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20th Century Fox

Ante el estreno de Ad Astra, los expertos nos cuentan cómo los astronautas se preparan para una misión espacial

Especial Ad Astra

Gabriel García de la Torre, Carmen Koehler e Íñigo Muñoz Elorza
Gabriel García de la Torre, Carmen Koehler e Íñigo Muñoz Elorza HobbyConsolas
  • Brad Pitt encarna en Ad Astra, la película que se estrena este viernes 20 de septiembre, a un astronauta embarcado en un viaje al Sistema Solar.
  • Hablamos con 3 expertos para que nos cuenten qué tipo de preparación, física y mental, deben seguir los astronautas antes de un viaje espacial.
  • Los astronautas análogos se encargan de probarlo todo en entornos de simulación que replican las condiciones de las misiones espaciales.

Ad Astra acaba de llegar a la cartelera. En esta superproducción podréis embarcaros en la misión espacial comandada por Brad Pitten la que se verá obligado a llegar hasta los confines del Sistema Solar para encontrar vestigios del Proyecto Lima, enviado décadas atrás en busca de vida extraterrestre inteligente.

Nosotros hemos tenido el privilegio de hablar con Gabriel García de la Torre, doctor en neuropsicología de la NASA encargado de realizar los perfiles de los astronautas, y con Carmen Koehler e Íñigo Muñoz Elorza, astronautas análogos encargados de probar en entornos de simulación los trajes, equipos y las condiciones ambientales a las que se verán expuestos en el futuro los primeros cosmonautas que se embarquen para alcanzar destinos como Marte.

Y es que, como es obvio, una de las primeras preocupaciones de las actuales investigaciones es comprender cómo afectará física, psicológica y socialmente un viaje de estas características, teniendo en cuenta que serán clave las relaciones interpersonales en misiones internacionales en las que se entremezclarán distintos intereses culturales, políticos y diversas idiosincrasias.

Algo que preocupa especialmente a los expertos en la materia es el "efecto psicológico de la pérdida de visión de la Tierra, análoga al que podían sentir en la antigüedad los marineros que dejaban de ver la costa", como señalaba el doctor García de la Torre.

Gabriel García de la Torre e Íñigo Muñoz Elorza
Gabriel García de la Torre e Íñigo Muñoz Elorza HobbyConsolas

Entre los aspectos que trata con mayor precisión la película Ad Astra, ambos señalan que es muy plausible que en el futuro haya colonias espaciales en la Luna y que de allí partan las expediciones a Marte, dado que requerirán una menor cantidad de energía para despegar al no tener el satélite una gravedad que "vencer". De hecho, ya existe el proyecto Moon Village para crear una estación permanente en ella.

Pero advierten también de que algunos peligros como la piratería lunar podría ser clave. "Tengamos en cuenta", señalaba Elorza, "que ya hay una compañía que vende suelo de la Luna". Es probable que sobre esta materia haya que legislar antes de que se produzcan este tipo de abusos, pero también hay cierto miedo de que al volver la vista hacia las estrellas "deje de cuidarse el planeta Tierra", que es al fin y al cabo el primer hogar del ser humano.

Todo eso es algo que el director James Gray ha tratado de reflejar en su película, como podéis ver en esta entrevista que le hicieron nuestros compañeros de HobbyConsolas:

Con Iñigo Muñoz Elorza hablamos en mayor profundidad acerca de algunas de las principales cuestiones que propone la película:

BI: ¿Hasta qué punto es factible viajar hasta Neptuno a día de hoy en una misión tripulada?

IME: Ahora mismo todavía nos quedan muchos pasos. Es plausible, ya habido sondas que se han enviado y que han llegado a los confines del Sistema Solar, pero obviamente al no llevar nadie dentro, no necesitas tener los sistemas, primero, para mantener a alguien vivo y en buenas condiciones, y segundo, para asegurarte de que una persona pueda aguantar tanto tiempo. 

El primer paso, tal y como muestra la película, es volver a la Luna y a Marte y ese ya es un reto bastante grande a día de hoy. Pero sí que creo que una vez que lleguemos a Marte es cuando podremos empezar a plantear mayores retos.

Aprenderemos mucho, más de lo que nos figuramos ahora, porque estamos previendo algunas cosas, pero otras las tendremos que atacar sobre la marcha. Y después podremos ver si vamos a los gigantes gaseosos o los helados…

BI: ¿Cuál será el Impacto de la automatización en la autonomía de las personas que viajen a Marte?

IME: Tendrá varios impactos: a nivel práctico, obviamente, si la tripulación tiene que ocuparse menos del mantenimiento de los sistemas, eso traerá consecuencias. Ahora mismo en la Estación Espacial Internacional (EEI) hay tecnología de hace décadas, de cuando se empezaron a desarrollar y que funcionan, pero gran parte del trabajo de los astronautas es mantenimiento: controlar la estación para que operativa y que ellos puedan estar bien y realizar su trabajo. Es, por así decirlo, “trabajo de manitas”.

Ad astra
Brad Pitt en una cámara anecoica en Ad Astra 20th Century Fox

Con robots o con la inteligencia artificial que pueda ver qué equipos están fallando o prever cuáles puedan fallar, eso se podrá descargar de las tareas de los astronautas, pero por otro lado el viaje es muy largo y si gran parte del trabajo lo pueden hacer las máquinas, quedará mucho más tiempo libre para la tripulación en un entorno cerrado y como hemos visto, tenerlos ocupados y mantenerlos activos es necesario para que tengan la mente centrada.

Si tienes mucho tiempo de inactividad es cuando los problemas asociados al estrés por el confinamiento y el aburrimiento pueden influir, y es algo a tener en cuenta.

Automatizar para quitarles trabajo sí, pero también es cierto que la tripulación tiene que tener una razón para estar ahí y que cuando se levanten al empezar el día tengan objetivos y no solo una larga espera. Habrá que ver no solo los experimentos que se puedan hacer cuando lleguen a Marte, sino otros que interese hacer a medio camino, o bien articulando actividades que mantengan a la tripulación cohesionada.

Íñigo Muñoz Elorza con el traje espacial
Íñigo Muñoz Elorza con el traje espacial National Geographic

BI: ¿Se baraja la suspensión de las funciones vitales o la hibernación en los viajes espaciales largos?

IME: No soy especialista en ese campo de investigación, pero creo que es muy interesante. Desde la hibernación hasta el ralentizamiento de los sistemas, incluso ya hay cápsulas de privación sensorial para relajarse y desconectar del entorno. No hay tantos estudios de cómo podría afectar esto en un viaje a largo plazo. Los entornos análogos nos dan mucha información sobre eso.

En la Antártida o en submarinos nucleares que están mucho tiempo sumergidos, que en el fondo es muy similar, sí que la tripulación tiene que estar muy activa, porque son necesarios, pero en una misión a Marte pasas mucho tiempo simplemente para llegar.

Por eso, si no podemos viajar en animación suspendida, tenemos que pensar cómo lo llevamos a cabo para que estén activos y en buenas condiciones. Me parecería muy interesante, pero también habría que ver si la gente estaría dispuesta a hibernar durante ocho meses (que son ocho meses que pierdes de tu vida) o qué tipo de sueños podrías tener en ese tiempo, porque el cerebro seguiría activo. Si te afectan los pensamientos que has tenido en ese tiempo o si sigues preparado para la misión como estabas antes. Habría que estudiar cómo llevarlo a cabo, cuál sería el periodo de adaptación... 

BI: ¿Qué tipo de formación se requiere para ser un astronauta análogo?

IME: Hemos tenido una formación similar a la de un astronauta, pero mucho más reducida. Primero por varios aspectos: por tiempo, por criterios presupuestarios y también porque para ser considerados astronautas tienen que tener un nivel de conocimientos muy alto. Una vez que los seleccionan tienen un entrenamiento básico de unos dos años y luego, cuando les asignan a una misión, tienen un entrenamiento específico que es de en torno a tres años. Es decir, que para ir a la EEI como mínimo necesitan una formación de cinco años.

Con las misiones análogas hay otro tipo de frecuencia y de compromiso: no tienes cinco años para hacerlo y buscas unos resultados muy específicos, pero sí que tenemos un entrenamiento similar en cuanto a conocimiento del entorno (en el fondo estamos haciendo análogos de Marte, así que tenemos que conocer las características ambientales: sabes que no estás en Marte pero tienes que hacer como si estuvieras allí para que los resultados sean válidos), el entrenamiento básico de los sistemas para poder funcionar, reparar si hay algo que se estropea y, sobre todo, de los experimentos, porque se llevan a cabo igual que en la EEI o en una futurible misión a Marte.

Lo que necesitamos es un retorno para la ciencia, contestar a la pregunta: ¿podría un astronauta realizar este experimento y obtener datos significativos para la ciencia en Marte? En las misiones análogas que hacemos nosotros tenemos un delay (retardo) en las comunicaciones de 10 minutos ida y 10 minutos vuelta.

No puedes tener dudas ni errores, el tema de la autonomía y la capacidad de gestión en la tripulación en los procedimientos y en los experimentos es fundamental para que puedas tomar las decisiones adecuadas y tengas herramientas para saber cuál es la necesaria en cada ocasión. Si no, serían horas perdidas en Marte, que con lo que va a costar llegar, cada minuto será oro.

Por eso es tan importante que el entrenamiento sea a nivel técnico, de astrobiología (geología y qué tipo de vida, en caso de que hubiera, creen los científicos que pudiera haber). En el fondo un astronauta es los ojos, las manos y los oídos de un científico en el espacio y cuando estamos en misiones análogos intentamos ser lo mismo. 

BI: ¿Qué entrenamiento emocional tenéis los análogos? ¿Qué se busca en un astronauta que esté ya en su ADN y qué es lo que se le enseña?

IME: Se buscan algunos aspectos muy particulares: en la selección se aprecia la perseverancia y la inclinación al trabajo bien hecho, pero hay una parte importante que es la tolerancia al fracaso y al aburrimiento que es muy importante.

Hay abundantes tiempos de espera y hay que lidiar con eso, es algo que te pone a prueba, sabes que no estás solo y que dependes de mucha gente. También el humor, que no seas una persona que vaya a ser asocial dentro del equipo. Tienes tareas pero también tienes que poder convivir. Ser una persona metódica y muy enfocada a los objetivos, pero también con tolerancia al aburrimiento y la frustración, y un cierto manejo de los nervios con buen humor y que transmita eso al resto de la tripulación.

En cuanto al entrenamiento que pueda haber, depende de los análogos y las misiones: en ocasiones se han dado problemas y por eso se ha visto la necesidad de una monitorización constante por parte de psicólogos que te pueden apoyar, o también ahora en Astroland hay equipos que están trayendo herramientas de programación neurolingüística o incluso con técnicas modernas que las personas pueden aplicar sobre sí mismas en caso de problemas. La tendencia no es solo buscar una serie de características sino dar un extra: no solo hay que dar herramientas técnicas sino también personales. Pero claro, cuanto mejor vengas de casa, mejor.

Mientras que la ciencia avanza despacio y metódicamente, la ciencia-ficción nos permite abrir una puerta al futuro para fantasear con todas estas ideas, así que no podemos dejar de recomendaros que disfrutéis en pantalla grande de Ad Astra y os adelantéis a lo que está por llegar.