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En qué consiste la Ley de 'startups' que quiere lanzar el Gobierno

Legal con #EstiloCeca

Ceca Magan Ley de startup
  • El Ejecutivo dotará de personalidad jurídica propia a las empresas tecnológicas de nueva creación frente a las pymes.
  • Sobre la mesa hay posibles incentivos fiscales a las actividades de investigación, desarrollo e innovación tecnológica.
  • La nueva Ley de start-ups distinguirá entre una pyme al uso y una empresa tecnológica de nueva creación.

Cada empresa es un mundo. Depende de la actividad que lleve a cabo, del sector en el que opere, de la propia personalidad y preparación de sus ejecutivos y trabajadores, etc. Además, no es lo mismo, obviamente, una sociedad exportadora que un pequeño comercio de barrio. También influye el tamaño, puesto que existen notables diferencias entre una micropyme (menos de diez personas en plantilla y un volumen de negocio anual por debajo de los dos millones de euros) y una gran compañía (a partir de 250 profesionales contratados y una facturación que excede los 50 millones).

Eso sí, toda empresa comienza siendo una micropyme o una pyme. Al dar sus primeros pasos, El Corte Inglés o hasta Inditex  lo fueron. En términos estrictos de tamaño, así fue y así sigue siendo. Sin embargo, no todo es una cuestión de ventas y de número de trabajadores. De este modo, factores como la forma de constitución de la empresa o el mercado en el que se desenvuelva influirán en muchos sentidos, por ejemplo, al pagar impuestos.

En ese sentido, si deseas conocer los distintos tipos de sociedades y cuál puede resultar más conveniente para tu proyecto o idea de negocio, te será de gran utilidad apoyarte en expertos sobre asuntos mercantiles. Ellos pueden asesorarte y guiarte dentro del laberinto en el que puede convertirse la elección de la forma jurídica de la empresa.

¿En qué se diferencia una pyme de una start-up?

A los aspectos citados hay que añadir otro fundamental a día de hoy: la tecnología. Es decir, hasta qué punto un determinado negocio se apoya en ella y usa las herramientas que le ofrece, siendo clave el ámbito digital. Y ahí entra en escena uno de los puntos básicos para distinguir una pequeña o mediana empresa al uso de una start-up, según nos cuentan desde el despacho de Ceca Magán. No es que la segunda no encaje en la primera en términos de tamaño -que sí lo hace-, sino que hay más aristas que hacen que ambas se diferencien:

  • Mientras las pymes acuden más a la financiación bancaria tradicional, las start-ups tienden a buscar fuentes alternativas.
  • El potencial de crecimiento de una start-up es generalmente mucho mayor. De nuevo, no olvides que Facebook o Google -en la actualidad entre las compañías más grandes del mundo- fueron start-ups una vez.
  • Ese mayor recorrido viene en gran medida del hecho de que los modelos de negocio de las start-ups son más escalables.

¿Qué es una start-up?

Aunque seguramente es un concepto que tienes claro, no está de más recordar brevemente a qué nos referimos cuando hablamos de este tipo de compañías. Con carácter general, nos referimos a una start-up como aquella empresa de reciente creación, fundada por emprendedores, con grandes posibilidades de crecimiento y que, por lo general, respalda una idea innovadora que sobresale de la línea general del mercado. 

La Ley de start-ups

Precisamente, esa particular idiosincrasia es la que llevó al Gobierno a lanzar la Ley de fomento del ecosistema de start-ups, que reconocerá una naturaleza jurídica específica para estas empresas por tener una serie de singularidades. En particular, como se indica líneas arriba, "el potencial global de sus modelos de negocio, su fuerte vocación innovadora y las especificidades de sus necesidades de financiación durante las primeras etapas de vida de los proyectos", señalan desde el Ministerio de Economía y Empresa.

El objetivo de esta norma es crear un marco legal adecuado al emprendimiento de base tecnológica, permitiendo la flexibilidad que requiere el dinamismo del ecosistema innovador y tratando de dotar a España de una legislación adaptada a la realidad de estas compañías. Es decir, que la nueva Ley de start-ups distinguirá entre una pyme al uso y una empresa tecnológica de nueva creación.

La Ley de start-ups, en consulta pública hasta el 25 de enero

No obstante, el Gabinete de Pedro Sánchez está aún dando los primeros pasos en este campo, ya que inició el procedimiento legislativo de la Ley de fomento del ecosistema de start-ups con la apertura del trámite de consulta pública, que permanecerá disponible hasta el 25 de enero.

El objetivo de esta maniobra es que el anteproyecto de ley recoja y responda a las diferentes necesidades y sensibilidades del ecosistema. Para ello, el Gobierno solicita la opinión de los ciudadanos, con especial interés en las aportaciones que puedan hacer los agentes implicados en el sector. Delimitar el concepto de start-up, establecer los requisitos que deberán cumplir los business angels y fijar las medidas necesarias para el apoyo e impulso a la creación y actividad de las start-ups, entre las claves.

La Estrategia de Nación Emprendedora (ENE)

La Ley de start-ups está encuadrada en la Estrategia de Nación Emprendedora (ENE) impulsada por el Gobierno, que aspira a un modelo económico que se apoye en el emprendimiento y lo use como palanca para alcanzar un desarrollo que sea más competitivo, que esté basado en el conocimiento y que genere mejor y mayor productividad, así como puestos de empleo de calidad.

¿Una fiscalidad específica para las start-ups?

Asimismo, en la consulta pública se marcan las líneas que quiere seguir el Ejecutivo en la elaboración del anteproyecto de la Ley de start-ups, que son las que figuran a continuación.

  • Incentivos fiscales a las actividades de investigación, desarrollo e innovación tecnológica, así como en relación a las inversiones y financiación de start-ups.
  • Medidas de discriminación positiva para favorecer la diversidad de género en el emprendimiento.
  • Incentivos a las grandes empresas para integrar la actividad de start-ups en su cadena de producción de bienes y servicios.
  • Mejora de los mecanismos de segunda oportunidad.
  • Simplificación de cargas administrativas.
  • Incentivos en materia laboral, de Seguridad Social y apoyo a la captación y fidelización del talento.
  • Medidas de impulso al uso de instrumentos de compra pública que promuevan la participación de start-ups en los proyectos de la Administración.

¿Cuáles son las principales demandas del ecosistema emprendedor español?

En esta línea van los ruegos de los principales agentes que integran el ecosistema emprendedor español y los retos a los que se enfrenta el legislador. La delimitación del ámbito de aplicación de definición de start-up. Incentivar las inversiones extranjeras, se pierden muchísimas opciones de inversión por los trámites burocráticos que éstas requieren, por ejemplo, la obtención del NIE.

Creación de incentivos fiscales alentadores para las start-ups y para los posibles inversores. Los incentivos en materia laboral, de Seguridad Social y apoyo a la captación y fidelización del talento mediante nuevos mecanismos, como las denominadas “stock options” o “exit tax”.