Pasar al contenido principal

Así hubiera quedado Cataluña si cada voto contase lo mismo

Inés Arrimadas y Albert Rivera, de Ciudadanos, tras las elecciones del 21D en Cataluña
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, y la candidata a la presidencia de la Generalitat Inés Arrimadas, durante la rueda de prensa tras la reunión del comité ejecutivo del partido en Barcelona. Javier Etxezarreta/EFE

¿Cómo sería el parlamento de Cataluña después del 21D si los mismos votos se hubiesen contado de otra manera? Algunos partidos han pedido —sobre todo los pequeños— que se cambiase la ley electoral por considerar que contiene algunas irregularidades o injusticias: en la actualidad, en Cataluña los votos se cuentan en cuatro circunscripciones (una por provincia: Barcelona, Tarragona, Lérida y Gerona) y se reparten siguiendo el sistema d'Hondt.

Pero ¿en qué consiste? ¿Y si todos los votos se contasen juntos? ¿Y si se aplicase otra regla matemática? ¿Cómo quedaría el parlamento de Cataluña si cada voto valiese lo mismo? Las últimas elecciones del 21D han dejado claro que la pregunta tiene miga: con solo 21.000 votos del censo exterior (menos del 0,12% de los votos) un escaño del parlamento pasó de Ciudadanos al Partido Popular.

Veamos, paso a paso, cómo es el reparto y cómo hubiera podido ser de aplicar otras fórmulas.

¿Qué es el sistema d'Hondt y cómo funciona?

El sistema d'Hondt sirve para distribuir un número determinado de escaños (en el caso de Cataluña, 135) entre los partidos en función del número de votos obtenidos, pero no con una correspondencia directa. Es decir: no se sabe de antemano cuánto "vale" un diputado en número de votos.

Su funcionamiento, en cambio, estriba en que si se tienen que repartir X escaños (como 135 en nuestro ejemplo, aunque Cataluña está dividida en cuatro circunscripciones) se dividen los votos de cada partido una vez por escaño (por 1, por 2... así hasta 135), y por lo tanto de cada partido resultan 135 números. Pues bien, los 135 más altos obtienen su escaño.

Aunque pueda parecer un poco confuso, significa en esencia que no se le concede un número de diputados a un partido proporcional al porcentaje de votos (supongamos que uno tiene el 50% de los votos y se le dan la mitad de los escaños). De este modo, se busca que el reparto sea lo más equitativo posible, puesto que obviamente no se pueden repartir porciones de escaño.

¿Y ya está?

No, hay dos limitaciones que alteran el panorama por completo: la primera es que en Cataluña se aplica la ley electoral nacional, y esta incluye un mínimo de votos para que sean tenidos en cuenta en el reparto: el 3% es necesario.

La otra, de sobra conocida, es el reparto por circunscripciones, que conlleva que en lugar de repartir los 135 escaños entre toda Cataluña se repartan 85 en Barcelona, 17 en Gerona, 18 en Tarragona y 15 en Lérida.

Las dos condiciones han hecho que, por ejemplo, el Partido Popular haya quedado fuera del recuento en la circunscripción de Gerona, y que por tanto más de 11.000 de sus votos se hayan "perdido" en el cómputo total.

¿Es cierto que el sistema d'Hondt beneficia a los partidos grandes y perjudica a los pequeños, y que los votos en blanco son como votar a los grandes?

Ni lo uno ni lo otro: lo que beneficia a los partidos grandes es precisamente el tamaño de las circunscripciones y el límite del 3%, puesto que con este sistema matemático los primeros en "cobrarse" escaños son los grandes, pero siempre se distribuye a los pequeños.

En cuanto a los votos en blanco, no afectan en nada, porque en este sistema de reparto no se tienen en cuenta (más que para establecer el límite del 3%).

¿Qué es el cociente Hare y cómo funciona?

El cociente Hare es un sistema completamente distinto de recuento. Se utiliza la lógica del "resto mayor": en este caso, se toman el total de los votos de todas las candidaturas, incluidos los blancos, y se dividen por el número de escaños que se van a repartir. Es decir: se empieza por calcular —ahora sí— cuánto "vale" cada diputado.

Luego, se dividen los votos de cada partido por el número de votos por escaño, y de esa forma a cada cual se le concede una cantidad determinada. Pero aún falta un paso: los votos y escaños que sobran.

Es decir, suponiendo que un partido hubiera obtenido 5.500 votos y cada escaño "valiese" 5.000, le habría sido concedido un escaño y le sobrarían 500 votos; y suponiendo que se repartiesen 10 escaños en total y en estas primeras divisiones solo se hubiesen repartido 8, sobrarían 2 escaños. El quid del cociente Hare radica en este punto: los escaños sobrantes se reparten entre los partidos a los que les hayan "sobrado" más votos.

¿Cómo hubiera quedado el parlamento de Cataluña tras el 21D con estos sistemas?

Hemos hecho tres simulaciones. En todas ellas hemos respetado el límite mínimo del 3%, pero hemos aplicado un sistema distinto: en el primer caso, veremos cómo hubiera quedado el Parlamento de Cataluña con los resultados del 21D y aplicando el sistema d'Hondt, pero a una circunscripción única (toda Cataluña); luego, veremos cómo hubiera quedado con el cociente Hare y las cuatro circunscripciones y, por fin, con el cociente Hare en circunscripción única.

El resultado es sorprendente: en todos los casos, el independentismo (Junts per Catalunya, ERC y CUP) no habría logrado sumar la mayoría absoluta de 68 diputados.

Veamos, para empezar, cuál fue la composición del parlamento real:

Ciudadanos ganó las elecciones, pero entre los partidos independentistas (JxCat, ERC y CUP) han sumado 70 escaños, es decir, dos más de la mayoría absoluta (68) necesarios para controlar el parlamento. 

Las tornas hubiesen cambiado sustancialmente de haber respetado el sistema de cuatro circunscripciones, pero aplicando el cociente de Hare. Los partidos que en efecto obtuvieron más representación parlamentaria hubieran caído bastante (sobre todo JxCat, que hubiese perdido 5 escaños) y hubiesen crecido los menos votados. De este modo, el independentismo habría cosechado 67 escaños (1 menos de la mayoría absoluta) y los constitucionalistas habrían sumado 60. Todo habría quedado, por tanto, en manos de Catalunya en Comú-Podem, que con sus 8 escaños habría decantado la balanza.

En el primer escenario que incluye la posibilidad de una circunscripción única, los partidos independentistas habrían logrado 66 de los 135 escaños. Los constitucionalistas, por su lado, tendrían 59, y de nuevo Catalunya en Comú-Podem habría sido la fuerza del desempate, con 10 escaños.

En nuestro último escenario, también con circunscripción única pero con otro sistema de reparto de votos, el cociente Hare, los independentistas mayoritarios hubieran perdido un escaño cada uno con respecto a la simulación anterior, que hubieran recogido la CUP y el PP. Así las cosas, el bloque independentista habría perdido un escaño, que habría ganado el bloque constitucionalista, sin que esto alterase el panorama significativamente.

Te puede interesar