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11 cosas que la ciencia relaciona con el riesgo de sufrir un derrame cerebral

11 dangerous things that science has linked to a higher risk of having a stroke
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  • Los accidentes cerebrovasculares generalmente ocurren cuando el cerebro de una persona no puede obtener el oxígeno que necesita. También pueden ser provocados por un sangrado repentino en el cerebro.
  • Cuando el cerebro no puede obtener sangre oxigenada, las células cerebrales mueren o sufren daños, y las partes del cuerpo que controlan esas células cerebrales pueden descontrolarse.
  • Esto puede causar parálisis, entumecimiento, debilidad, demencia, dificultad para comunicarse o dificultad para ver. Los accidentes cerebrovasculares pueden ser fatales.
  • Hay muchas cosas que las personas pueden hacer para reducir el riesgo de sufrir un derrame cerebral: moverse, comer alimentos frescos y respirar aire puro son algunas de las mejores estrategias.

Cuando nuestros cerebros no pueden obtener el oxígeno que necesitan, entonces comienza el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular.

Los accidentes cerebrovasculares son el resultado del daño a las células del cerebro. Más comúnmente, esto se debe a la falta de flujo sanguíneo oxigenado, un evento llamado accidente cerebrovascular isquémico. El sangrado en el cerebro también puede causar un tipo diferente de ataque cerebral llamado accidente cerebrovascular hemorrágico.

Este repentino cambio en el cerebro puede ser fatal: los accidentes cerebrovasculares son la quinta causa de muerte en los EE.UU. Más de 142.000 estadounidenses murieron a causa de estos accidentes en 2016. Esto significa que, en promedio, alguien muere de un derrame cerebral cada cuatro minutos en los EE. UU.

Una persona que sufre un derrame cerebral puede mostrar algunos signos externos, como dificultad para hablar o tener problemas de visión. Otros indicadores externos pueden ser reacciones como una leve parálisis facial o dificultad para levantar ambos brazos y mantenerlos al mismo nivel.

Pero según la National Stroke Association, el 80% de los accidentes cerebrovasculares se pueden prevenir. Eso significa que hay mucho que hay muchas cosas que podemos hacer para evitarlo. Además, los consejos a seguir no solo serán buenos para evitar un accidente como estos, sino que nos ayudarán a tener un cuerpo y un cerebro más sanos.

Aquí están las 11 cosas sencillas que la ciencia ha relacionado con un mayor riesgo de un ataque cerebral debilitante o mortal.

La presión arterial alta es la principal culpable

La presión arterial alta es la principal culpable
La presión arterial alta es la principal culpable Jeff Roberson/AP

Cuando la presión se acumula en los vasos sanguíneos de una persona, el estrés adicional en sus arterias puede dificultar que el cerebro obtenga la sangre rica en oxígeno que necesita. Con el tiempo, esto puede llevar a un derrame cerebral.

Afortunadamente, hay muchas cosas que puedes hacer para bajar la presión arterial, como hacer ejercicio con regularidad, comer alimentos saludables y respirar aire puro.

 
 

El consumo excesivo de alcohol aumenta la presión sanguínea, lo que nos hace más propensos a los ataques cerebrales

El consumo excesivo de alcohol aumenta la presión sanguínea, lo que nos hace más propensos a los ataques cerebrales
Beber alcohol es un riesgo Rawpixel.com/Shutterstock

Un importante estudio publicado en The Lancet recientemente mostró que cuanto más bebemos, mayor será nuestra presión arterial y el riesgo de accidente cerebrovascular.

Los investigadores analizaron los datos de salud de 500.000 hombres chinos durante más de 10 años, y encontraron que las personas que bebían menos tenían una presión arterial más baja y un menor riesgo de accidente cerebrovascular. En general, los investigadores encontraron que el riesgo de sufrir un derrame cerebral aumenta en un 35% por cada cuatro bebidas alcohólicas consumidas por día.

La National Stroke Association recomienda "no más de dos bebidas al día para los hombres y una bebida al día para las mujeres".

 
 

Los fumadores duplican su riesgo de sufrir un derrame cerebral

Los fumadores duplican su riesgo de sufrir un derrame cerebral
Un hombre fumando un cigarro en Euharlee, Georgia. Ric Feld/AP

Los químicos del tabaco pueden hacer que las arterias de las personas se estrechen y también pueden dañar el revestimiento de sus paredes arteriales, lo que provoca un aumento en la presión arterial.

Cuando un fumador inhala, la acción provoca un aumento inmediato de la presión sanguínea, y los fumadores pueden desarrollar problemas de larga duración en sus vasos sanguíneos con el tiempo.

"Fumar aumenta la formación de coágulos, espesa la sangre y aumenta la cantidad de acumulación de placa en las arterias", según la National Stroke Association.

 
 

Respirar aire contaminado también puede provocar más derrames

Respirar aire contaminado también puede provocar más derrames
La contaminación, otro riesgo REUTERS/China Daily

Un estudio de 2016 sobre pacientes con accidentes cerebrovasculares -tomando datos en 188 países de todo el mundo- descubrió que la contaminación del aire es un factor de riesgo grave para estos ataques cerebrales, especialmente en los países de ingresos medios y bajos.

En todo el mundo, el aire contaminado, que puede incluir partículas emitidas en el hogar por las estufas, supone un tercio de las causas en los accidentes cerebrovasculares.

 

Tener sobrepeso también puede hacer más probable sufrir un derrame cerebral

Tener sobrepeso también puede hacer más probable sufrir un derrame cerebral
Sobrepeso y mala alimentación, otro riesgo Sean Gallup/Getty

Tener más tejido adiposo alrededor del cuerpo hace que sea más difícil que las arterias se expandan y que la sangre fluya con rapidez a través del cuerpo hacia el cerebro. Los problemas de salud que normalmente van de la mano con el sobrepeso, como los coágulos de la sangre, las arterias estrechadas y el colesterol alto, pueden contribuir al riesgo de apoplejía de una persona.

Mirar nuestra situación actual es una buena manera para saber si tenemos sobrepeso y en qué grado. Para ello, podemos tomar medida de nuestra cintura para saber si tenemos un exceso de grasa, lo que aumenta el riesgo de sufrir uno de estos accidentes. Además, el peso y la altura son otros dos barómetros importantes.

 
 

La vida sedentaria aumenta el riesgo de sufrir derrames cerebrales

La vida sedentaria aumenta el riesgo de sufrir derrames cerebrales
Combatir el sedentarismo Ophòlie Fas/Getty

La buena noticia es que no tienes que moverte mucho para tener un impacto positivo.

Los estudios muestran que incluso con unos 25 minutos de actividad moderada cada día, se consigue disminuir el riesgo de apoplejía de una persona. No hay necesidad de correr una maratón.

Un estudio de más de 61.000 docentes de California (todas mujeres) mostró que las personas que hacían al menos 150 minutos de ejercicio cada semana tenían un 30% menos de probabilidades de tener un accidente cerebrovascular isquémico que las que eran menos activas. Eso se traduce en sólo 21 minutos por día.

La evidencia también sugiere que el simple hecho de salir a caminar todos los días puede hacer que una apoplejía sea más suave si la persona la tiene. Un estudio de 2018 sobre personas noruegas en los 70 descubrió que aquellos que caminaban y nadaban regularmente tenían accidentes cerebrovasculares menos severos que los noruegos que no se mueven mucho.

Además de mantener nuestros vasos sanguíneos bombeando rápidamente, el ejercicio puede crear más sangre rica en oxígeno y hacer que en nuestros músculos crezcan más vasos sanguíneos. Por el contrario, no moverse puede poner a las personas en riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como la presión arterial alta, lo que a su vez puede hacer que los accidentes cerebrovasculares sean más probables.

No comer suficientes alimentos frescos, como verduras, pescado y nueces, también aumenta el riesgo de apoplejía.

No comer suficientes alimentos frescos, como verduras, pescado y nueces, también aumenta el riesgo de apoplejía.
Mantén una dieta saludable Timolina/Shutterstock

Los estudios demuestran una y otra vez que las personas cuyas dietas son ricas en frutas, verduras y pescado tienen menos accidentes cerebrovasculares.

Para las mujeres, los investigadores han notado que las personas que siguen una dieta mediterránea, que incluya mucho aceite de oliva, cereales, legumbre, pollo y verduras frescas, tienen muchas menos probabilidades de sufrir accidentes cerebrovasculares que otras mujeres.

Un estudio reciente, elaborado durante 17 años, sobre mujeres mayores de 40 años en el Reino Unido encontró que las que seguían una dieta mediterránea (según sus diarios de alimentación de 7 días) tenían un 22% menos de accidentes cerebrovasculares.

Esto fue cierto incluso para las personas que ya estaban en riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca.

 
 

La diabetes, tanto del tipo 1 como del tipo 2, puede provocar acumulaciones peligrosas de glucosa en el torrente sanguíneo que aumentan las probabilidades de sufrir accidentes cerebrovasculares.

La diabetes, tanto del tipo 1 como del tipo 2, puede provocar acumulaciones peligrosas de glucosa en el torrente sanguíneo que aumentan las probabilidades de sufrir accidentes cerebrovasculares.

Las personas con diabetes tienen dificultades para producir insulina en el páncreas. La insulina es la hormona clave que convierte la glucosa de los alimentos que ingerimos en energía que nuestro cuerpo puede usar.

Cuando el cuerpo no produce suficiente insulina y la glucosa se acumula en la sangre, puede provocar depósitos de grasa y coágulos peligrosos en los vasos sanguíneos de una persona. Con el tiempo, esos coágulos pueden interrumpir el suministro de sangre al cuello y al cerebro de una persona, lo que provoca un derrame cerebral.

Los accidentes cerebrovasculares son de dos a cuatro veces más comunes en las personas con diabetes.

Tus genes también juegan un papel

Tus genes también juegan un papel

A veces, todas las cosas que podemos hacer para prevenir los accidentes cerebrovasculares no son suficientes. Los científicos tienen la evidencia de que nuestros genes contribuyen al riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular.

En un estudio reciente de 306.473 hombres y mujeres británicos blancos, las personas que tenían genomas asociados con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular genético albergaban un 35% más de probabilidades de tener un accidente cerebrovascular que las personas con algunos de los riesgos genéticos más bajos. Todo ello sin importar cómo fuera su estilo de vida.

Aún así, nuestras acciones son a menudo más poderosas que nuestros genes cuando se trata de prevenir los accidentes cerebrovasculares: factores de estilo de vida como fumar, comer de manera poco saludable y la falta de ejercicio se asociaron con un aumento del 66% en el riesgo de accidente cerebrovascular en ese estudio, sin importar cómo fueran los genes de las personas.

Envejecer, otro factor sobre el que no tenemos mucho control, también aumenta el riesgo

Envejecer, otro factor sobre el que no tenemos mucho control, también aumenta el riesgo
A más edad, más riesgo AP Photo/Thibault Camus

A medida que envejecemos, nuestras arterias se endurecen y se vuelven rígidas, lo que hace que los accidentes cerebrovasculares sean más probables para todos.

Esto explica la razón por la que las mujeres tienen más accidentes cerebrovasculares que los hombres: tienden a vivir más tiempo.

 
 

No dormir lo suficiente es malo para tu cerebro por muchas cosas. El aumento del riesgo de sufrir ictus es uno de ellas.

No dormir lo suficiente es malo para tu cerebro por muchas cosas. El aumento del riesgo de sufrir ictus es uno de ellas.
La falta de sueño, otro problema Getty Images

No capturar suficientes zzz puede poner a las personas en riesgo de desarrollar todo tipo de problemas de salud, incluidos los accidentes cerebrovasculares. Para la mayoría de las personas, la dosis correcta es de siete a ocho horas seguidas de sueño.

Un estudio sobre hombres suecos mayores de 50 años sugiere que dormir menos de cinco horas por noche es tan malo para usted como fumar cuando se trata del riesgo de apoplejía

Pero la nueva evidencia sugiere que tomar regularmente una siesta corta durante el día también puede ayudar a su cuerpo a mantenerse libre de accidentes cerebrovasculares.

En una investigación publicada por el Colegio Americano de Cardiología, los científicos encontraron que las personas que optan por una siesta a mediodía mantienen niveles más bajos de presión arterial. Los investigadores creen que esta rutina de la siesta puede ayudar a bajar la presión arterial tanto como otros remedios.. Sin embargo, se necesita más investigación para saber con certeza si realmente son las siestas las que causan el beneficio de la presión arterial.

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