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Las cosas más raras que el ser humano ha enviado al espacio

SpaceX Tesla Roadster
SpaceX

Elon Musk pasará a la historia como uno de los grandes visionarios de nuestra generación por su rol en empresas tan disruptivas como Paypal, Tesla, Hyperloop o Space X, la compañía de transporte aeroespacial que ha transformado la industria al construir cohetes de lanzamiento espacial reutilizables. 

Por si fuera poco, Musk ha agrandado un poco más su historial este lunes como responsable del lanzamiento del cohete más potente conocido hasta la fecha, que además ha servido como plataforma de lanzamiento para nada menos que un coche, un Tesla Roadster del propio Musk que ya navega por el espacio rumbo a Marte con un maniquí a bordo y Space Oddity de David Bowie como banda sonora.

Al margen de los objetos que se han subido a a bordo de naves espaciales para regresar semanas o meses después a la Tierra, a continuación repasamos las cosas más raras que el ser humano ha lanzado al espacio y que jamás regresarán a nuestro planeta: 

Un Tesla Roadster

Elon Musk quería demostrar que su cohete reutilizable de lanzamiento espacial más pesado, bautizado como Falcon Heavy, tenía la capacidad para enviar cargamentos pesados hasta la órbita de Marte. Claro que para minimizar posibles riesgos en el primer lanzamiento de este tipo, Musk pensó que deberían poner en su interior "la cosa más tonta que podamos imaginar".

Ese objeto acabó siendo el Tesla Roadster, un automóvil deportivo eléctrico bastante exclusivo (solo se fabricaron 2.500 unidades) propiedad de Elon Musk. Aparte de Starman, el maniquí humano vestido con el traje espacial de SpaceX sentado en el asiento del conductor, en el interior del coche también hay una copia de la novela Guía del autoestopista galáctico en la guantera, un Roadster en miniatura (Starman incluido) de Hot Wheels, una placa con los nombres de todos los empleados que trabajaron en el proyecto y una copia de los libros de La Fundación de Isaac Asimov dentro de un avanzado dispositivo de almacenamiento.

Tres diminutas figuras de Lego

Figuras LEGO sonda Juno
NASA

La sonda espacial Juno se lanzó el 5 de agosto desde Florida para estudiar el planeta Júpiter con tres pequeñas figuras de Lego que representan al astrónomo italiano Galileo Galileo, al dios romano Júpiter y a su hermana y esposa Juno.

La NASA acordó llevar estas figuras al espacio como parte del acuerdo con la marca de juguetes que tiene como objetivo inspirar a los niños a explorar la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas.

Dos discos de oro

Discos Oro Voyager
NASA

La NASA lanzó en 1977 dos sondas de exploración espacial que se han convertido en los objetos fabricados por el ser humano que más lejos han llegado más lejos: la Voyager 1 entró en el espacio interestelar el 25 de agosto de 2012.

Las sondas llevan encima unos discos de oro a modo de cápsulas del tiempo que contienen sonidos e imágenes que retratan la vida en la Tierra compiladas por un comité presidido por Carl Sagan.

Algunas pelotas de golf lanzadas desde la Luna

El comandante de la misión Apolo 14, Alan Shepard, tenía como misión estudiar las características de la superficie y el interior de la luna. Para ello caminó junto a su compañero, Ed Mitchell, durante nueve horas por el satélite.

Sin embargo, Shepard pasó a la historia cuando sacó por sorpresa un palo de golf (concretamente un hierro 6 modificado para que pudiera caber en el módulo lunar) y dejó caer un par de pelotas a la superficie lunar.

Así se convirtió en el primer ser humano en jugar al golf sobre la luna y, al mismo tiempo, sus golpes sirvieron para comprender un poco mejor la gravedad del satélite natural de la Tierra.

Una canción de Los Beatles

Discos Beatles
Getty Images

Por muy extraño que suene hay una canción de Los Beatles que está viajando por el espacio. Se trata por supuesto de Across the Universe, enviada a través de un mensaje interestelar el 4 de febrero de 2008 en dirección a la estrella Polaris desde la única instalación de la NASA en España, el complejo de comunicaciones del espacio profundo de Madrid ubicado en Robledo de Chavela.

Ese mensaje se lanzó para conmemorar el 40º aniversario de la grabación de la canción, el 45º cumpleaños del centro español y el 50º aniversario de la NASA. Sin embargo, no es la única y ni siquiera la primera canción enviada al espacio exterior: Rusia envió un puñado de canciones en una serie de transmisiones interestelares que incluían canciones populares nacionales junto a obras de Betthoven, Vivaldi, Saint-Saëns, Rakhmaninov o Gershwin. 

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