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Caixabank lanza sus primeras tarjetas que no son de plástico: son biodegradables y hechas con pasta de maíz

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CaixaBank
  • Caixabank comercializará a partir de septiembre sus primeras tarjetas que no son de plástico de las que prevé distribuir unas 150.000 unidades anualmente, según publica Cinco Días. 
  • Las tarjetas serán biodegradables y estará disponibles para la modalidad de tarjeta regalo.
  • La entidad también ha cambiado el proceso de fabricación de estas tarjetas para reducir la huella de carbono. 

Caixabank comercializará a partir de septiembre sus primeras tarjetas que no son de plástico de las que prevé distribuir unas 150.000 unidades anualmente. Las tarjetas serán biodegradables y estará disponibles para la modalidad de tarjeta regalo, según ha adelantado CincoDías

El mismo diario asegura que fuentes de la entidad señalan que el lanzamiento de este producto es un avance dentro de un plan diseñado para reducir el impacto medioambiental de las tarjetas de la entidad. Caixabank cuenta con un total de 17,4 millones de tarjetas. 

De esta forma, la hoja de ruta de la entidad pasa por fabricar todas sus tarjetas regalo con este material biodegradable que está compuesto sobre todo por un bioplástico que se consigue con almidón de maíz. Esto conlleva a que las tarjetas resultantes sean orgánicas y biodegradables en contraste con las tradicionales tarjetas de plástico que pueden tardar hasta 1.000 años en descomponerse. 

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El material para hacer las tarjetas biodegradables tiene una duración aproximada de dos años, el mismo plazo que las tarjetas regalo para ser usadas, lo que hace que sea el material adecuado para este tipo de tarjetas y no para las tradicionales de débito o crédito. 

La entidad también ha cambiado el proceso de fabricación de estas tarjetas para reducir la huella de carbono. 

El plan de la entidad también pasa por una fase de reciclaje del resto de tarjetas. A lo que suman desarrollos en tecnología para poder hacer bandas magnéticas de tarjetas más resistentes y que por tanto no haya que cambiar por problemas de desmagnetización. Además, se plantean ampliar la caducidad de las tarjetas de 5 a 7 años por lo que se reduciría el número de tarjetas que habría que recambiar. 

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