Volkswagen cambia su estrategia: dejará de apostar por el volumen para centrarse en los vehículos que le dan más margen

Producción del eléctrico ID.5 de Volkswagen en su planta de Zwickau en Alemania.
Producción del eléctrico ID.5 de Volkswagen en su planta de Zwickau en Alemania.

REUTERS/Matthias Rietschel

Volkswagen renuncia a la carrera por ser el primer fabricante mundial, que durante años ha mantenido con la japonesa Toyota, para centrarse en los modelos y marcas más rentables. "Nuestro objetivo principal ya no es el crecimiento", ha asegurado el director financiero de la compañía, Arno Antlitz.

"Estamos más enfocados en la calidad y los márgenes, en lugar del volumen y la cuota de mercado", aseguró el ejecutivo del grupo automovilístico alemán, en declaraciones que recoge el Financial Times.

Se trata de un cambio sustancial para Volkswagen, que entre 2017 y 2019 había rozado los 11 millones de coches vendidos, pero que en 2021 vio caer esa cifra hasta los 8,88 millones de vehículos entregados por el impacto de la crisis de microchips. No obstante, pese a vender menos, un 4,5% de descenso respecto a 2020, facturó un 12,3% más, hasta los 250.200 millones de euros.

Ese incremento de ganancias estuvo basado en aquellas marcas menos basadas en el volumen que fueron menos afectadas por los problemas de la cadena de suministro, como las marcas de lujo de grupo alemán, Audi, Porsche, Bentley y Lamborghini, según la memoria anual de la compañía.

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Esa nueva hoja de ruta incluye la reducción de modelos: Volkswagen retirará un 60% del centenar de modelos de combustión que tiene actualmente entre sus diferentes marcas, según el FT. "Tenemos una base significativamente menor de costes fijos, así que somos menos dependientes del volumen y del crecimiento", señaló Antlitz.

La compañía alemana anunció hace año y medio la inversión de 50.000 millones de euros en vehículos eléctricos e híbridos, con la que pretende tener 70 modelos puros de batería antes de 2030 y haber producido 26 millones de eléctricos puros en ese año.

Esa inversión no consistirá solo en añadir producción eléctrica, sino en evaluar el trabajo de cada planta para que vaya en consonancia con la nueva estrategia. "No estamos añadiendo capacidad, trabajaremos fábrica a fábrica", indicó Antlitz en referencia a fábricas alemanas como Zwickau y Emden. 

Es algo conocido en el sector que la fabricación de vehículos eléctricos requiere menor carga de trabajo que la de vehículos de combustión: los sindicatos de la planta de Seat en Martorell (Barcelona) calculan que un coche eléctrico supone un 30% menos de carga de trabajo que uno de combustión, e incluso un estudio prevé una pérdida de 29.000 empleos en el sector en España.

La apuesta por Cupra concuerda con la nueva estrategia

Esta estrategia concuerda de forma destacada con lo que está haciendo Volkswagen en su marca española Seat. En 2018, el grupo alemán lanzó su marca deportiva Cupra, orientada a un consumidor de mayor poder adquisitivo y que sería la prioritaria en cuanto al desarrollo de vehículos eléctricos, según reveló en 2020 el presidente de la marca, Wayne Griffiths.

Seat mejoró sus ventas en 2021 un 10%, hasta las 471.000 unidades, incluyendo a Cupra, pero separando solo las ventas de la nueva marca de la compañía, más que duplicó sus ventas, pasando de unos 27.390 vehículos en 2020 a 79.327 en 2021, con el Cupra Formentor como modelo más destacado, con ventas de 54.595 unidades.

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Wayne Griffiths, consejero delegado de Seat, en la última presentación de resultados de la compañía española del grupo Volkswagen.

Fuentes de la compañía admiten que la rentabilidad que ofrece un vehículo Cupra es equivalente a fabricar tres modelos del Seat Ibiza, el que ha sido durante años el modelo más vendido de la marca y un superventas nacional.

Los trabajadores de la planta barcelonesa de la marca, en Martorell, ya prevén un futuro en el que dejarán de salir vehículos con la marca Seat. "Hasta 2028 ó 2029 sí (saldrán coches Seat de Martorell), luego no", admitió hace unos días el presidente del comité de empresa de la planta y de la UGT de Cataluña,  Matías Carnero, en declaraciones a El Periódico.

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