continuaría, al menos, durante los próximos cuatro años, ya que para 2023 se esperaban unas ventas de apenas 372,6 millones de equipos, lo que supondrá un descenso anual compuesto del 1,2% en este período.

Leer más: La sangría del mercado de PC y tablets continuará en 2019, con una caída de las ventas del 3,3% en 2019

Pues bien, las normas parecen estar escritas para romperse y todo lo dicho puede desdecirse en apenas un instante. La misma IDC que hacía este aciago pronóstico a principios de año ha rectificado hace tan solo unas semanas sus predicciones, al menos en lo que tiene que ver con la región de EMEA (que comprende Europa, Oriente Medio y África).

Así pues, y siempre según los datos de esta consultora, el mercado de PC (incluyendo todas sus categorías) creció un 1,1% interanual durante el primer semestre del año, rompiendo la preocupante racha decadente y sumando un total de 16,4 millones de unidades comercializadas durante estos seis meses. 

Pero, ¿cómo se ha producido un cambio de parecer tan grande, del rojo al verde, en un simple abrir y cerrar de ojos? La clave no está en una revolución tecnológica que haya hecho ir a los consumidores a por el ordenador de turno. Tampoco en un descenso de los precios brutal en base a una drástica mejora de los costes de producción. Tampoco hay ninguna razón política o geopolítica que pueda explicar el resurgir del PC de entre los infiernos.

La respuesta es mucho más sencilla y tiene nombre propio: Windows 7.

El mercado profesional tira del carro

La primera pista de que la respuesta no está en ninguna acción comercial de masas ni nada relacionado con el usuario final la encontramos en una de esas cifras secundarias dentro del estudio de IDC. En el informe, se detalla que el mercado de consumo (esto es, los PC comprados por ciudadanos cualesquiera) mantiene su particular caída libre (-11,3% interanual, para ser exactos).

Lo que compensa la balanza, por tanto, es el segmento profesional: las ventas de equipos para empresas creció un 11,4% el el primer semestre de 2019 en comparación con los mismos meses de 2018. Eso en lo referente a cifras para la región de EMEA, pero muy similares a las registradas únicamente en el Viejo Continente: +6,6% interanual para el mercado profesional y una caída del 8,4% para el grueso del negocio a consumidor final.

Cumplimiento regulatorio y ciberseguridad

Una vez determinado que es el negocio profesional el que ha resucitado a la industria de los ordenadores personales en lo que va de año, el siguiente paso es determinar cuál es el catalizador de este incremento inusitado en las ventas. Es obvio que ninguna compañía se gasta dinero en un bien que se devalúa en cuanto entra por la puerta de su oficina, máxime si -como hemos comentado al principio de este artículo- apenas le va a suponer un valor añadido respecto al equipamiento ya existente en la organización.

Si hacemos un poco de Sherlock Holmes, la conclusión obvia es que debe de haber algún factor externo a las empresas que les está motivando u obligando a cambiar sus viejos ordenadores por nuevos modelos. Y ahí es cuando se confirma que las coincidencias no existen en este mundo. 

Justo en este período, Microsoft ha finalizado el ciclo de actualizaciones y soporte técnico para Windows 7. Eso significa que los de Redmond no apoyan desde ningún punto de vista a las empresas y particulares que siga usando este sistema operativo, incluyendo en caso de detectarse una cibervulnerabilidad o un fallo crítico del sistema. Y si bien esto puede ser algo tolerable para algunos usuarios finales, supone un importante riesgo operativo y regulatorio (atribución de responsabilidad en caso de incidente) para las compañías.

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Se deduce entonces, de manera concluyente, que el fin del ciclo de vida de Windows 7 es el que ha permitido un resurgir —al menos temporal- de la industria de PC en Europa. Pero por si hiciera falta, he aquí otra cifra clarificadora: este aumento en las ventas de equipos de escritorio es el primer incremento anual de dos dígitos en los últimos cinco años y el primero sólido desde que se produjo exactamente el mismo repunte tras el fin del soporte para Windows XP.

"Esto muestra que las actualizaciones del sistema operativo son siempre el causante de la demanda de renovación de dispositivos estacionarios, especialmente en el sector público donde la transición tiende a ser más lenta y sujeta a mayores restricciones", concluye Daniel Goncalves, analista de investigación principal de IDC Western Europe Personal Computing.

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