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Por qué es mejor invertir tu dinero en lugar de guardarlo en el banco

Una pareja en el banco.
rawpixe / Pixabay

Ahorrar cuesta mucho como para jugártelo después invirtiendo en los mercados, donde podrías perderlo todo. Este es el peligroso mantra que día a día se repiten miles de españoles.

La traducción a efectos de inversión es que a día de hoy los depósitos y otras formas de liquidez siguen siendo los reyes de la inversión en nuestro país y el resultado es esos mismos ahorradores pierden dinero cada año de forma sistemática aunque no lo sepan.

Tener el dinero en una cuenta corriente o debajo del colchón en casa, siguiendo un método todavía más tradicional, puede parecer muy seguro frente invertirlo. A fin de cuentas es fácil recordar caídas abruptas de los mercados, la más reciente este comienzo de año, planes de pensiones que no han dado buenos resultados o escándalos como los de las preferentes.

En la cuenta corriente el dinero estará a salvo de estos percances, estará seguro, pero también perderás casi seguro. El motivo tiene nombre propio: inflación.

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La inflación mide la evolución del coste de la vida y para calcularla suele usarse el IPC o Índice de Precios al Consumo como referencia. El IPC es un índice que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE) en base a una cesta de productos que representan el gasto normal de una familia en su día a día. Dicho de otra forma, lo que una familia gasta para poder vivir.

Cuando el IPC sube, significa que vivir se ha vuelto más caro, que para tener las mismas cosas debes gastar más dinero. La mejor forma de verlo es pensar cómo cada año sube lo que cuesta tu abono de transportes o lo pagas por el café del medio día (en este caso no sólo influye la inflación).

Por el contrario, cuando el IPC baja tu dinero vale más porque puedes hacer más cosas con él. Si con 1,5 euros antes podías tomarte un café y ahora puedes hacerlo por 1,2 euros en el mismo sitio, esa misma cantidad tiene más valor.

El problema de la inflación es que normalmente tiende a subir y no a bajar, salvo en contados periodos de deflación como el actual. De hecho, el objetivo del Banco Central Europeo (BCE), que es el encargado de vigilar la inflación, es mantenerla siempre en torno al 1%-2%.

Ahora imagina que en lugar de un café estamos hablando de tus ahorros, del dinero que guardas debajo del colchón. Esa misma inflación hará que tu dinero pierda valor año tras año si lo dejas quieto por el miedo a invertir.

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Para que lo entiendas mejor, imagina que tus padres hubiesen guardado 1.000 euros bajo el colchón en 1988, hace 30 años (entonces 166.386 pesetas, un dineral). Si hoy decidiesen sacarlos tendrían esos mismos 1.000 euros, pero valdrían un 147% menos, que es lo que ha subido el IPC desde entonces.

Si en lugar de eso hubiese conseguido igualar la inflación, hoy tendrían 2.500 euros euros. En otras palabras, esos 2.500 euros es el dinero equivalente que necesitarías para igualar los 1.00 euros iniciales. Así es como la inflación se come literalmente tu dinero.

La siguiente tabla resume de forma más clara el efecto de una inflación del 2% sobre tus ahorros para una persona con 10.000 euros de partida y con una horro mensual de 200 euros que fuese capaz de obtener una rentabilidad del 3% para su dinero en diferentes periodos de tiempo:

El efecto del IPC sobre tus ahorros
Así se come el IPC tus ahorros

La inflación es solo uno de los problemas de dejar el dinero en el banco o un depósito. El otro tiene que ver con la tasa de retorno que obtienes por esos ahorros. Y es que este tipo de productos más seguros ofrecen rentabilidades limitadas porque están pensados para el corto plazo, donde prima mantener el capital frente a obtener rentabilidad.

En las inversiones a largo plazo, como por ejemplo para preparar tu jubilación, es necesario y también posible ser algo más arriesgado y asumir riesgos. Y es que el tiempo tiende a mejorar la relación rentabilidad riesgo de todas las inversiones.

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