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Vortex, la startup española que desarrolla molinos de viento sin aspas capaces de generar electricidad

Molino de viento sin aspas de Vortex en Ávila
El molino de viento sin aspas de Vortex en Ávila Vortex
  • La startup Vortex desarrolla un molino de viento sin aspas que se podría instalar en entornos urbanos ya que no supera los tres metros de altura. 
  • Estos molinos de viento funcionan por un principio de resonancia.
  • La empresa ha llevado ya estos molinos a una prueba piloto en la localidad abulense de Gotarrendura, famosa por sus iniciativas por promover la energía verde en entornos urbanos.

Lo suyo, y ellos mismos lo cuentan así, es poner en marcha un instrumento para recoger la energía del viento y llevar al extremo su simplificación. Sin ir más lejos y bajo este precepto, la startup Vortex trabaja por desarrollar un nuevo concepto de molino de viento: un molino que, sin aspas, pueda aprovechar la fuerza y movimiento del aire para producir energía eólica. 

Pero para entender bien el precepto hay que tener en cuenta que el  autoconsumo energético se erige aquí como elemento vertebrador. Y así lo explica David Yáñez, inventor de la tecnología y co CEO de Vortex, que apunta que lo que tratan de hacer desde su startup es desarrollar un nuevo tipo de molino de viento que se acerque, lo máximo posible, al uso de los paneles fotovoltaicos.

“Lo vemos en España, Alemania o Boston. La gente que quiere producir su propia energía apuesta por los paneles fotovoltaicos en lugar de optar por una fuente que rinda más en función del entorno, como el viento”, argumenta el cofundador y artífice.

El molino en el que trabaja Vortex no tiene aspas. Su tamaño, además, es inferior al de la media de molinos de viento y, con una altura máxima de 2,75 metros, sería capaz de producir 100 watios de potencia.  Aún así, Yáñez cree que el máximo tamaño que podrían alcanzar son doce metros: “Sería difícil superar esta altura por un fenómeno físico”, dice Yañez. 

El molino de viento que esta startup lleva cinco años desarrollando no tiene elementos mecánicos que se puedan desgastar, por ello, no emite ruido ni casi requiere un mantenimiento. Al final, lo que hace este molino es oscilar en un plano perpendicular a la dirección del viento. “Mecánicamente es un concepto muy simple”, apunta Yañez.

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A diferencia de los molinos tradicionales, su funcionamiento se basa en el principio de resonancia. “Se trata de un tubo vertical en el que resuena el viento. Los remolinos que se crean al atravesar su estructura generan una frecuencia. Nosotros hacemos coincidir la frecuencia y este fenómeno de resonancia”, explica el ejecutivo. 

Para que se entienda, Yáñez pone como analogía la cantante de ópera que rompe una copa de cristal con el sonido de su voz. La cantante escucha el tono de la copa y pone el tono de su voz a la misma frecuencia. Por ese motivo la copa se termina rompiendo. Ese principio se llama resonancia y es el que utiliza Vortex para producir energía. “Nosotros en vez de tratar de evitar esa resonancia (que por ejemplo en el sector de la construcción conlleva una serie de riesgos), tratamos de potenciarla”, señala el co CEO de Vortex. 

Su molino de viento está compuesto por los mismos materiales que un molino tradicional: acero y composites. El aire se mueve en el interior del tubo por energía cinética que ellos transforman en energía eléctrica. “El encargado de hacer esto es un alternador similar a la dinamo de una bicicleta que enfrenta con imanes de cobre y transforma el movimiento en electricidad”, aclara el ejecutivo. 

Por el momento, y con cinco años de trabajo a sus espaldas, el molino vertical es más proyecto que realidad. Yáñez estima que para finales de año lanzarán una especie de prueba al mercado para analizar el funcionamiento de los molinos. Además, estos molinos sin aspas han sido instalados en una prueba piloto en la localidad de Gotarrendura, en Ávila, para constatar tanto su viabilidad como su rendimiento. 

Lo cierto es que, según asegura el cofundador, no existe hasta la fecha ningún otro molino que funcione bajo el mismo principio físico. “Tenemos seis familias de patentes que protegen la tecnología. No hay otra tecnología como la nuestra”, asegura. 

Tras haber cerrado dos rondas de financiación y contar, además de con 14 inversores con ayuda financiera de la Comisión Europea, Vortex se lanzará ahora a hacer pruebas que validen el proyecto y quizás mezclar esta tecnología en una combinación de producción energética con la fotovoltaica. En un paso más allá, el ejecutivo defiende cómo sus molinos se podrían instalar en zonas de migración de aves donde ahora no pueden estar dado su tamaño. 

Al final, todo este desarrollo constituye un paso para acercarse al autoconsumo con la energía eólica pues, estas características propiciarían que se pudiera colocar, igual que los paneles solares, en los tejados de los espacios urbanos. “Nuestro objetivo es reducir en torno a un 40% el coste de la energía eólica en entornos urbanos”, señala Yáñez.

En el siguiente vídeo puedes ver cómo funciona: 

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