Los viajes turísticos al borde del espacio de los multimillonarios podrían causar efectos muy perjudiciales para la atmósfera del planeta

Jeff Bezos se ríe mientras habla sobre su vuelo en la New Shepard de Blue Origin al espacio durante una conferencia de prensa el 20 de julio de 2021 en Van Horn (Texas).
Jeff Bezos se ríe mientras habla sobre su vuelo en la New Shepard de Blue Origin al espacio durante una conferencia de prensa el 20 de julio de 2021 en Van Horn (Texas).

Joe Raedle/Getty Images

  • El multimillonario Jeff Bezos viajó a bordo de un cohete de Blue Origin al borde del espacio recientemente.
  • Este tipo de cohetes emiten una gran cantidad de calor, dióxido de carbono y otros contaminantes a la atmósfera.
  • Las naves espaciales tienen una capacidad de pasajeros muy limitada en comparación con los aviones comerciales normales, por lo que su impacto en la atmósfera es mucho mayor.
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Cuando Jeff Bezos anunció su vuelo al espacio el mes pasado, dijo: “Si ves la Tierra desde el espacio, te cambia. Cambia tu relación con este planeta, con la humanidad”. 

Durante mucho tiempo, solo los astronautas podían tener esta experiencia conocida como "efecto perspectiva", una sensación de conexión con la Tierra que produce poder observarla como un todo desde una perspectiva diferente.

Pero el multimillonario de Amazon ha soñado con esto desde que era un niño. Recientemente, Bezos entró durante tan solo unos minutos en el espacio suborbital en uno de los cohetes de su compañía Blue Origin. Su compañero multimillonario Richard Branson, fundador del grupo de empresas Virgin, también viajó al borde del espacio a principios de este mes en un vuelo de Virgin Galactic. El año que viene, el multimillonario Elon Musk planea hacer el viaje en uno de los vuelos espaciales de Branson. 

¿El coste de participar en unos de estos vuelos espaciales? Millones.

 ¿La factura por la contaminación por carbono? Aún por determinar. 

En lugar de la larga lista de cualificaciones y experiencia requerida por la NASA, los pasajeros de Blue Origin se entrenan durante 14 horas en solo 2 días. Virgin Galactic da a los pasajeros 3 días de entrenamiento y preparación.

Para estos multimillonarios, el éxito significa que muchas más personales normales y corrientes hagan viajes similares y puedan contemplar la Tierra desde el espacio. Pero, con la capacidad limitada de pasajeros para cada vuelo y los impactos ambientales de las emisiones del lanzamiento (que podrían empeorar los fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el clima), esta floreciente industria del “turismo espacial” no es sostenible. 

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Los efectos en los seres humanos de una mayor exposición al dióxido de carbono pueden incluir diversos problemas de salud, como dolores de cabeza, mareos, dificultad para respirar, fatiga, asfixia y convulsiones. Los niveles más altos de dióxido de nitrógeno pueden perjudicar la capacidad de una persona para respirar y aumentar su vulnerabilidad a las infecciones respiratorias y al asma.

En este sentido, la exposición prolongada al óxido de nitrógeno también puede provocar enfermedades pulmonares crónicas y reducir el sentido del olfato de una persona, según un estudio del gobierno australiano.

Incertidumbre sobre las emisiones totales de los cohetes

Se ha documentado poco la huella de carbono total que tienen estos nuevos vuelos espaciales. Esto hace difícil determinar el efecto global de los lanzamientos de cohetes en la atmósfera, especialmente cuando empresas como Virgin Galactic prevén ofrecer 400 vuelos espaciales al año. Pero los expertos afirman que las emisiones por pasajero de un viaje con la compañía de Branson son aproximadamente equivalentes a las de conducir un coche típico alrededor de la circunferencia de la Tierra.

Un problema potencialmente grande

Aunque los propulsores utilizados para lanzar la New Shepard de Blue Origin, el VSS Unity de Virgin y los cohetes Falcon de SpaceX varían, el proceso de ignición y combustión suele generar gases de efecto invernadero, vapor de agua y calor, según Eloise Marais, profesora asociada del University College London.

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Aunque el número de vuelos espaciales es pequeño en comparación con la aviación comercial de larga distancia, la diferencia de dióxido de carbono es mucho mayor. En lugar de emitir entre 1 y 3 toneladas de dióxido de carbono por pasajero, un cohete que lleve 4 o más pasajeros producirá entre 200 y 300 toneladas de dióxido de carbono. “Así que no hace falta que crezca mucho más para competir con otras fuentes”, asegura Marais a The Guardian. 

Más residuos medioambientales de los superricos

Estos vuelos espaciales se unirán a los helicópteros, los jets privados y los superyates como modos de transporte con enormes huellas de carbono. Pero cohetes operativos como el Falcon Heavy de SpaceX ya demuestran que las emisiones de dióxido de carbono de los lanzamientos espaciales comerciales son significativamente mayores. Estas emisiones son difíciles de anular mediante compensaciones de carbono u otras opciones individuales, como ser vegano.

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