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Cómo la política, la falta de comunicación y la 'traición' a Nissan acabaron reventando el acuerdo de Fiat Chrysler para fusionarse con Renault

Como la política, la falta de comunicación y las 'traiciones' reventaron el acuerdo entre Fiat Chrysler y Renault
Como la política, la falta de comunicación y las 'traiciones' reventaron el acuerdo entre Fiat Chrysler y Renault. Uberto / Creative Commons

Uberto / Creative Commons

Fiat Chrysler propuso fusionarse con Renault, prometiendo crear la tercera compañía de coches más grande de todo el mundo. Menos de dos semanas después del anuncio, este acuerdo ha saltado por los aires debido a la política, a la falta de comunicación y a movimientos que se han percibido como una traición.

El gobierno francés y la automovilística japonesa Nissan mantienen cada uno el 15% de las acciones de Renault, y así ambos han jugado papeles claves en la ruptura del acuerdo esta semana.

Los ejecutivos de Nissan, que compran componentes junto con Renault y comparten tecnologías y fábricas con el fabricante francés, se vieron sorprendidos ante la posible fusión y se enfadaron "por lo que percibieron como una traición", según el Wall Street Journal.

"La idea de que se pueda negociar una fusión sin hablar con tu socio de hace 20 años es absolutamente extraordinaria", aseguró una persona cercana a Nissan al Journal. "Esto va de confianza, y ese es el problema".

El consejero delegado de Nissan, Hiroto Saikawa, advirtió el lunes que el acuerdo "requeriría una revisión fundamental de las relaciones existentes entre Nissan y Renault".

La parte francesa de la historia captó el mensaje: un exejecutivo de Renault envió varios correos electrónicos a diez miembros de la junta directiva para advertirles que la alianza con Fiat Chrysler podría poner en peligro sus relaciones con Nissan. Los correos llegaron antes de que se celebrara una reunión para discutir el acuerdo el pasado martes.

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Sin embargo, para los americanos de Chrysler, la frustración de Nissan bien podía haberse malentendido en las conversaciones, según el Journal.

La junta de Renault, ya reunida, se desvió del tema a tratar cerca de una hora sacando temas como el caso de la pérdida de confianza en Carlos Ghosn, el expresidente de la alianza Renault, Nissan y Mitsubishi, detenido en dos ocasiones. La junta no logró tomar una decisión o discutir sobre lo concerniente a Nissan, recoge el Journal.

Se volvieron a reunir el miércoles, con la ausencia del ministro de Economía de Francia, Bruno Le Maire. Su representante en la reunión, Martin Vial, aseguró que el gobierno quería un compromiso de Nissan: el ejecutivo temía que la abstención de dos ejecutivos de la japonesa despejara el camino a que en un futuro se minara la alianza entre ambas compañías, según Bloomberg.

Vial pidió un plazo de cinco días que permitiese al ministro Le Maire ganarse la confianza de los japoneses en el encuentro del G20 que tendrá lugar este fin de semana en Japón, según el Wall Street Journal.

La solicitud de la junta directiva de tener un aplazo sobre la decisión fue la gota que colmó el vaso para John Elkann, el presidente de Fiat Chrysler, según el Journal. Elkan sintió que había atendido ya demasiadas demandas del gobierno francés sobre la asociación Renault-Nissan, las condiciones laborales, o el desarrollo de tecnologías y baterías, detalla el Journal. Dijo que la fusión no podría avanzar con las actuales condiciones políticas.

La principal preocupación del gobierno francés pudo haber molestado a Nissan, pero al ejecutivo le preocupaba la posible pérdida de empleos después de un año en el que los franceses demostraron su desafecto con la clase dirigente, ya que desde finales del año pasado estallaron las protestas de los chalecos amarillos.

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