Pasar al contenido principal

El caso Diana Quer: Así encierran otros países de Europa a sus peores criminales

Casa de José Enrique Abuín "El Chicle", presunto asesino de Diana Quer
Pintadas aparecidas la mañana del 4 de enero en la vivienda del supuesto asesino de Diana Quer, José Enrique Abuín "El Chicle", en Rianxo (A Coruña) Lavandeira jr/EFE

Dos años y medio y un solo condenado es la breve biografía de la prisión permanente revisable, que entró en vigor en marzo de 2015 y que el Congreso de los Diputados rechazó en octubre del año pasado, aunque su eliminación del Código Penal español sigue pendiente de ratificación por el Senado.

La reciente detención del asesino confeso de Diana Quer, José Enrique Abuín "El Chicle", ha reabierto el debate en la sociedad a favor y en contra de la prisión permanente revisable. El único condenado en España a esta pena, David Oubel, mató a sus dos hijas con una radial en 2015. La madre de las pequeñas, ante la posibilidad de que la prisión permanente revisable fuese eliminada del Código Penal, inició una campaña de recogida de firmas para evitarlo que ha recabado el apoyo de más de 200.000 personas y sigue subiendo a un ritmo de una por segundo.

De momento, el caso Quer está pendiente de los resultados de la autopsia al cuerpo, que es precisamente lo que podría definir la pena de prisión para El Chicle: el asesino confeso está imputado por detención ilegal y homicidio doloso (es decir, con intención clara de causar la muerte), pero lo que podría decantar la balanza por la prisión permanente revisable solo es una posible agresión sexual previa.

En este sentido, El Chicle ha decidido esperar a que se conozcan los resultados del análisis del cuerpo, que en el momento del hallazgo, el domingo 31 de diciembre de 2017, llevaba más de 500 días sumergido bajo el agua.

La complejidad técnica y legal del procedimiento no han hecho más que alimentar el rechazo a Abuín, cuya casa de Rianxo ha aparecido cubierta de pintadas en las últimas semanas, y que está especialmente custodiado en prisión.

¿Qué hacen otros países de Europa con sus peores criminales? ¿Cómo aplacan la indignación popular ante los casos más graves?

Francia, de la guillotina a la cadena perpetua

Ejecución con guillotina de Henri Languille en 1905
Ejecución con guillotina de Henri Languille en 1905. Wikimedia Commons

Michel Fourniret mató a una cantidad indeterminada de mujeres, pero se sabe que más de diez. Fue detenido en 2003 y juzgado en 2010, tras haber asesinado al menos a diez jóvenes y niñas y haberse convertido, por tanto, en uno de los asesinos en serie y asesinos pedófilos (una figura contemplada en Francia en función de la edad de las víctimas) más odiados. Fue el tercero en ser condenado a cadena perpetua, que sin embargo, al igual que en España es revisable, pero en otras condiciones.

En francés se conoce como "perpetuité incompressible", es decir, sin posibilidad de reducciones. No obstante al cabo de al menos treinta años de cumplimiento de pena, un tribunal especial puede revisar la causa y otorgar algunos permisos o reducciones, asistido por informes psicológicos y penitenciarios. Es la más parecida a la prisión permanente en España, puesto que se aplica a crímenes que, como podría ser el caso Quer, incluyan delitos sexuales y de sangre; o bien de terrorismo, magnicidio o contra la autoridad.

Fourniret fue el tercer condenado de la historia del país tras la aprobación de la cadena perpetua en 1994, trece años después de que se aboliese la guillotina y diecisiete después de la última ejecución por este método, en 1977.

El monstruo de Amstetten y la revolución austríaca

En mayo de 2008 algo sacudió Austria y Europa entera: una mujer acababa de ser liberada de su propio padre, Josef Fritzl, que durante veinticuatro años la había tenido encerrada en un sótano y había abusado de ella hasta engendrar siete retoños, hijos y nietos simultáneamente.

Fritzl fue juzgado con diligencia y dureza. En menos de un año ya había sido condenado a cadena perpetua en una institución psiquiátrica, con una peculiaridad procesal que podría haber hecho peligrar la causa: que reconociese la más grave de las acusaciones, la de muerte negligente. Fritzl, sin embargo, asumió los cargos y fue encerrado de por vida, aunque en Austria también hubiera tenido derecho a una revisión, en su caso al cabo de quince años de cumplimiento de pena. Sin embargo, ya anunció que no tenía intención de invocar ese beneficio y que esperaba morir en prisión.

Italia contra los estragos mafiosos

Ficha policial de Salvatore "Totò" Riina
Ficha policial de Salvatore "Totò" Riina. Wikipedia

Salvatore Riina llegó a plantearse volar la torre de Pisa. Uno de los más sanguinarios mafiosos de todos los tiempos, con una colección de cadenas perpetuas a sus espaldas, sabía cuando fue detenido en 1993 que nunca lograría salir de la cárcel con vida. Así fue: falleció en noviembre del pasado año en la prisión de Parma (aunque disfrutó de una vida moderadamente cómoda, con salidas en verano, los últimos años).

Italia cuenta en su código penal con la cadena perpetua, también revisable en contadas ocasiones al cabo de veinte años de cumplimiento o, incluso, de libertad condicional pasados veintiséis. La condición es la buena conducta, que tácitamente nunca se aplica al crimen organizado. Salvo, claro está, que cooperen con la justicia, en cuyo caso —y no sin polémica— los jueces y fiscales pueden llegar a acordar para ellos medidas especiales o su traslado a instituciones no penitenciarias.

Dutroux, la catástrofe judicial belga que casi deja a un pederasta libre

La casa del asesino en serie y pederasta belga Marc Dutroux
La casa del asesino en serie y pederasta belga Marc Dutroux, en Marchienne-au-Pont. IIVQ/Wikicommons

Bélgica dejó de vivir con tranquilidad un día de 1996. Marc Dutroux, un pederasta que pertenecía a una red criminal que secuestraba a niñas y jóvenes (y asesinó a cuatro de ellas), era detenido tras consumar, entre otras, una de las mayores pesadillas para cualquier sociedad: haber secuestrado a una niña que se dirigía al colegio en bicicleta.

El caso Dutroux —que llegó a fugarse del tribunal de justicia en 1998 durante unas horas— constituyó uno de los mayores escándalos y ocasionó una movilización social sin precedentes, ante el temor de que la errática investigación y custodia pudiesen devolverlo a la calle. De hecho su entonces mujer, encubridora y partícipe de los hechos, ya está en libertad, para indignación del país, desde 2012.

El país cuenta con cadena perpetua, que también puede ser revisada al cabo de quince años en caso de que el delincuente no fuese reincidente. En caso contrario, la revisión solo puede producirse a partir del vigésimo tercero de cumplimiento.

Reino Unido y la implacable (aunque revisable) cadena perpetua

El Reino Unido no se anda con medianías, y cualquier delito de sangre, violación o robo con violencia recibe automáticamente una condena a cadena perpetuaEl país, que abolió la pena de muerte en 1965, adoptó en cambio esta medida, que se ha mantenido vigente los últimos cincuenta y dos años.

Sin embargo, es habitual que salvo en casos de extrema gravedad se concedan minimum terms (cumplimientos mínimos de pena) de en torno a quince años de media, tras los cuales el reo puede solicitar su salida de prisión. En el país, por tanto, más que la cadena perpetua existen penas de cárcel abiertas a la interpretación de los jueces, sin que se haya regulado o separado efectivamente la graduación de los delitos.

Te puede interesar