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Los desoladores efectos de la burbuja inmobiliaria a vista de dron

Sand Castles II
Markel Redondo

Quizás, la imagen más icónica y triste de la burbuja inmobiliaria que explotó en España a finales de la pasada década se la de Seseña: un cúmulo de edificios erigidos en mitad de la nada, sin tiendas ni servicios que atender a los inquilinos de las más de 13.000 viviendas que se propuso construir Paco 'El Pocero' y que, en 2008, tuvieron que cancelarse. Una imagen que refleja a la perfección el desolador paisaje que dejó aquella crisis en el sector y que, entre otras muchas, captó con su cámara Markel Redondo, reciente ganador del Premio de Fotografía con Drones DJI, tal y como recoge el British Journal of Photography.

Markel Redondo: Sand Castles (Part two) from Tom Royal on Vimeo.

Seseña finalmente transformó su fisonomía y, tras varios años de desarrollo, actualmente cuenta con un censo de casi 23.000 personas y listas de espera para conseguir vivienda. Sin embargo, no todos los proyectos parados por la crisis inmobiliaria lograron recuperarse. Y precisamente eso es lo que Redondo ha querido plasmar a vista de dron en su obra Sand Castles II, una colección con los espacios abandonados más desoladores del país, que se podrá visitar hasta el próximo 18 de abril en Londres.

Sand Castles II
Markel Redondo

Los lugares escogidos van desde complejos urbanísticos aislados en la cima de un monte hasta lujosos resorts que nunca llegaron a albergar a los turistas adinerados que esperaban. "Debido a la tóxica combinación de miles de millones de euros en préstamos que los bancos españoles no podían cobrar y una burbuja inmobiliaria que estalló espectacularmente en 2007, la economía de España ahora se enfrenta múltiples desafíos", comentaba Redondo en el citado medio.

A pesar de los indicios de recuperación económica y del optimismo del Gobierno, el problema sigue siendo más grave de lo que parece: se calcula que más de 1,5 millones de casas están vacías en España, especialmente en entornos alejados de las grandes ciudades, donde los constructores quisieron ampliar la oferta turística que tradicionalmente se ha asociado al sol, la playa, la paella y los toros. Para ello, emprendieron "una carrera vertiginosa para sacar el máximo provecho de los préstamos baratos y las regulaciones gubernamentales favorables", en palabras de Redondo. El resultado aún puede apreciarse: enormes moles de hormigón a medio construir que empañan paisajes idílicos en los alrededores de Burgos, Zaragoza, Valencia o Salamanca.

Un proyecto para reflejar los excesos del 'ladrillo'

Sand Castles II
Markel Redondo

"Empecé por accidente el proyecto Sand Castles. En 2009, estaba trabajando en un proyecto en el sur de España cuando vi varias casas abandonadas en Andalucía. Me impactó. Y como la crisis económica estaba en pleno auge, empecé a investigar lugares similares. Pasé unos años fotografiando proyectos urbanos abandonados por toda España. Siempre he tenido la idea de volver a esos lugares después de un tiempo para comprobar qué había cambiado", explicaba Redondo, quien decidió comenzar Sand Castles II seis años después de haber reflejado la realidad urbanística de 2012.

"Estaba casi seguro de que las urbanizaciones estarían igual: podrían tener más tiempo, pero poco habrían cambiado. Tenía curiosidad, especialmente porque quería ver esos lugares y algunos otros desde el aire. Sólo desde arriba puedes ver su extensión real", explicaba Redondo. Y es que a él estas construcciones le producen "un sentimiento apocalíptico, como si tú fueras el último ser humano sobre la Tierra. Los lugares están completamente desiertos y es difícil llegar a ellos, por lo que a no ser que tengas algún propósito para ir, la mayoría de la gente no los contempla jamás".

Sand Castles II
Markel Redondo

Un problema de visibilidad que Redondo, que se declara "preocupado por el medio ambiente", considera una barrera para comprender una realidad que ni mucho menos es anecdótica. "Es importante comprender que no es un problema aislado; es algo que ha ocurrido sistemáticamente por toda España. Debemos preguntarnos por qué sigue ocurriendo y cómo vamos a solucionarlo", sentencia.

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