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La gente no para de hablar de este consejo contrario al sentido común para ser un buen jefe

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Strelka Institute for Media, Architecture and Design/Flickr
  • Un profesor de Psicología y Marketing escribe en un artículo para Fast Company que los jefes no deben responder inmediatamente a las preguntas de sus empleados.
  • Esto enseña a los empleados a ser más ingeniosos y también mejores líderes.
  • Hay jefes que han probado estrategias similares y les han resultado efectivas.

En un artículo en Fast Company, Art Markman afirma que un jefe eficaz no responde al instante a las preguntas de sus empleados.

Markman, que es profesor de Psicología y Marketing en la Universidad de Texas en Austin, asegura que eso enseña a los empleados a ser más ingeniosos y a desarrollar sus habilidades de liderazgo.

El experto indica en su artículo:

“Algún día, algunos de los miembros de tu equipo estarán en tu lugar atendiendo a las mismas solicitudes que tú atiendes.

Al animarlos a solucionar los problemas por su cuenta antes de acudir a ti los conviertes en trabajadores de mayor valor y eficiencia mientras enfatizas el hecho de que tú tienes tus propias prioridades (que ellos deben respetar). Asimismo, ellos aprenderán que es totalmente aceptable que le den prioridad a sus propias tareas siempre que presten ayuda a sus compañeros dentro de un espacio de tiempo razonable”.

El artículo ha causado sensación en LinkedIn, donde acumula más de 600 comentarios. Frank Pavone, por ejemplo, asegura que él ha experimentado estas cuestiones como empleado: “Solía llamar o escribir a mi jefe para corregir un problema o situación sin [obtener] respuesta. Empecé a hacer las cosas por mi cuenta y a contactar con mi jefe cuando no me quedaba más remedio o para asegurarme de que ciertos pedidos eran procesados. Supongo que confía en mí y me deja dirigir a mi manera hasta que meto la pata de verdad”.

Attila Gyuris le otorgó otro matiz: “La clave está en el ‘equilibrio’ (...) ni ignorar demasiado ni supervisar demasiado”. Gyuris afirma que la fórmula depende de factores como la experiencia o el nivel de confianza en sus propias habilidades que tenga el trabajador. “Algunos necesitan más supervisión y feedback, otros no tanto”.

Los comentarios de Markman tienen reminiscencias de los expresados por Dale Carnegie en su libro Cómo dejar de preocuparse y empezar a vivir, de 1948. Entre los entrevistados de Carnegie estaba Leon Shimkin, que entonces era responsable de la editorial Simon and Schuster, que publicó varios libros de Carnegie (Shimkin acabaría siendo el dueño de la empresa).

Shimkin dijo a Carnegie que acortaba drásticamente el tiempo de reunión con sus empleados al decirles que, si querían presentarle un problema, le redactaran una memoria con las causas y posibles soluciones. Al parecer, los empleados eran capaces de solucionar la mayoría de los problemas cuando verdaderamente lo intentaban.

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