La ciencia dice que los padres de los niños triunfadores tienen estas 11 cosas en común

Parents of successful children have high expectations and value effort over avoiding failure.
Parents of successful children have high expectations and value effort over avoiding failure.
Clive Rose/Getty Images

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  • No hay una receta establecida para criar a un niño triunfador.
  • Sin embargo, las investigaciones apuntan varios factores que podrían ayudar.
  • Aunque algunos de estos factores están fuera de tu control: los estudios han demostrado que ser adinerado y tener estudios universitarios son dos grandes elementos que influyen en el éxito de nuestros hijos.
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La mayoría de los padres quieren que sus hijos no tengan problemas, que les vaya bien en el colegio y que alcancen el éxito cuando sean adultos.

Si bien no existe una receta establecida para criar niños triunfadores, las investigaciones en psicología han señalado una serie de factores que predicen el éxito.

Leer más : 7 claves para educar a tus hijos con éxito, según una ex decana de Stanford

Como era de esperar, gran parte de estos tienen que ver con los padres. Sigue leyendo para ver lo que tienen en común los padres de niños que alcanzan el éxito.

Drake Baer contribuyó a una versión anterior de este artículo.

Hacen que sus hijos se encarguen de tareas domésticas

Rawpixel.com/Shutterstock

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"Si los niños no lavan los platos, significa que alguien lo hace por ellos", dijo Julie Lythcott-Haims, exdecana de estudiantes de primer año de la Universidad de Stanford y autora de "Cómo criar a un adulto" durante un evento TED Talks Live .

"Con las tareas domésticas —como sacar la basura o lavar su propia ropa— , se dan cuenta de que hay que ocuparse del trabajo de la vida", afirmaba Lythcott-Haims a Business Insider en una entrevista previa. 

Lythcott-Haims considera que los niños criados realizando tareas domésticas de forma habitual se convierten en empleados que colaboran bien con sus compañeros de trabajo, son más empáticos porque saben de primera mano cómo hay que esforzarse y son capaces de asumir tareas de forma independiente.

Enseñan a sus hijos habilidades sociales

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Investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania y la Universidad de Duke siguieron a más de 700 niños de todo el país desde jardín de infancia hasta los 25 años y hallaron una correlación significativa entre sus habilidades sociales como niños de guardería y su éxito como adultos 2 décadas después.

El estudio, que duró 20 años, mostró que los niños que podían cooperar con sus compañeros, ayudar a otros, entender sus sentimientos y resolver problemas por sí solos tenían muchas más probabilidades de obtener un título universitario y tener un trabajo a tiempo completo a los 25 años que aquellos con habilidades sociales limitadas.

Estos segundos, estadísticamente tenían mayores posibilidades de ser arrestados, beber en exceso y acabar solicitando una vivienda pública.

"Este estudio muestra que ayudar a los niños a desarrollar habilidades sociales y emocionales es una de las cosas más importantes que podemos hacer para prepararlos para un futuro sano", ha dicho Kristin Schubert, directora del programa en la Fundación Robert Wood Johnson, que financió la investigación para su lanzamiento.

"Desde una edad temprana, estas habilidades pueden determinar si un niño va a ir la universidad o a la cárcel, y si terminará trabajando o siendo adicto".

Tienen grandes expectativas para ellos

mirtmirt/Shutterstock

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Usando datos de una encuesta en EEUU sobre 6.600 niños nacidos en 2001, Neal Halfon, profesor de la Universidad de California en Los Ángeles, y sus compañeros descubrieron que las expectativas que los padres depositan sobre sus hijos tienen un gran efecto en sus logros.

"Los padres que vieron la universidad en el futuro de sus hijos parecían guiarles hacia ese objetivo, independientemente de sus ingresos y otros activos", ha dicho Halfon.

Se llegó a esta conclusión después de realizar pruebas estandarizadas: de los niños que tuvieron peores resultados, solo un 57% de sus padres esperaban que acudieran a la universidad. Mientras que el 96% de los padres de los niños que obtuvieron mejores resultados esperaban que fueran a la universidad. 

Esto coincide con otro resultado obtenido por los investigadores: el efecto Pigmalión, que dice "que lo que una persona espera de otra puede acabar convirtiéndose en una profecía autocumplida". En el caso de los niños cumplen con las expectativas de sus padres.

Tienen relaciones saludables entre ellos

Rawpixel.com/Shutterstock

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Según un estudio de la Universidad de Illinois, los niños en familias con altos niveles de conflictos tienden a tener peores resultados que los hijos de padres que se llevan bien.

Una familia monoparental no conflictiva es mejor para los niños que las familias biparentales problemáticas, según el artículo.

Pero el conflicto entre los padres antes y después del divorcio puede afectar negativamente a los niños.

Otro estudio en esta revisión concluyó que las personas de entorno a los 20 años que experimentaron el divorcio de sus padres cuando eran niños todavía muestran dolor y angustia 10 años después.

Tienen formación superior

Washington University in St. Louis/Facebook

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Un estudio de 2014 de la Universidad de Michigan ha descubierto que las madres que terminaban la secundaria o la universidad tenían más probabilidades de criar niños que hicieran lo mismo.

A partir de un grupo de más de 14.000 niños que entraron al jardín de infancia entre 1998 y 2007, el estudio concluyó que los niveles más altos de educación materna predijeron un mayor rendimiento desde el jardín de infancia hasta octavo grado (2º ESO).

Un estudio diferente de Bowling Green State University ha sugerido que los niveles de educación de los padres cuando un niño tiene 8 años "predicen significativamente" la educación y el nivel de formación del niño 4 décadas después.

Enseñan matemáticas a sus hijos desde edades tempranas

Rido/Shutterstock

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Un metaanálisis de 2007 sobre 35.000 niños en edad preescolar en los Estados Unidos, Canadá e Inglaterra descubrió que el desarrollo temprano de las habilidades matemáticas puede convertirse en una gran ventaja.

"La importancia primordial de las habilidades matemáticas tempranas —comenzar la escuela con conocimientos sobre números, orden numérico y otros conceptos matemáticos rudimentarios — es uno de los acertijos que surge del estudio", ha dicho el coautor e investigador de la Universidad de Northwestern Greg Duncan. "El dominio de las habilidades matemáticas tempranas no solo predice los logros matemáticos futuros, sino que también predice los logros futuros en lectura".

Desarrollan una relación cercana con sus hijos

Craig Mitchelldyer / Stringer / Getty Images

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Un estudio de 2014 sobre 243 niños nacidos en la pobreza determinó que aquellos que habían recibido un "mayor cuidado" en sus primeros 3 años obtuvieron mejores resultados en las pruebas académicas en la infancia que aquellos que no recibieron el mismo estilo de crianza.

Esos niños también tenían relaciones más sanas y un mayor rendimiento académico.

"Esto sugiere que enfocarse en las relaciones tempranas entre padres e hijos puede dar como resultado rendimientos a largo plazo que se acumula en las vidas de las personas", ha declarado el coautor y psicólogo de la Universidad de Minnesota, Lee Raby.

Valoran el esfuerzo por evitar el fracaso

Monkey Business Images/Shutterstock

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De dónde piensan los niños que viene el éxito también predice su logro.

Durante décadas, la psicóloga de la Universidad de Stanford, Carol Dweck, ha descubierto que hay dos formas en las que los niños (y los adultos) piensan sobre el éxito. En Brain Pickings, Maria Popova lo explica así:

Una "mentalidad fija" supone que nuestro carácter, inteligencia y capacidad creativa son datos estáticos que no podemos cambiar de ninguna manera significativa, y el éxito es la afirmación de esa inteligencia inherente, una evaluación de cómo esos datos se comparan con un estándar fijo; esforzarse por alcanzar el éxito y evitar el fracaso a toda costa se convierte en una forma de mantener la sensación de ser inteligente o hábil.

Una "mentalidad de crecimiento", por otro lado, prospera con el desafío y ve el fracaso no como evidencia de falta de inteligencia, sino como un trampolín alentador para el crecimiento y para aumentar nuestras capacidades existentes.

La teoría de la mentalidad de Dweck ha atraído críticas válidas a lo largo de los años, pero es importante animar a los niños a que crean que puede mejorar algo.

Sus madres trabajan

WOCinTech Chat/Flickr

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Según una investigación de Harvard Business School, hay beneficios significativos para los niños que crecen con madres que trabajan fuera del hogar.

"Hay muy pocas cosas, que conozcamos, que tengan un efecto tan claro sobre la desigualdad de género como las planteadas por una madre trabajadora", ha dicho Kathleen L. McGinn, profesora de Harvard Business School y directora del estudio, a Working Knowledge.

Las hijas de las madres trabajadoras asistieron al colegio durante más tiempo, tenían más probabilidades de tener un puesto de mayor responsabilidad y de ganar más dinero, concretamente un 23% más que aquellas de madres que permanecían en casa.

Los hijos de madres trabajadoras también tendieron a inclinarse más por las tareas domésticas y el cuidado de los niños, reflejaba el estudio.

 

Pero, las madres que trabajan no necesariamente pasan cada minuto fuera del trabajo con sus hijos

Joana Lopes/Shutterstock

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Es más probable que las mujeres sientan una intensa presión para equilibrar la crianza de los hijos con las ambiciones del lugar de trabajo. En definitiva, pasan más tiempo criando que los padres.

Un estudio de 2015 concluía que la cantidad de horas que las madres pasan con los niños entre las edades de 3 y 11 años sirve de poco para predecir el comportamiento, el bienestar o el rendimiento del niño.

De hecho, el estudio sugiere que en realidad es dañino para el niño pasar tiempo con una madre que tiene sueño, ansiedad o está estresada.

"El estrés de las madres, especialmente cuando lo están a causa de los malabares que tienen que realizar con el trabajo y tratando de encontrar tiempo para los niños, puede estar afectando a sus hijos", ha afirmado al The Washington Post el coautor de estudio y sociólogo de la Universidad Estatal Bowling Green, Kei Nomaguchi.

Puede ser más beneficioso pasar una hora totalmente comprometida con un niño que pasar toda la tarde escuchando a medias a tu hijo mientras tu mente se pierde entre los correos electrónicos del trabajo.

Tienen un nivel socieconómico elevado

Darren Baker/Shutterstock

Darren Baker/Shutterstock

Una quinta parte de los niños estadounidenses crecen en la pobreza, una situación que limita severamente su potencial.

Algo que se está volviendo cada vez más extremo. Según el investigador de la Universidad de Stanford, Sean Reardon, la brecha de rendimiento entre las familias de altos y bajos ingresos "es aproximadamente del 30% al 40% mayor entre los niños nacidos en 2001 que entre los nacidos 25 años antes".

Como ha escrito el científico social Dan Pink, cuanto mayor es el ingreso de los padres, más altos son los puntajes SAT de los niños.

"En ausencia de intervenciones integrales y costosas, el estado socioeconómico es lo que impulsa gran parte del logro educativo y el rendimiento", ha escrito Pink.

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