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20 situaciones en las que necesitarás un abogado para tu empresa

#LegalEstiloCeca

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  • El asesoramiento de un profesional especializado puede evitar que pierdas dinero y/o tiempo, recibas sanciones o demandas.
     
  • Abrir o cerrar un negocio, gestionar el ámbito fiscal, contrataciones y despidos, salir a bolsa, fusiones y adquisiciones, renegociar deuda o desembarcar en mercados internacionales, entre los campos más recomendables en los que contar con apoyo legal.
  • El abogado puede ayudar en derecho societario, operaciones inmobiliarias, prevención de riesgos laborales, compliance, amenazas digitales y seguros.

Poseer o gestionar un negocio conlleva numerosas implicaciones legales. Desde las más básicas para los negocios pequeños hasta las más complejas en grandes compañías donde por ejemplo, cuentan con estructuras ramificadas, operan en mercados  internacionales y tienen muchas obligaciones fiscales, entre otras cuestiones.

El abogado, figura clave para la actividad empresarial

Por ello, si tienes una empresa o eres administrador, resulta muy aconsejable que cuentes con los servicios de un despacho de abogados, siendo lo ideal un despacho multidisciplinar que pueda apoyarte con un abogado especializado de las diferentes áreas para evitar riesgos, prevenir y protegerte de situaciones complicadas en el futuro o protegerte o simplemente resolver las dudas que puedan surgir sobre el negocio. Esta relación entre la sociedad y el equipo experto en leyes puede ser permanente -lo más común y también práctico- o puntual. Para que te sitúes, aquí van 20 situaciones en las que tu empresa necesita un despacho de abogados.

20 situaciones en las que tu empresa necesita un abogado

Apertura de negocio: Ayuda en toda la burocracia asociada para montar una empresa: qué tipo de sociedad es la más apropiada, cómo poner en marcha una startup, que ventajas existen, etc.  Las cuestiones que rodean a los primeros pasos de la aventura empresarial son múltiples, por lo que el asesoramiento jurídico puede ayudar a eliminar trabas administrativas y dar con las mejores fórmulas para iniciar la actividad. 

Derecho societario y contractual: elaboración de pactos entre socios, asesoramiento en conflictos que pueda haber entre ellos, secretaría de consejo, elaboración de contratos mercantiles, apoyo jurídico para distribución y franquicia, etc. Debemos recordar algún caso famoso en el que la falta de un buen pacto de socios propició la salida de uno de los fundadores.

Asesoramiento inmobiliario: Las empresas pueden demandar variados servicios atendiendo a la naturaleza singular del activo, su ubicación y el uso que se le dé. Contratos de arrendamiento, transmisión o adquisición de propiedad y/o derechos reales sobre inmuebles privados y públicos, arrendamientos, sale and lease-back, contratos de obra, project management, transferencias de aprovechamiento urbanístico, revisión o regularización registral -que puede ser catastral- e inversiones o desinversiones, entre otros aspectos.

Contratación laboral: En este ámbito, "el abogado puede apoyar en negociación y redacción de contratos de trabajo en general, pactos de no competencia y exclusividad, contratación de altos directivos, y cláusulas de blindaje y no competencia", explican desde Ceca Magán.

DespidosAunque son escenarios desagradables y que los empresarios no quieren vivir, la realidad es que ocurren. Además, en distintas versiones: despidos objetivos o bien disciplinarios, así como la extinción de contratos temporales. A ellos hay que añadir la planificación del régimen disciplinario laboral, la redacción de documentos (papeletas de conciliación, demandas, etc.) y las conciliaciones extrajudiciales.

Relaciones laborales y sindicales: En este campo, al experto jurídico le tocará lidiar con los sistemas de retribución y compensación, el papel de las empresas de trabajo temporal, los planes de igualdad y formación, las vacaciones, la guarda legal o el tan polémico registro de la jornada laboral. Asimismo, la redacción, negociación e implantación de convenios; los acuerdos de ámbito colectivo o la huelga y el cierre patronal. Los despidos colectivos, la suspensión de empleo y reducción de jornada, los expedientes concursales, las modificaciones sustanciales de las condiciones de trabajo y la movilidad geográfica o funcional completan este amplio espectro de opciones.

Prevención de riesgos laborales. "Los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales, la incapacidad temporal o permanente, las actas de infracción y de liquidación, así como la elaboración de planes de prevención de riesgos laborales son los supuestos más habituales en este caso", señalan desde el citado despacho de abogados.

Gestión fiscal. Cumplir las obligaciones con Hacienda es fundamental para que el negocio no tenga problemas. Dado que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento, mejor estar asesorado para tener claro qué impuestos hay que pagar, en qué plazos y cuál es el mejor régimen fiscal.

Litigación y arbitraje: Reclamaciones de impagos a otras empresas y a la administración; incumplimientos de contrato; conflictos societarios, competencia desleal, sanciones de la administración…

Comercio internacional: Las reglas de juego son distintas en otros países, en especial fuera de la Unión Europea (UE). Si quieres evitar sorpresas desagradables al superar fronteras, mejor ir asesorado por abogados especializados en el lugar de destino.

Mercados de capitales. Un despacho es fundamental en salidas a bolsa, ofertas públicas de adquisición, emisiones de deuda, titulizaciones, crowdfunding -plataformas de financiación participativa- o asesoramiento a entidades reguladas, supervisando el cumplimiento de las formalidades derivadas del derecho de sociedades y financiero.

Fusiones y adquisiciones. Un clásico en el asesoramiento jurídico a empresas. Sin él, de hecho, resulta prácticamente imposible que una operación de esas características llegue a buen puerto.

Renegociación de deuda. Una situación que suele ser siempre delicada y que puede implicar diferentes derivadas: estudio y planteamiento de planes de viabilidad, reestructuración operativa del negocio, estrategia y desarrollo del procedimiento concursal en todas sus fases, negociación de convenios anticipados, acuerdos extrajudiciales de pago y venta o adquisición de unidades productivas de negocio. 

Compliance: El cumplimiento normativo es clave. Desde Ceca Magán proponen las siguientes fases de implantación del compliance penal. 
•Análisis e identificación de riesgos penales.
•Propuesta de controles para mitigar al máximo la posibilidad de que se haga realidad el riesgo que pretende evitarse.
•Elaboración de un plan de acción y medidas correctoras.
•Formación, comunicación y concienciación del personal.
•Apoyo y seguimiento para la designación de un responsable interno o externo que revise y evalúe los riesgos de forma periódica.

Posibles delitos societarios: Se trata de la prevención y resolución en vía penal -si resultase necesario- de "conductas de administración desleal del patrimonio societario, falsedades en los estados contables y otros documentos societarios que distorsionen su imagen fiel, imposición de acuerdos abusivos por la mayoría, adopción de acuerdos por mayorías ficticias y denegación de derechos a los socios", desentrañan los citados especialistas.

Amenazas digitales: Más allá de las situaciones tradicionales, la empresa se enfrenta hoy a retos tecnológicos sin precedentes. Las medidas legales que puedan adaptarse en relación al big data, data compliance, la ciberseguridad y la ciberresiliencia deben ir con los tiempos.

Seguros: Los servicios más habituales que ofrece el abogado en esta área son asesoramiento legal en el contrato de la póliza; el análisis de la valoración del daño corporal, lesiones, incapacidades y lucro cesante; defensa jurídica en siniestros de vida, accidentes, incendios, robo, daños o industriales, entre otros; y reclamación amistosa y judicial frente a las compañías.

Empresa familiar: A pesar de que no se trate de una situación en la que se necesite asesoramiento, sino de tipo de sociedad, la particularidad de estas compañías sí hace que un abogado especializado sea extremadamente útil para ellas. De hecho, puede ser imprescindible para planificar la sucesión generacional y al establecer protocolos familiares. También en el asesoramiento para las fórmulas retributivas tanto de los miembros de la familia que intervengan en la gestión del negocio como de aquellos que se limiten a participar en el capital.

Franquicia: Del mismo modo que en el capítulo anterior, la especial idiosincrasia de esta fórmula empresarial recomienda ir de la mano de un especialista jurídico.

Cierre de la empresa. Finalmente, aunque sea una posibilidad no deseada, lamentablemente, los negocios pueden cerrar. En ese proceso doloroso, un abogado puede ser crucial para evitar dejarse algún cabo suelto.