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Los youtubers españoles explotan contra Google: "Ahora hay que trabajar el doble que hace 4 o 5 años para cobrar lo mismo"

Javier Olivares, fundador de La Botella de Kandor.
Javier Olivares, fundador de La Botella de Kandor. Youtube
  • Youtube ingresó 15.000 millones de dólares (13,84 millones de euros) en 2019 y eso supone un 36% más que el año anterior.
  • A pesar de estas espectaculares cifras, las exigencias de algunos de Youtubers y agencias de representación se quejan de que cada día las exigencias son mayores.
  • Temas como la poca transparencia del algoritmo de recomendación, los criterios de desmonetización de contenidos, e incluso complejidad del nuevo Creator Studio son motivo de queja de estos profesionales.
  • La mayoría de los youtubers necesitan diversificar sus ingresos para complementar los meses menos rentables en publicidad.
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A Google le ha costado 14 años revelar cuánto factura YouTube en publicidad.

Según sus últimas cuentas, la plataforma de vídeo más usada del mundo ingresó 15.000 millones de dólares en 2019 y eso supone un 36% más que el año anterior. Las cifras son espectaculares, pero las experiencias de algunos de quienes contribuyen a ellas dejan claro que hay problemas que resolver.

“Nadie de YouTube nos escucha”, cuenta Dani Lagi, administrador del canal Strip Marvel. Esta queja, compartida en público y en privado por otros creadores, resume un conjunto de cuestiones que abarca desde la poca transparencia del algoritmo de recomendación hasta los criterios de (des)monetización de contenidos, pasando por la complejidad del nuevo Creator Studio. “Nos resolvemos las dudas entre nosotros, por experiencias que hemos ido teniendo. Es la única forma de intentar avanzar en la plataforma y eso es molesto porque te sientes muy desamparado”, apunta Javier Olivares, fundador de La Botella de Kandor.

Ambos tienen en común que hacen vídeos en torno a la cultura popular y el coleccionismo de figuras para cientos de miles de suscriptores. Pero también la certeza de haber llegado tarde respecto a lo que los veteranos de YouTube cuentan que un día fue. Olivares calcula que “ahora hay que trabajar el doble que hace cuatro o cinco años para cobrar lo mismo que entonces”, mientras que Lagi señala que “hace años un canal como el mío ganaba el triple”.

Los buenos viejos tiempos

Fuentes cercanas a la comunidad youtuber coinciden en estimar que probablemente 2015 fue el mejor año para los creadores independientes en términos de visibilidad y rentabilidad de su contenido mediante publicidad (cuyos ingresos se reparten en un 45% / 55% entre plataforma y canal). A partir de ahí comenzó el declive de esa edad dorada porque la plataforma empezó a desmonetizar vídeos de manera constante, debido a la exigencia creciente de los anunciantes de aparecer asociados a contenidos seguros. Además, algunos youtubers empezaron a notar una caída notable de reproducciones de sus contenidos por cambios en el algoritmo de recomendación.

Pero eso solo fue el prólogo de lo que se terminaría denominando el adpocalypse, el punto de inflexión que dejaría por los suelos los ingresos de muchos creadores. Varias grandes marcas decidieron pausar su inversión publicitaria en la plataforma porque consideraban que esta no les ofrecía garantías de no aparecer en vídeos inadecuados para su imagen, lo que obligó a YouTube a endurecer su políticas, mejorar sus sistemas y elevar los requisitos para introducir publicidad en un vídeo. Por ejemplo, en octubre de 2018 Fortfast contaba que unos seis millones de visitas mensuales le reportaban 800 euros.

José Climent, más conocido como Fortfast
José Climent, más conocido como Fortfast. Youtube

Además esas circunstancias influyen directamente en quienes por ejemplo dedican sus canales a la crítica social o comentarios de actualidad, como es el caso de Un Tío Blanco Hetero o InfoVlogger en España. Ambos han reflejado en alguno de sus vídeos la frustración de ver cómo su contenido no es considerado monetizable por expresar opiniones controvertidas. En su última carta de 2019 a los creadores, la CEO de YouTube explicó que la plataforma está experimentando fórmulas para conseguir que esos vídeos que no muchos anunciantes desean patrocinar puedan encontrar una publicidad adecuada que los sostenga.

Más competencia y más presión

A esto hay que sumar el aumento exponencial de creadores: hay 31 millones de canales y solo en 2019 la cifra había crecido un 25% y un 40% en los dos últimos años. En ese escenario resulta más difícil destacar y obtener ingresos. En opinión de Lagi, “cada vez es más difícil empezar en Youtube. Hace un par de años había trucos de SEO para aprovechar el algoritmo, pero ahora los mismos que hicieron que mi canal pasase de los 200.000 a los 500.000 no funcionan”.

Además hay que tener en cuenta que la plataforma es un entorno en desarrollo constante. Solo en 2019 introdujo más de 2.500 cambios y los youtubers no saben a ciencia cierta cuáles les afectan más allá de las nuevas funcionalidades ni en qué medida. Esto es especialmente importante en lo relativo al algoritmo que maneja las recomendaciones de vídeos, que es lo que deriva en un porcentaje esencial de las visualizaciones de los contenidos. Y eso a su vez influye en el salto a las tendencias del día que pueda disparar el éxito de ese vídeo o en la consecución de nuevos suscriptores por su viralidad, con el resultado de peor o mejor monetización asociada sin que los creadores alcancen a saber por qué.

Tampoco ayuda que las notificaciones internas no funcionen bien y parte de los seguidores de un canal no sea avisado cuando su administrador sube un nuevo contenido. Ante estas quejas recurrentes sobre falta de comunicación, YouTube acaba de designar su primer enlace con los creadores.

De aficionado a profesional

Esta incertidumbre no impide que algunos sigan dando el paso de de abandonar ocupaciones convencionales para dedicarse de forma profesional a la plataforma, como ha hecho recientemente Olivares: “La decisión no fue fácil, pero se me juntaron varios factores. Ya no estaba a gusto con lo que hacía, cada vez me absorbía más tiempo YouTube y cada vez me iba mejor, pero no podría saber hasta qué punto funcionaría si no le dedicaba jornada completa. Así que me arriesgué, animado por mi mujer, y estoy convencido que he hecho lo correcto”. Lagi trabaja por cuenta propia igualmente, compaginando su actividad en el canal con su trabajo previo en el mundo de la comedia.

Aquí el concepto de profesionalidad tiene mucho que ver con el de productividad. No son pocos los creadores que se quejan de que, si dejan de subir vídeos durante unos días, el siguiente tendrá menor visibilidad que los anteriores, en una posible espiral a la baja. YouTube niega que su algoritmo penalice que se tomen un descanso, pero se acumulan las experiencias negativas. En los últimos tiempos algunas personalidades de la plataforma han hablado abiertamente de ansiedad y otros problemas de salud mental derivados de la presión de crear contenido de forma continuada.

Dani Lagi, administrador del canal Strip Marvel.
Dani Lagi, administrador del canal Strip Marvel. Youtube

“Claro que es estresante, y claro que esto es un trabajo, aunque mucha gente todavía no quiere verlo así y piensa que es muy fácil ganar dinero desde una habitación de tu casa. Y no lo es. Y sí, claro que sentimos que si paras una semana, se te va a caer todo lo que has construido”, indica Olivares, cuyo ritmo de trabajo abarca hasta seis vídeos semanales, con algunos contenidos de emergencia guardados. Lagi recuerda que redujo de cuatro a uno su producción semanal para dedicar tiempo al libro que estaba preparando y notó un bajón, después agudizado por un mes de vacaciones. Aunque explica que su canal “depende de cómo esté Marvel. Si hay información interesantes el canal va como un tiro. Si no la hay, las visitas se resienten”.

Ingresos más allá de YouTube

Una de las preocupaciones básicas de todos los youtubers que están en la plataforma como medio de vida es poder diversificar ingresos para complementar los meses menos rentables en publicidad. Y para eso trabajan con marcas, con las que pueden establecer distintos acuerdos. Esa circunstancia ha ido convirtiendo a YouTube en una herramienta de marketing desde la que pueden ampliar impacto en otras redes sociales.

Entre ellas la más importante es Instagram, que es la más demandada por las agencias que quieren trabajar con influencers. Ahora está probando un sistema de ingresos compartidos similar al de YouTube para potenciar su herramienta de vídeo, IGTV, y eso podría favorecer acuerdos con creadores de contenidos a futuro. De momento muchos derivan audiencia a sus perfiles en esa red para luego poder monetizarla mediante campañas y obtener recursos extra.

Por su parte, YouTube ha ido incorporando otras opciones de monetización como las donaciones vía chat o artículos de mercadotecnia, y muchos creadores también han optado por abrirse cuentas de micromecenazgo en Patreon o entrar en el programa de marketing de afiliación para influencers de Amazon.

Lo que parece claro es que quien quiera permanecer a la larga en la plataforma tiene que estar habituado a readaptarse constantemente. Olivares cree que “cambiarán las políticas más veces, a algunos youtubers nos irá mejor y peor por temporadas, pero al final unas épocas compensan las otras, y ninguna otra plataforma te ofrece tanta visibilidad como creador, ni tanto alcance para que todo el mundo pueda verte”. Por su parte, Lagi aspira a verse durante muchos años en su canal: “Si en televisión un presentador puede tener, yo que sé, 50 años ¿por qué no en Youtube?”.

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