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Este es el país europeo en el que crear una empresa cuesta solo 360 euros

Bandera de Estonia
REUTERS/Ints Kalnins
  • Estonia ha conseguido multiplicar por siete su producción desde 1996.
  • El país mantiene una gran apuesta por las tecnologías con el proyecto conocido como Tiigrihüpe.
  • Cualquier ciudadano puede solicitar un carné de identidad electrónico que permite gestionar trámites con las administraciones del país.
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Poco más de un millón de habitantes (1,3 millones) pueblan la república de Estonia, donde prácticamente un tercio viven en su capital, Tallín (400.000 habitantes).

La república báltica obtuvo su independencia en 1991 con el fin de la Guerra Fría y, desde entonces, se ha afanado por hacer escalar su economía, teniendo en cuenta el obstáculo que supone su reducido tamaño.

La estrategia que se escogió a mediados de la década de 1990 tenía dos pilares: liberalizar su economía y favorecer la inversión extranjera; y apostar de lleno por facilitar la creación de negocios a través del desarrollo de herramientas digitales.

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El resultado de aquella estrategia que se conoció como Tiigrihüpe fue que Estonia pasó de un PIB de 3.739 millones de euros en 1996, el año de inicio del plan, hasta los 25.657 millones de euros de 2018. Esto es, ha conseguido multiplicar por siete su producción en 23 años.

E-stonia

La receta tiene entre sus principales ingredientes simplificar los trámites y reducir los impuestos. En concreto, cuenta con un modo de identificarse ante las administraciones estonias por medio de una tarjeta que puede asimilarse al carné de identidad.

Dicho documento recibe el nombre de e-residency que, si bien no concede la nacionalidad ni permiso de residencia, sirve para realizar trámites con las administraciones del país y puede solicitarlo cualquier persona del mundo.

Su coste es de 100 euros y los trámites hasta recibirla se alargan un mes, pero supone el primer paso para registrar una empresa en Estonia. Hay que aclarar que las actividades a las que está enfocada esta modalidad comprende negocios basados en internet. Es decir, es útil para las empresas o autónomos que tengan su actividad en internet y no en un lugar físico y que los productos que vendan sean digitales, como cursos online o libros electrónicos.

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Siempre que estas sean las características del negocio y cuando ya se ha obtenido la e-residency, queda el paso de registrar la compañía en las páginas webs de la administración de Estonia, lo que asciende a 258 euros.

De ese modo, se puede registrar una empresa en Estonia por un total de 358 euros. Cabe señalar que existen otros gastos mensuales, como crear y mantener una oficina virtual, que puede alcanzar los 25 euros, contratar una gestoría experta en el sistema fiscal estonio (entre 59 y 150 euros) y abrir una cuenta bancaria, que tiene un coste de entre 2 y 9 euros al mes.

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