Al rico solomillo de vaca wagyu cultivado en laboratorio: científicos japoneses consiguen imprimir en 3D la carne más cara del mundo

Waygu

Getty Images

  • Científicos de la Universidad de Osaka han logrado todo un hito respecto a la carne de laboratorio: logran imprimir en 3D filetes de vaca wagyu utilizando células madre aisladas. 
  • Considerada una de las carnes más caras del mundo, se vende a precios entre 100 y 300 euros el kilo. 
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Saborear un solomillo de vaca japonesa wagyu, cuyos cortes se venden por un ojo de la cara, podría ser posible en un futuro cercano sin sufrimiento animal y de un modo más sostenible, gracias a la tecnología de impresión 3D y al cultivo de células madre que posibilitan la producción de carne de laboratorio

El logro viene del país del sol naciente, donde científicos de la Universidad de Osaka han logrado imprimir auténticos filetes de wagyu usando células madre aisladas de la famosa raza de vaca nipona y valiéndose de tecnología de impresión 3D.

Los cortes de carne sintética resultantes tienen la misma apariencia, color y sabor que los convencionales, y contienen músculos, grasa y vasos sanguíneos.

Carne de waygu in vitro

Universidad de Osaka

La carne de wagyu es famosa por su textura tierna y su apariencia rosada, además de su alto contenido de grasa intramuscular, conocido como marmoleado o sashi. Según explican desde Gastroactitud, esta grasa tiene un punto de fusión muy bajo, y se deshace nada más frotarla entre los dedos.

En España, un corte noble de esta carne tiene precios que oscilan entre los 100 y los 300 euros el kilo

De hecho, la hamburguesa más cara del mundo está elaborada con esta carne, y vale la friolera de 5.000 dólares.

La primera vez que un codiciado filete de wagyu se imprime en laboratorio

 “Utilizando la estructura histológica de la carne de wagyu como modelo, hemos desarrollado un método de impresión 3D que puede producir estructuras complejas hechas a medida, como fibras musculares, grasa y vasos sanguíneos”, explica el autor principal Dong-Hee Kang. 

En el comunicado los responsables de este hito en torno a la carne sintética explican que para superar este desafío, el equipo comenzó con dos tipos de células madre, llamadas células satélite bovinas y células madre derivadas de tejido adiposo. 

En las condiciones adecuadas de laboratorio, estas células "multipotentes" pueden ser persuadidas para que diferenciarse en cada tipo de célula que hace falta para producir la carne cultivada. 

De este modo, y gracias a la bioimpresión, pudieron ver la luz fibras individuales de grasa, músculo o vasos sanguíneos. 

Cortes fileteados de carne Wagyu.
Cortes fileteados de carne Wagyu.

Schellack/Wikipedia

El siguiente paso fue disponer en 3D las fibras, siguiendo la estructura histológica, para reproducir la estructura de la verdadera carne de wagyu, que fue cortada de forma perpendicular. 

“Al mejorar esta tecnología, será posible no solo reproducir estructuras cárnicas complejas, como el hermoso sashi de la carne de wagyu, sino también hacer ajustes sutiles en los componentes de grasa y músculo”, dice la autora principal Michiya Matsusaki. 

Uno de los principales logros de la investigación es el carácter absolutamente personalizable de los resultados. En el futuro, "los clientes podrían pedir carne cultivada con la cantidad deseada de grasa, basándose en consideraciones de sabor y salud", apunta Matsusaki. 

En España, interesantes startups de carne falsa o cultivada en laboratorio prosiguen su andadura. La navarra Cocuus imprime chuletones a partir de tecnología cell-based o plantas, mientras que Innomy planta filetes, salchichas o hamburguesas fermentando hongos de micelio en el laboratorio.  

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