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'Broken happy family': pisos para matrimonios divorciados de Noruega

 'divorce apartment' de Birk&Co
Un nuevo concepto de vivienda social y para divorciados Birk&Co
  • Los nuevos pisos para parejas divorciadas forman parte de la nueva área de desarrollo de Hovinbyen (Oslo).
  • Las primeras 10 viviendas para cinco exparejas se terminarán en 2021.
  • El resto de pisos ofrece también zonas comunes y habitaciones de alquiler variable para huéspedes.
Fyrstikkbakken 14 Birk&CO
Casi junto a los bloques de Fyrstikkbakken 14 pasará una línea de metro Birk&CO

Happy broken family es el eslogan de un concepto de vivienda disruptivo que se va a poner en práctica en una de las zonas de nuevo desarrollo de Oslo, la capital de Noruega. En realidad, este proyecto ubicado en Hovinbyen albergará mucho más que pisos para parejas divorciadas con hijos.

De los 50 edificios que se se levantarán en diferentes sitios de la ciudad, algunos ya acabados, cuatro serán levantados por la empresa Birk&Co, que todavía está aguardando a que el Ayuntamiento de Oslo apruebe los permisos y el proyecto en su conjunto.

“Esperamos empezar la construcción de los cuatro bloques con pisos para divorciados, como muy tarde, a comienzos de 2019”, afirma Olav Birkenes, CEO de Birk&Co, a Business Insider España.

Aunque ha causado bastante impacto, la idea ha sido muy bien acogida por los medios y la sociedad noruega, aunque no falten quienes critiquen este proyecto. "Hay gente que viene y nos dice: 'Esto es una idiotez, no podéis construir algo así", reconoce Birkenes. 

Aquí puedes ver todos los detalles de este proyecto que facilitará la convivencia de las familias separadas… ¿o no?

No solo pisos para parejas divorciadas

divorce apartment de Birk & Co
Plano del apartamiento para divorciados de Birk & Co. Birk & Co

De las 130 viviendas que se construirán en los cuatro bloques de la promoción llamada Fyrstikkbakken 14, solo cinco se orientarán a su uso porfamilias divorciadas con hijos. Sin embargo, el resto de pisos se guían por un concepto tan disruptivo como el anterior.

En las viviendas para familias separadas, los niños ocupan siempre el mismo espacio, que por un lado comunica con la vivienda de uno de sus progenitores y, por el otro, a la del otro. Los pequeños disponen siempre de sus mismas habitaciones y del mismo baño, pero sus padres tienen cada uno su propia cocina en su apartamento.

"Hay padres divorciados que mantienen a los niños en una vivienda y son ellos los que cambian, o al revés, pero aquí la unidad familiar puede permanecer en el mismo espacio. Nuestra idea es que estén juntos todo el tiempo, la puerta de la madre —por ejemplo— puede estar siempre abierta", remarcan desde el estudio. 

Desde luego, muchos se lo pensarían dos veces antes de vivir puerta con puerta con su expareja. Sin embargo, cuando se ponen sobre la mesa las ventajas económicas de compartir vivienda en uno de los países donde esta es más cara la cosa cambia, por no decir los beneficios que algo así puede tener en el cuidado y la educación de los niños de padres divorciados
 

Sala social, espacios compartidos y habitaciones flexibles en Fyrstikkbakken 14

Collective apartment
El 'collective housing apartment' de Birk&Co busca amplificar las relaciones humanas entre pisos compartidos Birk&Co

Olav Birkenes, el CEO de la firma, reconoce que, cuando empezaron con la concepción del proyecto, realizaron algunos talleres de creatividad de los que salió la propuesta de los pisos para divorciados y otras que permiten entender mejor el plano de esta construcción (arriba): "Consideramos que nuestra misión no era solo lograr edificios residenciales sostenibles con bajas emisiones de gases de efecto invernadero". 

Su concepto principal son los llamados apartamentos colectivos, donde los residentes pueden comprar un dormitorio y un baño, mientras comparten la cocina y la sala de estar con otras personas. También tendremos una gran "sala social" con espacios compartidos flexibles con lugares para el networking para que los residentes puedan trabajar desde casa durante el día. 

Estas salas puede tener un uso social, ya que por la noche y los fines de semana se pueden emplear para  conocer a vecinos, amigos y familiares con fines comunitarios. "Conectadas a la sala social tenemos 3 o 4 habitaciones que los residentes pueden alquilar por un precio simbólico para sus huéspedes", puntualiza Birkenes.  

La nueva área de desarrollo de Hovinbyen (Oslo)

Espacio comunitario de Birk&Co
El espacio comunitario del edificio Birk&Co

La promoción Fyrstikkbakken 14 para parejas divorciadas es solo una de las ideas que se han aportado al proyecto Hovinbyen en el que, hasta 2020, la municipalidad de Oslo está recuperando 2,5 millones de metros cuadrados de un área industrial frente al mar para construir 25.000 viviendas. 

La idea es acoger a la creciente población de la ciudad con una huella de carbono mínima y sin aumentar su densidad, así que todo este desarrollo depende de una línea de metro que se está construyendo a cinco minutos de donde se situarán esas viviendas para padres divorciados.

Un país de huella cero desde la construcción

habitaciones para compartir de Birk&Co
Las habitaciones para compartir que proponen Birk&Co

El leitmotiv de todo el proyecto es poder construir con la menor huella de carbono posible y no hay mejor manera de evitar el impacto medioambiental que hacer una vivienda flexible que se adapte a necesidades diferentes. 

"Con este proyecto esperamos poder demostrar que pensar de forma sostenible y crear hogares del futuro es, de hecho, más sostenible desde el punto de vista financiero que hacer las cosas a la antigua", reconoce Birkenes. 

El CEO de la empresa puntualiza que, "sin embargo, esto requiere una estrecha colaboración entre los vecinos, los políticos, los burócratas y de nosotros como promotores inmobiliarios, pero también proporciona una gran cantidad de motivación para que el equipo cree una historia de éxito".

Movilidad también en comunidad

Así, además de la proximidad del metro, en los edificios de Fyrstikkbakken 14 habrá apenas 40 plazas de aparcamiento para 130 viviendas. Muchos de los vehículos que allí estacionen serán eléctricos y de uso compartido por los residentes, un modelo que ya funciona en algunas ciudades donde el espacio para estacionar apenas existe, como Ámsterdam.

El desarrollo de esta área sí cuenta, por ejemplo, con 400 plazas de aparcamiento para bicicletas e, incluso, se ha previsto un local para su mantenimiento y reparación desde el inicio en los planos. 

Millones de personas comparten vivienda, pero estas no se han creado pensando en esta clase de uso. Sea para familias divorciadas, para jóvenes o para familias con menos recursos, pensar en cómo la construcción puede reducir el impacto medioambiental y a la vez actuar de motor social puede llegar a resultar una genialidad y parece incluso una necesidad. Aunque quizá no tantos estarían dispuestos a compartir piso con, por ejemplo, estudiantes universitarios.

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