
La resiliencia energética, un pilar estratégico para la continuidad del negocio
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Schneider Electric ayuda a las empresas a anticiparse a cualquier fallo eléctrico que pueda interrumpir sus actividades.
Utiliza el análisis predictivo, la sensorización y la inteligencia artificial para ofrecer soluciones avanzadas y preventivas.
Bajo este enfoque eficaz y sostenible, empresas como Capgemini o Nestlé han tomado decisiones eficientes para evitar pérdidas millonarias.
En un entorno empresarial volátil y complejo es más que necesario anticiparse a los imprevistos que puedan amenazar a la continuidad operativa de una empresa, entidad u organización. Un fallo eléctrico no solo interrumpe la actividad, sino que puede dañar la reputación, la competitividad y los costes operativos. Lo vivimos a gran escala el pasado 28 de abril, cuando un apagón eléctrico a nivel nacional dejó sin luz a casi todo el territorio peninsular, afectando a las telecomunicaciones, los sistemas de transporte y el funcionamiento de miles de negocios en toda España. Este evento fue excepcional, pero debemos tener en cuenta que las empresas afrontan amenazas de este tipo con relativa frecuencia.
Para Schneider Electric, la resiliencia energética no puede entenderse como la capacidad de reacción ante un problema eléctrico, ni considerarse un lujo o una medida reactiva. La resiliencia energética debe construirse de forma preventiva. Actuar después del fallo puede ser fatal para cualquier compañía. Según el Electrical Power Research Institute (EPRI), una interrupción energética puede suponer pérdidas que oscilan entre los 10.000 y los 10 millones de euros por hora, dependiendo del sector afectado. En ámbitos como el de la salud, un fallo de pocos segundos puede generar pérdidas millonarias, poner en riesgo la seguridad o comprometer infraestructuras esenciales.
Schneider Electric ofrece soluciones avanzadas de análisis predictivo, sensorización e inteligencia artificial (IA), ayudando a empresas de todo el mundo a garantizar la continuidad de su negocio ante fallos eléctricos o situaciones críticas. Para ello, cuenta con más de 6.000 expertos y una gran base de datos a su disposición. Sus soluciones abarcan todo el ciclo de vida de las infraestructuras eléctricas, desde la planificación y el diseño hasta la actualización o sustitución responsable de los equipos. Más de 300 científicos trabajan constantemente para desarrollar tecnologías y algoritmos que se anticipen a los fallos, extender la vida útil de los activos y mejorar la eficiencia en las operaciones.
Anticiparse al fallo: una necesidad estratégica
Muchas empresas han confiado durante años en sistemas de respaldo como generadores o Sistemas de Alimentación Ininterrumpida (SAIs) para evitar contratiempos. Estos mecanismos siguen siendo fundamentales, ya que responden en cuestión de milésimas de segundos ante un corte de energía y garantizan que los procesos sensibles no se interrumpan ni se pierda información valiosa. Sin embargo, estas medidas no son suficientes por sí solas. Un SAI no puede reemplazar el mantenimiento de una red eléctrica deficiente, ni un generador compensar un sistema mal diseñado. La verdadera continuidad se consigue asegurando que cada componente, desde cables y sensores hasta tableros y software de supervisión, funcione de forma coordinada y confiable.
Un modelo de gestión proactiva como el propuesto por Schneider Electric permite anticiparse a los problemas y actuar antes de que sucedan. Esto se logra mediante un enfoque integral de proactive asset management, que combina tecnologías de monitoreo en tiempo real, análisis predictivo e inteligencia artificial.
Gracias a estos sistemas, se puede conocer con antelación si una pieza comienza a degradarse, si un sistema de distribución presenta sobrecalentamiento o si una carga crítica opera fuera de los márgenes óptimos. La recopilación, análisis y visualización de estos datos, centralizados en plataformas inteligentes, permite a los responsables de mantenimiento tomar decisiones rápidas, eficientes y con base técnica sólida.
Eficacia, sostenibilidad y control
Cada vez hay más herramientas y estrategias para evitar que los imprevistos energéticos se conviertan en una crisis. Pero, para conseguirlo, hay que empezar a mirar el mantenimiento y la gestión de activos como una inversión estratégica. La gestión predictiva no solo impide interrupciones: permite planificar el mantenimiento, reducir los costos operativos, prolongar la vida útil de los activos y minimizar la generación de residuos eléctricos. Esta visión de eficiencia y sostenibilidad es parte central del enfoque de Schneider Electric.
Por ejemplo, Capgemini logró reducir un 29% su consumo energético en 70 edificios mediante la implantación de estas soluciones, mientras que BASF optimizó el mantenimiento de sus equipos críticos. Nestlé, por su parte, evitó una parada de 24 horas gracias a la monitorización preventiva de un transformador clave.
Estos logros, en los que Schneider Electric fue un partner clave, demuestran que la resiliencia energética no es solo una cuestión técnica, sino también una ventaja competitiva: brinda control, estabilidad y capacidad de reacción ante situaciones inesperadas.
Resiliencia con visión de futuro
La continuidad del negocio ya no puede depender de la improvisación. Exige un compromiso activo con la innovación tecnológica, el mantenimiento predictivo y la sostenibilidad energética. Las soluciones de Schneider Electric permiten que ese compromiso se materialice en resultados concretos, evitando pérdidas, optimizando recursos y posicionando a las empresas en una trayectoria de crecimiento resiliente.