
¿Quieres emprender? Este es el país con las mejores oportunidades para crear tu propio negocio
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En 2014, el gobierno estonio creó el programa e-Residency, una iniciativa que abre las puertas del país a emprendedores globales que quieren hacer negocios sin fronteras e independientes de su localización geográfica.
Conseguir la e-residencia es el primer paso para crear una empresa con grandes posibilidades de crecimiento gracias, sobre todo, a la facilidad en sus gestiones burocráticas y sus programas de incubación y desarrollo.
El programa e-Residency es una iniciativa del gobierno de Estonia creada en 2014 que ofrece a ciudadanos extranjeros la posibilidad de crear una empresa en el país. Gracias a este proyecto, quienes deciden dar este paso cuentan con todas las facilidades para emprender desde el primer momento. Con la tarjeta de identidad y firma digital de alta seguridad que reciben todos los e-residentes, establecer un negocio y gestionarlo es cuestión de unos clics, ya que todos los trámites se realizan 100% online.
Se trata de un plan de gran éxito porque, en este tiempo, más de 124.000 e-residentes de 185 nacionalidades distintas han creado más de 35.000 empresas en el país. España es además el tercer país con más e-residentes. Con una cantidad de 7.000, se sitúa solo por detrás de Ucrania y Alemania. No obstante, nuestro país lidera el ranking mundial en número de empresas creadas, ya que cuenta con 3.090 sociedades limitadas estonias (OÜ) fundadas a través de e-Residency.
Ventajas de apostar por la e-Residency de Estonia
Estonia es un país con una apuesta clara por el emprendimiento porque dispone de una avanzada infraestructura digital, una burocracia mínima y la mayor financiación de capital riesgo per cápita de Europa. En una década, Estonia se ha posicionado a la altura de países como Reino Unido y Estados Unidos como destino fiable para inversiones.

Convertirse en e-residente permite acceder a una red de oportunidades que incluye financiación, mentoría, aceleradoras, acceso a nuevos mercados y una comunidad global de emprendedores. En cuanto a la financiación, que puede ser tanto pública como privada, hay diversos programas como Enterprise Estonia, Horizon Europe, EstBAN y plataformas de crowdfunding. Asimismo, contempla otros programas, como Ajujaht, Beamline o Tehnopol, que conectan a emprendedores con expertos y fundadores experimentados para guiar en la toma de decisiones estratégicas clave para el crecimiento.
El buen reconocimiento de e-Residency se extiende incluso por los grupos políticos del país, que se interesan por las demandas de los participantes de estos procesos y, además, están abiertos a cambios normativos para facilitar el despegue de nuevas tecnologías e innovaciones.
Dentro de los avances logrados durante la última década, destaca el escenario de business angels, que apoya a startups en fases pre-semilla, semilla y temprana. Los casos más famosos que surgieron de esta forma son los inversores que respaldaron la creación de Skype, Wise, Bolt y Pipedrive, cuatro de los diez unicornios estonios.
También existen varios programas de incubación y aceleración para que futuras inversiones puedan seguir el mismo camino que las empresas mencionadas. La principal es Ajujaht (Brain Hunt), que ofrece visibilidad, mentoría, formación y acceso a inversiones; Beamline Accelerator, que permite una inversión de hasta 60.000 euros; Tehnopol Startup Incubator, que brinda programas de desarrollo, asesoramiento personalizado y acceso a inversores; y, por último, Health Founders, una aceleradora vertical para tecnología sanitaria cuyo objetivo es impulsar 100 nuevas healthtechs en 10 años.
Pero estos recursos no son únicamente online; los e-residentes también pueden unirse a las cámaras empresariales locales y asistir a conferencias para hacer contactos, presentar proyectos y encontrar clientes o inversores. Los eventos más célebres son Latitude59 en Tallin (donde se cierran más acuerdos de financiación que en la mayoría de eventos europeos) y Startup Day en Tartu. De hecho, los e-residentes han ganado concursos de pitching en algunas de las mayores conferencias empresariales de Estonia.
Casos de éxito a través de e-Residency
- José Ernesto Suárez y Glassity
En 2023, José Ernesto Suárez fundó Glassity junto a la estona Julia Fedosejeva con el objetivo de ayudar a empresas a optimizar sus costes en la nube. Hoy, cuentan con más de 15 empleados, han levantado una ronda de 400.000 euros y prevén un millón en ingresos para 2025. Una parte del secreto fue establecer la empresa en Estonia a través del programa e-Residency.

Al poco de arrancar, se unieron al programa de aceleración más grande del país. “En Ajujaht nos enseñaron a pensar como inversores. Nos cambió la manera de presentar el negocio”, explica José Ernesto. Fue allí donde conocieron a su mentor, Raul Liive, productor en Veriff, que no solo les ayudó a definir su enfoque comercial, también invirtió con capital propio en la empresa.
Otro punto clave fue Latitude59, el evento de startups más importante del norte de Europa. “Tuvimos 44 reuniones con inversores en dos días. Gracias al Smart ID, podíamos firmar acuerdos digitalmente desde el móvil”, recuerda. Hoy, Glassity opera desde LIFT99, el hub más importante del país, y está ganando presencia en Estados Unidos.
- Emilio Martínez y MetaDAO
Cuando Emilio Martínez lanzó MetaDAO tenía un objetivo claro: ofrecer consultoría tecnológica y legal en blockchain sin depender de inversores ni estructuras pesadas. Gracias al programa e-Residency, eligió Estonia como base y, desde allí, ha creado una empresa rentable y 100% digital.

“El sistema es simple y transparente: puedes crear tu empresa, pedir el VAT y presentar impuestos tú mismo, sin gestorías ni trámites complicados”, celebra. Esta eficiencia le permitió centrarse desde el inicio en captar clientes en más de diez países, desde México hasta Reino Unido.
MetaDAO también asesora a otros emprendedores digitales que quieren seguir sus pasos. “Muchos son profesionales que venden servicios online: desarrolladores, diseñadores, consultores... Para ellos, una empresa en Estonia es una solución ágil y legalmente sólida”, revela.
- Maya Middlemiss y Blocksparks
Maya Middlemiss lleva siete años siendo e-residente. Escritora, consultora y fundadora de Blocksparks, gestiona su empresa desde Valencia, completamente online. “Durante mucho tiempo me veía como autónoma, pero tener una empresa estonia cambió mi mentalidad. Me permitió experimentar, crear nuevos productos y colaborar con otros sin miedo”, declara.

Su trayectoria es el ejemplo perfecto de cómo e-Residency empodera también a las mujeres emprendedoras. Maya ha construido una carrera independiente combinando escritura, consultoría y mentoring, y ha lanzado varios proyectos desde su portátil. Uno de ellos fue Remote Work Europe, un ecosistema de contenidos y eventos para trabajadores remotos que nació como boletín y que ahora conecta a miles de profesionales interesados en la evolución del teletrabajo.
“Tener una empresa en Estonia me permitió profesionalizar mis ideas desde el principio”, afirma. Gracias a las herramientas digitales que ofrece el programa, puede facturar, firmar contratos o gestionar impuestos sin depender de terceros”, expone. “No solo tienes acceso a una infraestructura empresarial ágil, sino que formas parte de una comunidad global con tus mismos valores”, añade.
Para Maya, e-Residency no es solo una solución legal, es también una filosofía: “Te da las herramientas de una empresa real, pero con la libertad de un freelance. Es perfecto para creadores, expertos o solopreneurs que quieren operar globalmente sin complicaciones”.
Una comunidad global que impulsa ideas
Glassity, MetaDAO y Blocksparks comparten un punto de partida: emprendedores con ideas ambiciosas que decidieron crecer desde Estonia, sin fronteras ni burocracia. A través del programa e-Residency, han accedido a herramientas digitales, formación, mentores e inversores, pero también a una mentalidad diferente: la de emprender con agilidad, sin intermediarios y con una visión internacional desde el primer día.
Desde una startup tecnológica en crecimiento hasta una consultora independiente o un proyecto editorial nómada, estas historias muestran cómo el ecosistema estonio —con iniciativas como Ajujaht, Latitude59 o hubs como LIFT99— acompaña a los emprendedores más allá de los trámites: les conecta, les forma y les da visibilidad.
En un mundo cada vez más digital, Estonia demuestra que tener una empresa global ya no es una cuestión de ubicación, sino de decisión.