Las acusaciones de cultura machista salpican a Tiger Global, uno de los fondos de inversión más importantes del mundo

Shleifer entró en 2002 como uno de los primeros empleados de Tiger Global.
Shleifer entró en 2002 como uno de los primeros empleados de Tiger Global.

Ben Gabbe/Getty Images; iStock; Business Insider

  • Los inversores se han enterado del acuerdo de 10 millones de dólares que Tiger Global ha alcanzado con una antigua empleada.
  • Algunos han expresado su preocupación por la cultura de trabajo en conversaciones con Business Insider, en particular en torno a las acciones del socio Scott Shleifer. 
  • Tiger está recaudando dinero para su último fondo, que tiene un objetivo fijado de 6.000 millones de dólares.

Los inversores no necesitan otra razón para huir de Tiger Global Management tras un año de pésimos resultados. Pero eso es exactamente lo que se están encontrando.

Ahora, varios inversores se están enterando de que Tiger ha pagado 10 millones de dólares a una ex empleada por acusaciones de acoso y una cultura poco amistosa con las mujeres, según han informado a Business Insider personas familiarizadas con el tema. El acuerdo fue adelantado el jueves por Semafor.

Otras personas también han expresado su preocupación por la cultura de trabajo en conversaciones con Business Insider, en particular en torno a las acciones del socio Scott Shleifer. Tres personas al tanto de la situación han contado a Business Insider que Shleifer es un empresario muy intenso que interrumpe a la gente en las reuniones, habla por encima de sus compañeros o presiona mucho para imponer su opinión. Según dos de las tres personas, algunos empleados consideraban que su comportamiento era abrasivo y poco profesional.

"Scott era conocido por ser un imbécil", resume un antiguo empleado a Business Insider. A las fuentes se les ha concedido el anonimato para poder hablar libremente sin temor a represalias.

La empleada que ha llegado a un acuerdo con Tiger afirma que Tiger fomentaba una especie de 'bro culture', una cultura liderada por hombres que impedía que las mujeres que ocupaban puestos de responsabilidad tuvieran las mismas oportunidades dentro de la empresa. Business Insider conoce la identidad de la ex empleada y no la menciona para proteger su intimidad. La ex empleada, que dejó Tiger hace unos dos años, no ha respondido a las preguntas de Business Insider.  

 

Tiger está dirigido por el multimillonario Chase Coleman, un protegido del fallecido titán de los hedge-funds Julian Robertson, con profundas raíces en el mundo del dinero y el poder de Nueva York. Coleman es descendiente del último gobernador de origen holandés del estado, Peter Stuyvesant.

Las acusaciones salen a la luz en el que quizá sea el peor entorno de recaudación de fondos de los últimos tiempos. Con la preocupación por la inflación, la subida de los tipos de interés y la agitación geopolítica hundiendo las acciones tecnológicas, los inversores como Tiger y los fondos de pensiones y fundaciones que les entregan su dinero se han enfrentado a un entorno difícil. Tiger obtuvo rendimientos de dos dígitos en 2020. El año pasado el panorama fue muy distinto, con una pérdida del 67% en su fondo de inversión a largo plazo y del 56% en su hedge fund

Tiger se encuentra recaudando fondos para su nuevo fondo, Private Investment Partners 16, que tiene un objetivo de 6.000 millones de dólares. 

Una persona familiarizada con el tema sugiere que la recaudación de fondos para el fondo, conocido como PIP 16, no ha tenido menos éxito que la de otros inversores tecnológicos en este entorno. 

"Hemos trabajado duro para crear una cultura que encarne la integridad, el respeto, la humildad, el impulso por la excelencia y la mejora continua", afirma en un comunicado Cara Major, portavoz de Tiger Global. "Dar prioridad a estos valores en nuestras interacciones cotidianas dentro y fuera de Tiger Global ha sido el pegamento que ha sustentado nuestro éxito durante los últimos 21 años. Seguimos comprometidos a impulsar la mejora continua en todo Tiger Global mientras miramos hacia el futuro." 

Shleifer ha declinado hacer comentarios a través de un portavoz.

 

Tiger Miami 

Shleifer entró en Tiger en 2002 como uno de los primeros empleados y cofundó su división de inversión de capital privado. Se trasladó a Miami durante la pandemia y, según el New York Post, compró allí la antigua mansión del expresidente estadounidense Donald Trump por 122,7 millones de dólares en 2021. 

Shleifer es conocido por atacar verbalmente a la gente en las reuniones, y decir a los empleados junior que sus ideas son estúpidas, según las personas que han hablado con Business Insider

Su intensidad podía extenderse a su vida personal. Cuando nació el hijo de Shleifer, éste se quedó despierto en mitad de la noche enviando correos electrónicos a sus colegas. 

Todo formaba parte de una actitud intransigente que desagradaba a los empleados, entre ellos varias mujeres, según cuentan las fuentes a Business Insider. Una de las personas considera que a veces los equipos se enfrentaban entre sí, más allá de la cultura de sana competencia que existe en las empresas financieras. 

La actitud agresiva de Shleifer contrastaba radicalmente con el comportamiento más afable que cultivaba Coleman, según explican estas personas. 

Uno de los acontecimientos provocó malestar entre algunos miembros del personal de Tiger, según una persona que ha hablado con Business Insider. Durante una reunión de la compañía en Miami a principios de 2020, algunos empleados fueron a un popular club nocturno de Miami llamado E11even. 

"E11even es ridículo. No solo es un lugar enorme y siempre lleno de gente, sino que también es un club de striptease", escribió The Infatuation en una reseña del local. "Hay bailarinas en topless haciendo twerking a tu alrededor, billetes de un dólar volando por los aires y actuaciones acrobáticas aéreas aleatorias en el centro del club".

El evento no estaba estrictamente organizado por Tiger, según personas con conocimiento de la situación. Coleman y Shleifer no estuvieron allí. 

 

Al mismo tiempo que la empresa obtenía grandes beneficios para los inversores, gastaba a manos llenas en regalos para sus empleados: una opulenta fiesta de invierno en el Polo Bar, el elegante restaurante de Ralph Lauren en el Upper East Side de Manhattan; una fiesta de Halloween en la que el ganador del concurso de disfraces ganó un costoso espejo Lululemon mientras un domador de animales entretenía a los invitados.

Sin embargo, a medida que Tiger ha ido creciendo más allá de sus raíces como hedge fund y Coleman ha tratado de institucionalizar aún más su empresa, la forma de liderazgo de Tiger ha cambiado.  

En 2021, la empresa contrató a Eric Lane, ex ejecutivo de Goldman Sachs y ex codirector de la división de gestión de activos del banco, para un puesto de nueva creación como presidente y director de operaciones de Tiger. 

"Siempre estamos buscando formas de seguir mejorando de cara a los próximos 20 años", afirmaron Coleman y Shleifer, según el Financial Times, en una carta a los inversores en la que anunciaban el nombramiento de Lane. 

El año pasado, John Curtius, que entró en Tiger en 2017 procedente del inversor especializado en deuda de riesgo Elliott Management y trabajó estrechamente con Shleifer, se marchó para crear su propio fondo.

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