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La Tierra está vibrando menos debido a los confinamientos por el coronavirus, según acaba de revelar un estudio

Vista del cielo y la Tierra
Getty

  • La parálisis económica por el coronavirus ha provocado una fuerte reducción del ruido sísmico antropogénico.
  • Se trata del periodo de calma más largo y notable desde que se comenzaron a monitorizar estas vibraciones en la Tierra,  según una investigación del Imperial College of London publicada en la revista Science.
  • El estudio muestra que si bien durante el confinamiento el ruido humano no se ha detenido por completo, si se ha reducido de una forma más notable que en cualquier otro momento de la historia, hasta un 50% menos durante los meses de la pandemia.
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Las actividades humanas diarias, véase viajar, construir o producir energía, hacen que la Tierra vibre. Se trata de una suerte de constante ruido sísmico de alta frecuencia. Sin embargo, la parálisis económica por el coronavirus ha provocado una fuerte reducción de ese ruido sísmico antropogénico. 

Se trata del periodo de calma más largo y notable desde que se comenzaron a monitorizar estas vibraciones en la Tierra, señala el sismólogo Stephen Hicks, del Imperial College of London, en Reino Unido. “Nuestro estudio muestra cuánto afectan las actividades humanas a la Tierra y podría permitirnos ver la diferencia entre el ruido humano y el natural”, señala el investigador.

La investigación, publicada en la revista científica Science, utiliza los datos de las vibraciones constantes del planeta, que se miden a través de estaciones de monitorización sísmica. El estudio muestra que si bien durante el confinamiento el ruido humano no se ha detenido por completo, si se ha reducido de una forma más notable que en cualquier otro momento de la historia, hasta un 50% menos durante los meses de la pandemia. 

La investigación toma como referencia los datos registrados hasta mayo por 268 estaciones de monitorización sísmica en 117 países. Los fines de semana o los días festivos acostumbran a registrar unos menores niveles de vibración pero, desde que se empezaron a implantar las medidas de confinamiento, las estaciones registraron caídas significativas de la señal antropogénica de alta frecuencia directamente relacionada con las regiones con parálisis.

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Los descensos más drásticos se registraron en ciudades con alta densidad de población aunque el efecto llegó a percibirse incluso en áreas remotas como la Selva Negra en Alemania. La investigación permite a los científicos identificar la cantidad de ruido producido por la actividad humana pero también mejorar la predicción de terremotos. 

“El confinamiento por la pandemia del coronavirus pueden habernos dado una idea de cómo interactúan los ruidos humanos y naturales dentro de la Tierra”, apuntó Hicks. “Esperamos que estos resultados generen nuevos estudios que nos ayuden a escuchar mejor la Tierra y a comprender las señales naturales que de otro modo hubiéramos perdido”.

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