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Cómo combatir el acné: esto es lo que dice la ciencia y estos son los mitos que debes ignorar

Mujer mirándose al espejo
Gettyimages
  • El acné es una de las enfermedades cutáneas más frecuentes.
  • Hasta un 80% de los adolescentes padecen algún tipo de acné.
  • Esta patalogía se debe a un funcionalmiento anormal de aparato pilosebáceo, que entre otras consecuencias conlleva una segregación de sebo más elevada de lo que la piel puede eliminar.
  • Debido a su frecuencia es habitual encontrar en la red diversos consejos sorbe cómo combatir el acné. Pero no todos estos remedios se basan en fundamentos científicos. 
  • A continuación te decimos qué dice la ciencia sobre el acné y los mitos para tratarlo que deberías ignorar.
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Todos hemos sentido alguna vez la terrible sensación de levantarnos con un enorme grano en mitad de nuestra cara. Su tamaño y su llamativo color rojo hacen que sea imposible dejar de mirarlo. No queremos salir a la calle.

Esta es una sensación que conocemos todos. Especialmemte los más jóvenes.

Y es que el acné es una de las enfermedades cutáneas más frecuentes. Casi el 80% de los adolescentes entre los 13 y los 18 años la padece, representando el 25% de las consultas al dermatólogo de acuerdo a la Asociación Española de Pediatría. Según el estudio Global Burden of Disease, entre el 12% y el 22% de las mujeres adultas ha sufrido esta patología en algún momento de su vida.

El acné engloba tanto los poros tapados, conocidos como puntos negros, blancos o espinillas, como los granos y las protuberancias más profundas como quistes o pústulas. Las zonas más frecuentes para su aparición son la cara, el cuello pero también hombros, pecho o incluso espalda.

Por qué aparecen los granos

Esta enfermedad común de la piel se origina debido a un funcionamiento anormal del conocido como aparato pilosebáceo. En la formación del acné entran en escena varios factores.

Las glándulas sebáceas segregan sebo a la superficie de la piel a través de los folículos pilosos. Un primer factor de la formación del acné tiene que ver con una hiperactividad en la producción de este sebo que la piel no es capaz de eliminar produciendo tapones de grasa en los folículos.

Esto además se complica por la alta tasa de andrógenos que suelen darse en la pubertad y que favorece esta hiperseborrea. De ahí que el acné sea tan frecuente en la adolescencia.

A esto se le suma un tercer factor que tiene que ver con la colonización bacteriana. Y es que ciertas bacterias  de la flora cutánea del ser humano (Corinebacterium acnes y Propionibacterium acnes) tienen predilección por poblar el folículo pilosebáceo.

Con tal escenario de grasa como el descrito, es más frecuente su presencia. El problema es que al asentarse en los folículos segregan partículas inflamatorias que contribuyen a la formación de protuberancias tales como pústulas.

Existen distintos tipos de acné que pueden clasificarse según el tipo de lesiones en leve, moderado o grave, que puede dejar cicatrices en las zonas afectadas.

Cómo tratar el acné

Mucho se ha hablado y escrito sobre cómo tratar el acné. Sin duda la recomendación pasa por tratar esta enfermedad cutánea con un especialista médico. El dermatólogo será siempre quien mejor pueda opinar sobre la forma de combatir el acné para cada caso.

Cabe resaltar en este sentido que como suele suceder con el resto de enfermedades o patologías, el tratamiento suele ser largo y no existen remedios milagrosos que hagan desaparecer el acné de un día para otro.

Los tratamientos del acné tendrán como objetivo regular el exceso de sebo, impedir que los folículos se obstruyan y evitar el exceso de flora bacteriana.

Leer más: 7 grandes mitos de la salud desmontados en 2018

Debido a que se trata de una enfermedad bastante frecuente es habitual encontrar por ahí numerosos remedios y consejos sobre las mejores formas de combatir el acné. El problema es que muchos tienen  dudosa credibilidad.

Revistas de belleza, blogs de salud o medios de comunicación a menudo difunden remedios contra los granos que no tienen base científica alguna o que en muchos casos incluso están destinados únicamente a vender un producto en concreto.

Por ello hemos querido recopilar algunos de los mitos más citados sobre cómo tratar el acné para ver la verdad científica que se esconde tras esos consejos. 

Los lácteos y el chocolate pueden producir acné - Falso

Queso fresco en una mesa
PauloVilela/Getty Images

Es imposible pensar en el acné sin hacerlo en el chocolate. Y es que desde hace tiempo mucho se viene diciendo sobre la influencia que este alimento tienen sobre esta patología.

Pero aunque existen muchos estudios dispuestos a aclararlo, lo cierto es que por el momento en general no existen investigaciones concluyentes que demuestren la relación entre la alimentación y el acné.

En 2016 un estudio en torno al análisis de los alimentos consumidos por adolescentes con y sin acné determinaba que: " No se encontraron diferencias significativas entre la ingesta total de lácteos, grasas saturadas o grasas trans, o carga glucémica".

Es cierto que frente a esto, algunas investigaciones han ofrecido pruebas donde se sugiere que un exceso de productos lácteos podría incrementar el acné. Pero en general las conclusiones son débiles e indican la necesidad de investigación adicional sobre ello.

En este sentido si percibimos que la ingesta de un determinado alimento parece tener como consecuencia un brote de acné se puede optar por desterrarlo de la alimentación. Aunque lo más conveniente es siempre consultarlo previamente con un especialista.

Los alimentos grasos avivan el acné - Falso

Una chica comiendo pizza
Getty Images

Otro mito común sobre el acné es pensar que al ingerir productos grasos esa grasa pasará a nuestra piel en forma de granos. 

Pero de igual manera que con los lácteos, la ciencia aún no se ha puesto de acuerdo en determinar que si una relación directa entre alimentos grasos y acné.

Como ya hemos mostrado, el estudio elaborado en 2016 sobre adolescentes con y sin acné fijaba entre sus conclusiones la falta de diferencias significativas "entre la ingesta total de lácteos, grasas saturadas o grasas trans, o carga glucémica."

A pesar de ello, en cuanto a alimentación y granos, las evidencias existentes entre una vinculación de las dietas altas en índice glucémico y los brotes de acné parecen ser más convincentes que las relacionadas con los lácteos.

El índice glucémico clasifica los alimentos según su efecto sobre los niveles de azúcar en la sangre. Los alimentos con alto índice glucémico, como el arroz, el pan blanco o las patatas aumentan los niveles de insulina en la sangre al ser digeridos.  Y esta insulina a su vez estimula las hormonas que contribuyen a la creación de sebo, que puede jugar un papel esencial en la aparición del acné.

Lavar las zonas afectadas varias veces al día ayuda al acné - Falso

Frotar piel ducha
Getty Images

Si bien el jabón y la limpieza frecuente de la cara se llevan recomendado para combatir el acné desde el siglo XIX, lo cierto es que la evidencia científica de este remedio es más bien escasa. 

Como se ha visto, el acné no está provocado por la suciedad de la cara, por lo que limpiar frecuentemente o con brusquedad la zona no tendrá efecto positivo alguno sobre los granos. Según algunos expertos podría incluso tener consecuencias negativas sobre ello.

Pero aunque lavarse la cara con frecuencia no sea más que un mito, sí resulta conveniente limpiar las zonas afectadas con acné de manera adecuada. Para ello se aconseja limpiar con agua tibia y jabones no alcalinos adecuados para ello.

La almohada puede generar acné - Falso

consejos para dormir sin pasar calor
Mel Poole/Unplash

Lo creas o no, nuestro cuarto puede ser una fuente de suciedad y bacterias importante. Pero a pesar de ello no existen por el momento estudios científicos que confirmen que esto pueda conllevar a generar acné.

Sí es cierto, que lavar la ropa de cama como sábanas y fundas de almohada es beneficioso en general para nuestra piel, ya que en estas se acumulan células muertas y microorganismos que de lo contrario se mantienen en contacto constante con nuestro cuerpo empeorando la salud de nuestra dermis.

El maquillaje causa acné - Falso

Maquillaje

Muchas veces hemos oído que el maquillaje puede favorecer la aparición de granos.

En 1972 un estudio hablaba por primera vez del acné cosmetico, advirtiendo de la presencia de cierto acné leve persistente  en mujeres adultas derivado del uso de maquillaje.

Y sí, todas nosotras hemos podido comprobar cómo al aplicar cierto producto cosmético hemos terminado con algunos granos al día siguiente. Cuando un maquillaje nos genera granos se debe a que el producto ha obstruido nuestros poros contribuyendo a la aparición de estos. 

Pero esto no puede conllevar a pensar que los maquillajes generan acné. Y es que no se debe de manera generalizada al maquillaje si no al tipo de producto que utilicemos y sobre todo a nuestros hábitos.

Para evitarlo es conveniente desmaquillarse siempre al llegar a casa con agua y jabón. En cuanto a los productos, lo recomendable es utilizar maquillajes lo menos grasos posibles y que no contengan sustancias comedogénicas (como la manteca de cacao).

La pasta de dientes puede ayudar con el acné - Falso

Pasta de dientes
Pixabay

Algunos de los remedios caseros contra el acné que circulan por internet aconsejan poner pasta de dientes en la cara para secar los granos.

No solo este consejo no tiene fundamento científico alguno. Además puede suponer un riesgo para nuestra piel poner pasta de dientes en ella.

Como revelaba un estudio de 2016 elaborado por el instituto estadounidense de hábitos alimenticios y de consumo Cornucopia, la mayoría de pastas de dientes contienen elementos que pueden ser perjudiciales para la salud y en muchos casos químicos abrasivos.

Por ello corremos el riesgo de producirnos ciertas quemaduras en la cara si aplicamos dentífrico en ella como si fuera una crema facial.

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