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EE.UU. prepara el ejército del futuro con enjambres de drones

Drones Gremlins
Dynetics.com

Históricamente, la mayoría de los avances tecnológicos siempre se han concebido para la guerra: desde el reloj de pulsera, durante la Primera Guerra Mundial, hasta el GPS, utilizado para seleccionar objetivos estratégicos en la Guerra del Golfo, gran parte de los inventos militares han terminado teniendo un uso cotidiano.

Algo similar sucede con los drones, que al margen de sus posibilidades como medio de transporte de mercancías e, incluso, de personas, representan desde el principio una de las grandes apuestas de los ejércitos de las mayores potencias para poder minimizar las bajas humanas en conflictos armados. Y parece que los drones cada vez están más cerca de sustituir a los soldados.

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Contar con aeronaves no tripuladas es un viejo sueño de todo general: ya en 1849, el Imperio Austríaco llevó a cabo el primer bombardeo aéreo de la historia y, como aún no existían los aviones, recurrió a 200 globos aerostáticos cargados de explosivos y manejados en remoto con cuerdas para atacar a sus sublevados en Venecia.

Desde entonces, los departamentos de defensa de los diferentes Estados han utilizado todo tipo de aeronaves sin tripulación a modo de sondas o para tomar fotografías aéreas, entre otros usos. Pero hasta hace bien poco resultaba inconcebible un ejército drones capaces de actuar a modo de enjambre para atacar objetivos desde el aire.

El proyecto que parece más cerca de conseguirlo se está llevando a cabo en EE.UU. y recibe el nombre de DARPA —Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa, por su traducción al castellano—, dependiente del Pentágono. Este organismo, creado en 1958 como herramienta para desarrollar tecnologías militares ─y donde se gestó el internet moderno─, concedió el pasado abril un contrato por valor de más de 32 millones de euros a la empresa Dynetics para desarrollar en los próximos 21 meses una nueva clase de pequeños drones de bajo coste, capaces de desplegarse desde una nave nodriza y volver a ella tras cada operación.

Tecnología de bajo coste para hacer máquinas de matar

"Puedes enviar oleadas de enjambres una y otra vez hasta sobrepasar al adversario", reconoce Tim Keeter, ingeniero jefe de la compañía, en este artículo de The Washington Post, donde también destaca que el bajo coste tanto del hardware como de la IA necesaria permite a la armamentística crear modelos cada vez más versátiles y agresivos para el campo de batalla. Algo que ya se pudo comprobar de la mano de los drones de compañías como Samsung y LG durante los últimos Juegos Olímpicos de Invierno de Corea del Sur.

El nombre en clave del programa de desarrollo de estos enjambres de drones tampoco deja lugar a la imaginación: Gremlins se llama el proyecto con el que se pretenden crear auténticas hordas de drones capaces de repararse en cada visita a la nave nodriza, para poder volver a la acción después. Es más, las últimas pruebas realizadas confirman que podrán sacar el máximo partido de su complejo sistema de sensores para volar en tándem y cubrir así un radio aún mayor.

Quizá, el mayor problema al que se enfrentan en Dynetics sea el proceso de despegue y aterrizaje de los drones en un avión en movimiento a gran velocidad. Ese el principal escollo que tratan de solventar desde la compañía, que prevé probar próximamente si cuatro drones son capaces de salir de la nave nodriza, volar de modo autónomo durante media hora y poder volver a la base aérea. A partir de 2019, pretende utilizar para ello un carguero Hércules, con una velocidad de crucero estándar de unos 540 kilómetros por hora.

China y Rusia, los principales rivales

Al margen de Dynetics, el proyecto de DARPA para dar crear enjambres autónomos se llevará a cabo durante los próximos 43 meses y costará en torno a los 60 millones de euros en varios proyectos paralelos. Y, a pesar de que pueda parecer una cantidad desorbitada, supone aproximadamente el 66% de lo que cuesta desarrollar un solo caza de combate F-35. Por eso, supone una inversión bastante rentable para EE.UU., ya que si llegase a buen puerto, podría no sólo evitar poner en peligro a soldados, sino también reducir enormemente los costes de producción de aeronaves militares.

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Algo de lo que parecen haberse dado cuenta dos de los principales rivales en la carrera armamentística aérea. Por un lado, China ─ de la mano de la gigante estatal tecnológica CETC─ ya ha desarrollado enjambres capaces de alinearse perfectamente durante horas y, de hecho, la exhibición que llevó a cabo la compañía en asiática en junio de 2017 supuso un nuevo récord en este campo, con 119 drones actuando en forma coral y superando a los 107 que había utilizado previamente el Ejército de EE.UU. en otra exhibición.

Por otra parte, Rusia no sólo acaba de anunciar que utilizará drones para prevenir ataques terroristas durante el Mundial de fútbol que arranca el próximo junio, sino que además ya dispone de drones pesados de más de 200 kilos capaces de realizar tareas de vigilancia y de ataque a blancos terrestres. La única pega es que en materia de IA, los Korsar ─como se llaman estos dispositivos─ andan más bien escasos. Y, por ahora, no podrían ser plenamente autónomos ni volar en enjambres.

El dilema de los vehículos militares autónomos

En cualquier caso, los enjambres de drones suponen un paso más en la IA aplicada al ámbito militar. Un aspecto que, a pesar de las ventajas que pueda suponer para el ejército que posea este tipo de armamento o vehículos autónomos, suscita muchas dudas acerca de las guerras del futuro: si dos potencias mundiales deciden enzarzarse en batallas de drones sin que haya bajas humanas, será un gran avance ─dentro de lo malo─; el problema es que, sin entrar a valorar la legalidad de dichas acciones bélicas, con quien suelen iniciar guerras es con países más débiles militarmente hablando.

Por eso, hay quien ve este tipo de automatización de la guerra como un paso más en la insensibilización de las potencias mundiales respecto a la crudeza de la guerra. Porque, como sucedía en la novela El Juego de Ender, la simulación de una guerra es mucho menos costosa emocionalmente que una guerra real. Además, precisamente la ciencia-ficción nos ha mostrado una y otra vez los peligros de la IA aplicada al ámbito militar. Sólo hay que recordar que Skynet es creada en la saga Terminator por Cyberdyne Systems, una subcontrata del Pentágono para automatizar los sistemas de Defensa de EE.UU.

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